10 de agosto de 2010

El profesor sin vocación

Un profesor vocacional tiene muchas más papeletas para ser un mal profesional que aquel que ha llegado a la docencia movido por intereses más prosaicos: seguridad laboral, tiempo libre, condiciones de trabajo, sueldo fijo...

Viva el egoísmo moral.

19 comentarios:

Serenus Zeitbloom dijo...

¡Y otro tanto afirmamos respecto a los curas...!

PS. gracias por el link, no olviden escuchar la canción Cambrers.. y "la noche no es para mí" En Plaza de Hondurs I

Hugo dijo...

Continúo aquí lo dejado en el otro post.

Pero eso es precisamente lo que constantemente nos birlan esos charlatanes neopedagógicos.

Entonces esa pedagogía es una castaña, estoy de acuerdo.

la vocación no vacuna contra la estupidez.

Esa afirmación es completamente cierta. La otra (es mejor, por x razones, un profesor sin vocación que uno con vocación) es falsa hasta que se demuestre lo contrario. Lo contraintuitivo (esa afirmación lo es) debe probarse con mayor esmero.

El profesor vocacional (...) tenderá a ser menos autocrítico.

Lo dudo. A mayor interés en hacer algo (enseñar, en este caso), mayores parecen ser las probabilidades de desarrollar un pensamiento crítico acerca de ese algo.

Al profesor vocacional también le resultará más duro asumir los fracasos.

Parece lógico. Quien pone más ganas, más lamentará sus errores. Pero de ahí no se sigue que no sea capaz de asumirlos. Más bien al contrario.

la vocación exige una pasión que no puede ser duradera.

Que la pasión vocacional sea efímera (suponiendo que lo sea) no parece ser una buena razón para oponerse a ella, del mismo modo que no nos oponemos al amor porque sea efímero.

Cuando esa exigencia de vocacionalidad (...) se erradique (...) empezaremos a pensar que la educación está enderezando su camino.

Tu camino :o)

Serenus Zeitbloom dijo...

¡Cómo temo esos puntos suspensivos entre corchetes! estrategia del vaciado argumentativo.. pero te dejo
unas razones anteriores:

"Son muchos los que parecen coincidir en que la dedicación a la docencia ha de ser vocacional, según los defensores de tal opinión muchos de los males de escuela son el resultado de esa falta de auténticas vocaciones.

Quienes entre los docentes defienden esta posición suelen verse a sí mismos como una excepcional y selecta minoría – paradójica por lo abundante- de profesionales vocacionales y sacrificados que tienen que lidiar con una pandilla de indolentes insolidarios que sólo piensan en escaquearse, trincar a fin de mes y dejar correr el tiempo hacia las vacaciones entre quejas perpetuas. Esta opinión es también muy querida por bastantes padres/madres que reclaman toda la atención para sus retoños, atención que ellos no pueden prestar por sus múltiples ocupaciones profesionales y personales pero que compensan adquiriendo la Play con las últimas novedades. Por supuesto son también mayoritariamente pro-vocacionales todas aquellos personajes que relacionados con la docencia, sin embargo, no la imparten directamente, orientadores, muchos cargos directivos y de la administración, incluso algunos liberados sindicales, todos ellos –padres, direcciones, administración- estarían muy satisfechos de tener a su servicio un personal que hubiese hecho los correspondientes votos de fidelidad y sacrificio.

Recuerdo que siendo un alumno de bachiller en el instituto -público, dicho sea de paso- recibíamos esporádicamente visita de algún cura haciendo campaña en busca de vocaciones, ya por entonces escasas. Aquellas visitas las recibíamos con gran entusiasmo y alborozo cuando podíamos hacerlas coincidir con la clase de matemáticas o con alguna otra especialmente dificultosa o árida; las vocaciones eran una buena excusa para liberarnos de penosas obligaciones. Uno sospecha que detrás de la actual nostalgia vocacional puede seguir existiendo una evasión de auténticas responsabilidades cívicas y profesionales; que uno ame y disfrute en su trabajo es una gran suerte que habría que desear no sólo a los docentes sino también a fontaneros, albañiles, médicos, arquitectos.. pero exigir la felicidad –y el asentimiento- interior en el trabajo que se realiza o se ha de realizar no es propio de un contrato profesional sino del juramento de pertenencia a una organización sectaria.

Los hay tan vocacionales que hasta se sorprenden de cobrar y se deprimen cuando llegan las vacaciones."

Hugo dijo...

¡Cómo temo esos puntos suspensivos entre corchetes! estrategia del vaciado argumentativo..

De vaciado argumentativo nada. Un argumento es un razonamiento que se emplea para probar o demostrar una proposición (RAE), y yo he reproducido algunos de tus argumentos para intentar rebatirlos. Otra cosa es que no estén todos. Pero más tarde me ocuparé de los que faltan, si es que faltan. Ahora me voy a jugar un partido y después al cine, a ver Origen ;-)

Serenus Zeitbloom dijo...

"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo [...]pues no ha sido otro en mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerias, que por las de mi verdadero Don Quijote van ya tropezando, y ha de caer del todo sin duda alguna. VALE."

Pocas peripecias tiene esta novela...

Mafalda dijo...

No es mi campo la docencia y lo que conozco es como alumna, pero de todas maneras Serenus Zeitbloom, no estoy muy de acuerdo contigo en tu opinión sobre lo vocacional.

Tuve algún profesor/ora vocacional, y además del entusiasmo contagioso, tenían más paciencia, más perfecionistas.....
Era un hecho que en sus clases el nivel de suspensos bajaba, y no por flexibles.

No entro en su personalidad, aunque de todo había, sigo hablando de docentes vocacionales, pero también en los que buscaban la docencia como salida laboral....y no llegaban a tener algunos de los valores fundamentales de los otros.

Un abrazo

Siesp... dijo...

Así, "a pelo", sacada de contexto o como se haya escrito, no estoy de acuerdo con la frase de la entrada. A primera vista, la lógica induce a pensar lo contrario. Pero mucho me temo que, por los comentarios de Hugo, éste demuestra no haber leído los últimos capítulos del libro El Mundo y Sus Demonios, cuando Sagan habla de la docencia. Jejejeje.

Saludos a todos.

ulio dijo...

Sin vocación poco puedes hacer por la mejora de la educación.

Con ello no estoy diciendo que todos los profesores no vocacionales, sean malos profesores; hay gente a la que se le da bien hacer cualquier cosa que se propone. Sin embargo, el profesor no vocacional, no intentara mejorar dia a dia, ni se esforazara por ayudar a sus alumnos menos habiles, ni se preocupara de la mejora del centro. Simplemente porque no le llena, ni le hace feliz.

Eso si sera el primero en quejarse cuando le rebajen el sueldo un misero 5%.

Serenus Zeitbloom dijo...

Ulio

"el profesor no vocacional, no intentara mejorar dia a dia, ni se esforazara por ayudar a sus alumnos menos habiles, ni se preocupara de la mejora del centro. Simplemente porque no le llena, ni le hace feliz."

Eso es precisamente lo que yo niego que deba ocurrir necesariamente.Las personas podemos actuar de forma racional y moralmente buena sin ninguna necesidad de tener que recurrir al vago concepto de "vocación". Personalmente yo de quien desconfiaría es de quien se presenta en su puesto de trabajo afirmado que es vocacional. Me recuerda a esos futbolistas que cuando los ficha el equipo X, dicen: "siempre desde niño quise jugar en X y no en ningún otro.

Saludos

Serenus Zeitbloom dijo...

Ulio

"Eso si sera el primero en quejarse cuando le rebajen el sueldo un misero 5%."

En eso le tengo que dar la razón: los vocacionales renuncian al mísero dinero.

Mafalda dijo...

Serenus, la vocación, y lo racional y moralmente bueno, no están reñidos.

Respeto tu opinión del concepto vocacional, pero a mí personalmente, me parece surrealista.

Pertenezco al sector sanitario, y soy lo que quise ser, tanto en la licenciatura como en la especialidad, y en éste campo, la vocación es fundamental. Pienso que en el resto de profesiones también.

Si la vocación fuera tan mala crees que la ciencia hubiera avanzado tanto? con la cantidad de horas, meses, años que lleva una investigación.....

Saludos

Serenus Zeitbloom dijo...

Mafalda

Creo que podemos prescindir de un término tan impreciso como el de “vocación” –leí a un comentarista lo siguiente: ¿cómo se mide el IVS, indide de vocación en sangre?.
Acepto que la vocación tiene sentido referida a la tendencia al conocimiento o a una actividad artística - el artista se deja morir antes que renunciar a su arte, y el sabio pasa hambre en pos de la verdad . Pero estamos hablamos de la profesión con sus nóminas, sus horarios, sus jefes… aquí el concepto de vocación es más bien contraproducente, dejas de quejarte si te quitan un 3% de tu sueldo, o por trabajar en barracones, o por no tener calefacción ¡la vocación bien vale una pulmonía! .
Un profesional decente que se siente “vocado” sufre su vocación en silencio –ya sabes, como la hemorroides-, no va pregonándola a los cuatro vientos, ni menos aún exigiéndola a los otros, cuando se jacta de ella más que ante un “vocado” estamos ante un farsante.
Lo que he pretendido es mover un poco el cieno para mostrar que esas aguas de la vocación bajan bastante turbias , y que no son lo trasparentes que se pretendían.
Te parece surrealista mi opinión, bien. Me hizo más gracia un comentarista airado en Deseducativos que me llamó: “mercenario mamonita”.

Saludos

Hugo dijo...

Siesp:

Pero mucho me temo que, por los comentarios de Hugo, éste demuestra no haber leído los últimos capítulos del libro El Mundo y Sus Demonios, cuando Sagan habla de la docencia. Jejejeje.

Lo admito: sólo he leído capítulos sueltos, je... Pero prometo echarle un vistazo a los capítulos finales. Aunque eso será mañana. Vengo de los karts y ahora estoy bastante mareado. Las curvas me matan :o)

Os leo.

Mafalda dijo...

Serenus, discúlpa si te molesté con el término surrealista, no era mi intención.

Al menos ya estamos de acuerdo en algo, en cuanto a la vocación por el conocimiento.

""""Pero estamos hablamos de la profesión con sus nóminas, sus horarios, sus jefes… aquí el concepto de vocación es más bien contraproducente, dejas de quejarte si te quitan un 3% de tu sueldo, o por trabajar en barracones, o por no tener calefacción ¡la vocación bien vale una pulmonía! . """"

Debe de ser Serenus que lo vemos desde diferentes puntos, o igual no te entiendo.

Me refiero, a saber incentivar el interés en el alumno, a saber transmitir...... Seguro que éstos conceptos no son sólo aplicables a los vocacionales, pero en mi caso, quienes fueron capaces de crear ese entusiasmo fueron los vocacionales.

Y en cuánto a lo otro que apuntas de dejar de quejarse por condiciones adversas, parece más bien un tema de personalidad que puede o no puede tener nada que ver con la vocación.

Saludos

Hugo dijo...

Carl Sagan también dice cosas muy interesantes sobre educación. Quizá lo cite un día de estos :o)

Anónimo dijo...

Quizá no sea yo quién para opinar, puesto que no soy docente y hace ya muchos años que salí de la última clase a la que asistí, pero no puedo dejar de señal que estoy totalmente de acuerdo con don Serenus.
Sé que no me necesita pero¡lo he visto tan solo!
Ocurre que siempre he pensado eso mismo, que donde esté un buen profesional, que se quite un vocacional, incluso el más execelente de los vocacionales. Y no sólo en la educación.

Rubia de Bote

Hugo dijo...

Para mí, "tener vocación de profesor" significa, dicho muy brevemente, querer ser el mejor profesor del mundo y no parar hasta conseguirlo. Y eso es lo que espero de todos los profesionales, desde arquitectas hasta enfermeros.

Santiago dijo...

"Vocacional" no es un concepto mágico, palabro metafísico para referir la advocación hacia la divinidad sea cual sea el objeto divinizado.

"Vocacional" significa simplemente que te gusta lo que haces.

Y creo que el argumento es muy sencillo y bastante complicado de negar. Dice así: si te gusta lo que haces habrá una mayor probabilidad de que hagas mejor tu trabajo que si no te gusta y sólo estás allí por la pela. Creo que no hay más discusión.

Para bien o para mal, yo sí soy docente (algo que tiende a equivalerse en noches intempestivas con ser Satanás o controlador aéreo) y tengo la desgracia de toparme con un montón de compañeros a los que ni les gustan los críos ni les gusta la materia que imparten, ni les interesa especialmente aprender cosas nuevas. Con toda evidencia, ellos lo hacen peor que a los que les gustan los críos, les gusta la materia que imparten y les gusta aprender. No hay color.

Desgraciadamente, en la docencia española hay mucho docente no vocacional debido a que es lo único que le queda al 99,9% de licenciados en cualquier carrera humanística y a una buena parte de licenciados en ciencias. También es el caso de muchos que incluso estudiaron una carrera porque era lo que se hacía, aunque a ellos ni les iba ni les venía.

Un saludete.

Hugo dijo...

Menudo comentario. ¡Necesitamos más Santiagos y menos Serenus! Je... Ahora en serio: yo no lo hubiera dicho mejor. Además, tu comentario es doblemente valioso por venir de quien viene: un profesor.

Ánimo con tus alumnos. Siempre he creído que un buen profesor puede cambiarle la vida (el rumbo) a mucha gente.