18 de agosto de 2010

Sobre la pena de muerte (I)

La pena de muerte puede ser proporcional cuando protege a bienes equivalentes a aquellos de los que dispone. Luego es justa por su propia noción.
irichc el Implacable.

Para saber más:
- Argumentos a favor y en contra, Universitat de Barcelona.
- "The case against the death penalty" (argumentos en contra), Hugo Bedau.
- Debating the death penalty (a favor y en contra), Hugo Bedau y Paul Cassell.
Yo, por si alguien lo dudaba, opino igual que mi tocayo:
Capital punishment does not deter crime, (...) is uncivilized in theory and unfair and inequitable in practice.

10 comentarios:

Markos dijo...

En mi humilde opinión, no quiero pena de muerte ni para mi asesino.

Salu2

Hugo dijo...

Respecto a la ley del Talión (la ley de la venganza), que está implícitamente detrás de todo esto, Albert Camus decía:

-- Se trata de un sentimiento, particularmente violento, no de un principio. El Talión pertenece al orden de la naturaleza y del instinto (...) Si el crimen pertenece a la naturaleza humana, la ley no pretende imitar o reproducir tal naturaleza. Está hecha para corregirla. --

Un saludo, Markos :o)

Mafalda dijo...

Tampoco soy partidaria de la pena de muerte, en todos los casos sin excepción.

Ahora, Hugo, no recuerdo si es Albert Camus o Mario Camus, el que dice que, para que la ley del Talión iguale a un crimen cometido, el "ejecutor" tendría que haber avisado a su victima con antelación de cual era su fín, con fecha y hora, y tenerle confinado hasta que sucediera.

Me parece terrible que se siga aplicando, es cruel y viola todos los derechos humanos.

Un abrazo

Hugo dijo...

... para que la ley del Talión iguale a un crimen cometido, el "ejecutor" tendría que haber avisado a su victima con antelación de cual era su fín, con fecha y hora, y tenerle confinado hasta que sucediera.

Je... Esa es buena :D

Homo lupus dijo...

A mí me parece que rechazar la pena de muerte no es tan fácil como vuestros comentarios pueden hacer creer. Dicho de otro modo: esos comentarios me parece que pecan de complacientes con la causa abolicionista de la pena capital.

Veamos. Markos: "no quiero pena de muerte ni para mi asesino".

Es una postura válida, claro. El problema es que cabe esperar que muchas otras personas sí la deseen. Para su (posible) asesino o para el de sus hijos, o para los carniceros culpables de crímenes contra la humanidad. Si tu deseo como (posible) víctima es contrario a la pena de muerte y eso de be tener algún peso, entonces, por el principio de igualdad, debemos tener en cuenta el deseo de aquellos a quienes les tranquilizaría la idea de ejecutar a Karadzic o al asesino de Sandra Palo.

Hugo: el talión bien puede verse como un principio que, justamente, domestica el sentimiento. "Ojo por ojo, diente por diente" significa justamente, "no más de un ojo, ni tampoco de un diente". Porque lo cierto es que hay muhcas personas quienes, ante la idea de que se les arrebate la vida de seres queridos, tienen la sensación de que la pena de muerte es insuficiente (si las personas asesinadas sufrieron, si eran mucho más jóvenes que su asesino o, simplemente, si el dolor de la pérdida ha arruinado, además, la vida de quienes deben soportar el vacío). La ley del talión puede ser vista razonablemente como una forma de regular la venganza, antes que como una invocación a que ésta se ejerza sin bridas.

Mafalda, dices: "Me parece terrible que se siga aplicando, es cruel y viola todos los derechos humanos".

Bien, ¿por qué es cruel? O sea, no estamos hablando de matar a nadie para disfrutar con su muerte, ni de matarlo gratuitamente. Entiendo que se esté en contra de la pena de muerte, pero si se la rechaza por cruel... ¿qué definición de crueldad es la que se maneja cuando se afirma tal cosa? ¿Por qué ejecutar a Fritz Sauckel (director del "Programa de Trabajo Esclavo en el III Reich) o a Wilhelm Frick (responsable de las leyes raciales de Nuremberg) es cruel? Digo lo mismo: se puede estar contra la condena a muerte de individuos así por muchas razones, pero decir que ejecutarlos después de habérseles encontrado culpables de crímenes contra la humanidad constituyó un acto de crueldad resulta una torsión excesiva del concepto de "crueldad". Cruele,s en todo caso, ellos.

Por último: "viola todos los derechos humanos". No, no me parece que los viole. Desde luego, no todos. En todo caso, recluir a alguien en la cárcel también viola los derechos humanos. Ilegalizar manifestaciones nazis y demás expresines de odio y supremacía raciales también va contra algún derecho humano. Y a casi nadie nos preocupa demasiado, entre otras cosas porque entendemos que muy probablemente defender los derechos humanos exige despojar de alguno de esos derechos a quienes atentan gravemtne contra ellos.


Por cierto, las líneas de arriba no constituyen ninguna defensa de la pena de muerte, sobre la que no me pronunciaré. Simplemente discuten argumentos que me parecen demasiado débiles.

Hugo dijo...

Por cierto, las líneas de arriba no constituyen ninguna defensa de la pena de muerte, sobre la que no me pronunciaré. Simplemente discuten argumentos que me parecen demasiado débiles.

Bueno, admite que en cierto modo sí que te pronuncias, je...

Por alusiones:

La ley del talión puede ser vista razonablemente como una forma de regular la venganza, antes que como una invocación a que ésta se ejerza sin bridas.

En eso estoy de acuerdo: el Talión es la primera ley que intenta regular la venganza, pero, hoy día, es demasiado vengativa y atrasada. De ahí que fuera la primera.

-- Únicamente los Gobiernos que funcionan bajo la influencia de creencias y costumbres arcaicas, en particular aquellas incorporadas a los textos religiosos, recurren aún a la pena capital. -- Mario Bunge.

Un saludo. Buen comentario.

Homo lupus dijo...

"Bueno, admite que en cierto modo sí que te pronuncias, je..."

Personalmente votaría a favor de la pena de muerte para crímenes contra la humanidad, genocidio... y, con más reservas, algunos tipos de magnicidio (diputados, jueces, jefes de Estado). Tengo más dudas con el asesinato terrorista cuando asesina a ciudadanos que no ostentan alguno de los poderes del Estado, y aún más con el asesinato -por así decir- "común". Supongo que votaría que no, pero no porque la pena capital me parezca vulneración alguna de los derechos humanos, o algo cruel, o mera venganza, sino por la posibilidad de un error judicial. Se debe estar seguro al ciento uno por cien.

"el Talión es la primera ley que intenta regular la venganza, pero, hoy día, es demasiado vengativa y atrasada (...)"

¿Existe progreso en cosas tales como la regulación de la venganza? Otrosí: ¿debemos suponer que la indignación, el dolor y el desgarro -pongamos por caso- de perder un hijo a manos de un asesino son hoy mayores que hace dosmil años? ¿Por qué veinte años a la sombra suponen un *progreso* respecto a la pena de muerte? O sea, lugares comunes y demás retórica ideológica aparte, ¿por qué constituye un progreso, o, mejor, por qué lo constituiría en todos los casos?

Hugo dijo...

¿debemos suponer que la indignación, el dolor y el desgarro -pongamos por caso- de perder un hijo a manos de un asesino son hoy mayores que hace dosmil años?

No lo sé. Puede que sí.

¿Por qué veinte años a la sombra suponen un *progreso* respecto a la pena de muerte?

Sólo tienes que ver la tasa de asesinatos de hoy y de ayer. Estamos progresando :o)

Homo lupus dijo...

Sí, conozco los datos que maneja Pinker. Incluso estuve tentado a traerlos a colación en tu discusión del otro día con Serenus. Pero esos datos serían pertinentes en este contexto si estuviéramos hablando de la función disuasoria de la pena judicial (reducir la criminalidad). Sin embargo, de lo que hablamos del valor de castigo (de regulación de la venganza) de las penas. Ahí no creo que se pueda hablar de "progreso". Diferentes sociedades son dueñas de elegir diferentes formas de institucionalizar su derecho a la venganza a través de penas regulados o, lo que es lo mismo, su derecho a cobrarse una satisfacción moral de quienes dañan a alguno de sus miembros. Otra cosa es que alguien argumente que el sentido de las penas no debe tener referencias al castigo, a la regulación de la venganza o a la satisfacción moral de las víctimas y de la sociedad en general.

Hugo dijo...

Pues lo dejamos así, con tu permiso. Soy un amateur en esta materia. No soy el rival que te mereces :o)