11 de septiembre de 2010

Animaladas

Según Marvin Harris, las prohibiciones del Corán y del Levítico de comer carne de cerdo fueron debidas a las grandes necesidades de agua que tienen los cerdos para poder regular su temperatura corporal. Quizás ese no fue el único factor, pero es muy posible que tuviera una gran importancia.
Juan Ignacio Pérez, Animaladas.

23 comentarios:

Siesp... dijo...

No necesariamente, aunque puede que no le falte razón. Después de todo, las posibles granjas de cerdos podrían establecerse cerca de los rios. Además, las prohibiciones de los libros "sagrados" son extensas. De hecho, el Levítico prohibe comer marisco.

Por cierto, al amparo del revuelo armado por el pastor quemacoranes, El Gran Buenafuente, en su programa de televisión, se dijo a su público que iba a leer unos párrafos del Corán para ver si el partorcillo ese tenía razón en quemar ese libro. Después de leer una serie de barbaridades, BNF dijo algo así como... "pues parece que ese libro dice cosas como para...ejem,...", y acto seguido le da la vuelta al libro, ¡¡¡y era la Biblia!!!
El público se quedó estupefacto. Claro, los católicos no leen la biblia, jejeje. Genial Buenafuente.

Un abrazo.

Hugo dijo...

Qué tío. Tienes anécdotas para todo :P

Un abrazo, Siesp. Un placer tenerte más a menudo por aquí :o)

Homo lupus dijo...

Si yo recuerdo bien, el problema con el cerdo es que es que al ser omnívoro se convierte en un competidor alimenticio del hombre, por lo que los recursos que se destinan a su alimentación deben dejar de ser consumidos por los humanos. En definitiva, los humanos y los cerdos están en una relación de suma cero: lo que se les dé para comer a los segundos lo han de dejar de consumir los primeros. Eso hace que su cría una mala estretagia en zonas de recursos muy escasos, a diferencia de la cría de rumiantes, mucho más rentable, dado que conviertne la celulosa (que nuestro metabolismo no puede asimilar) en proteínas y, por tanto, contribuyen a sumar, en vez de a restar recursos alimenticios.

Homo lupus dijo...

Lo de Buenafuente está bien, pero no pasa de ser una gracieta de secularismo para simples (un género demasiado abundante, por desgracia). Porque una religión no es sólo un libro sagrado, sino también la -casi- inevitable teología que de desarrollará para interpretarlo. Y en ese sentido, por desgracia en el Islam triunfó un Al Gazhali, en vez de un Santo Tomás. Que tanto la Biblia judeocristiana como el Corán posean fragmentos que nos resultan abominables no tuvo consecuencia que de una y otra escritura se desarrollaran teologías iguales.

En cualquier caso, y sin profesar creencias religiosas, soy de los que se alegra por haber nacido en un país de tradición cristiana, y no islámica. Y me temo que Buenafuente también.

Serenus Zeitbloom dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Serenus Zeitbloom dijo...

Las explicaciones materialistas respecto a las prohibiciones religiosas son una hipótesis racionales y plausibles ( tranquilizadoras) , pero no me convencen; creo que los hombres somos seres más extraños que eso, fantasiosos, temerosos o arrogantes;

más "Scardanellis" por decirlo de alguna manera.

"es poéticamente como el hombre habita la tierra"


saludos

Masgüel dijo...

Coincido con Serenus.

"el materialismo dialéctico le servía para cegar cualquier discusión. Las razones que puede tener un hombre para abominar de otro o para quererlo son infinitas: Moon reducía la historia universal a un sórdido conflicto económico."

La forma de la espada. - J.L. Borges -

Un conflicto económico no tiene por qué ser sórdido. Puede ser fascinante. Pero si considerar los factores económicos es una aportación valiosa del materialismo al análisis histórico, no significa que podamos reducir la historia a economía.

Hugo dijo...

Homo lupus:

En cualquier caso, y sin profesar creencias religiosas, soy de los que se alegra por haber nacido en un país de tradición cristiana, y no islámica. Y me temo que Buenafuente también.

Hombre, y yo, tal y como están las cosas :P

Pero también depende de la época. Hoy día, sí que lo prefiero, pero hace unos 1000 años...

-- En una época en la que la mente de los europeos estaba ofuscada por el vicio mental de la temprana cristiandad medieval, los imperios islámicos emergentes en el Oriente Medio llevaron la antorcha de la ciencia, que había sido encendida por los griegos hacía ya más de mil años. -- Robin Dunbar, El miedo a la ciencia, Alianza Editorial, Madrid, 1999, p. 69.

Por lo demás, unos comentarios muy interesantes. Gracias por pasaros :o)

Homo lupus dijo...

Hugo, las época de las aportaciones de la civilización islámica a la historia de la ciencia se trunca poco después del siglo XII. Y no parece que sea casualidad.

Una teología basada en la "potentia Dei absoluta" (frente a la "potentia Dei ordinata") acabará llevándose mal con la idea de un cosmos ordenado y sometido a reglas. También con la idea de un orden moral objetivo al que incluso Dios debe someterse. En cierto sentido, Santo Tomás y otros teólogos "domestican" al Dios bíblico con la idea de que su poder debe encontrar finalmente algún tipo de límite (Montesquieu dirá, por ejemplo, al principio de "Del espíritu de las leyes" que incluso Dios está sometido "a las relaciones necesarias que se derivan de la naturaleza de las cosas", o sea, algún tipo de legalidad).

En el Islam no hay nada de eso. La vía aristotélica se cerró. Donde la voluntad y el poder de dios no están sometidos a nada, y donde se entiende que esa voluntad y ese poder están detrás de cada suceso, por nimio que sea, no hay lugar para la naturaleza. Por tanto no hay ni cosmología ni derecho natural. La idea de naturaleza se lleva mal con la teología del capricho.

Buenafuente lleva razón, pero creo que lleva razón de forma trivial. El problema no es el Corán, ni la Biblia, sino la teología que acabó triunfando sobre cada uno de esos textos. [Sin perjuicio de que tampoco existe una sola teología cristiana, claro, y de que alguna de ellas ha sido realmente terrible. Pero en la historia lo que al final cuenta es lo que triunfa].

Masgüel dijo...

"Porque una religión no es sólo un libro sagrado, sino también la -casi- inevitable teología que de desarrollará para interpretarlo."

Y por encima de ambas, una práctica. Si el Islam no desarrolló una teología tan sofisticada como la cristiana, mantiene viva la vía mística que el cristianismo cauterizó. Sin ser mayoritario, el sufismo es una forma de religiosidad que no da mayor importancia al libro o al argumento, sino al sentimiento, expresado en música, danza y poesía.

Hugo dijo...

El problema no es el Corán, ni la Biblia, sino la teología que acabó triunfando sobre cada uno de esos textos.

El problema son las dos cosas.

Homo lupus dijo...

Por cierto, Arcadi Espada comenta hoy el caso, y a Buenafuente. Me alegro de no ser el único al que ese tipo de gracias le parecen una bobada.

Masgüell, de acuerdo con lo que dices del sufismo. El problema es que éste, como cualquier otra corriente mística, propugna la renuncia al mundo, y con ella la renuncia a darle forma, incluida forma política. En ese sentido, el sufismo "no cuenta", como tampoco cuentan las corrientes místicas cristianas. Lo interesante es fijarnos en las corrientes que aspiran a organizar la realidad mundana, no las que pretenden escapar de ella. O, si se quiere, lo que importa es el islam y el cristianismo políticos y sus ideales de sociedad y de civilización.

Como le reprochaba el gran inquisidor a Cristo en el tremendo relato de Dostoievski: tú señalaste un camino que sólo iban a poder seguir unos pocos hombres; nosotros te hemos traicionado y hemos pactado con el Gran Tentador para poder ocuparnos y contentar a todos los demás.

Hugo dijo...

Arcadi desvaría:

-- Sigo pensando que la respuesta del presidente americano es mucho más preocupante que las intenciones del pastor. El presidente Obama ha dicho que el pastor pone en peligro muchas vidas de americanos. Hubiese comprendido que semejante barbaridad la hubiese dicho un imán barbudo, pero no el jefe de una nación libre. Obama legitima que la respuesta a la quema de libros sea la quema de hombres. La equiparación es puramente espantosa... [Obama] nunca tendría que haber dado por lógica la principal diferencia pragmática entre los dos Libros: ningún cristiano reaccionaría ante la quema de biblias destrozando infieles en una estación de tren. Las palabras, flojísimas e inmorales, de Obama llevan consigo otra siniestra equiparación entre quemas librescas y humanas. --

Masgüel dijo...

"como cualquier otra corriente mística, propugna la renuncia al mundo, y con ella la renuncia a darle forma"

Eso no es cierto o solo es cierto en parte. Casi todas las corrientes místicas tienen dos vertientes. Una trascendente (que muere porque no muere), que responde a tu descripción (y que a mí no me interesa), y otra, no menor, inmanente, que encuentra sentido al mundo mediante una apertura del sentimiento. Tiene su reflejo social en el ámbito de las cofradías o hermandades. Si en el mundo islámico el sufismo fuese la corriente en expansión, en lugar del legalismo wahhabista, otro gallo nos cantaría.

Masgüel dijo...

Una peli preciosa sobre el sufismo es "El señor Ibrahim y las flores del Corán". Una muestra:

http://video.google.com/videoplay?docid=-832043383045488422#

Subtítulos:

- Debe ser divertido vivir en París.

- Pero tú vives en París.

- No, vivo en la Calle Azul. Esto es demasiado hermoso para mí.

- Dondequiera que mires,
puedes encontrar belleza. Eso dice mi Corán.

- ¿Cree que deba leer su Corán?

- Si Dios quiere revelarte la vida,

no necesitarás un libro.

(le sirven una copa de licor)
- Pensaba que los musulmanes no bebían.

- Sí, pero yo soy sufí. (pausa) No es una enfermedad. Es una forma de pensar. Aunque, ciertas formas de pensar... también son enfermedades.

Hugo dijo...

La veré :P

Homo lupus dijo...

Entiendo tu postura, Masgüell. Claro que las corrients místicas llevan aparejada una ética, con su correspondiente praxis. Lo que cuestiono es que dichas corrientes, ya pertenezcan al islam, al cristianismo o a cualquier otra religión o cosmovisión, puedan ser mayoritarias nunca. Llámame cínico, si quieres, pero lo que sostengo es que las visiones místicas de la exsitencia sólo pueden ser minoritarias. Más aún: subsisten, o bien refugiándose en lugares inaccesibles o de escaso valor estratégico para otros grupos, o bien refugiadas en comunidades mayores y defendidas gracias a que dichas comunidades no practican una vía "mística".

Por ejemplo, las comunidades que rechazan el uso de las armas, como los haredim en Israel o los testigos de Jehová en tantos países occidentales, son defendidos por la policía y el ejército de los países donde viven. O sea, su existencia purificada depende de los servicios prestados por impuros.

La otra opción es la habitual de habitar los desiertos, tal como han solido hacer las comunidades místicas de Oriente Próximo, o pobres parajes montañosos, como el Tibet. O eso o encontrar sociedades "impuras" pero lo bastante tolerantes y a las que puedan contribuir de alguna forma, como hacen los amish con su ideal ascético del trabajo.

Masgüel dijo...

No te llamo cínico. Simplemente generalizas que da espanto. Meter en el mismo saco al sufismo, a los amish y al budismo lamaísta no tiene sentido. Los amish son una variante del puritanismo protestante, y aunque pacifistas, su intransigencia los asemeja más a los talibanes. El budismo en el Tibet, antes de la invasión china, era un sistema político además de religioso, similar al de los monasterios europeos medievales, si bien su sistema de creencias es mucho más elaborado. El sufismo comparte con el budismo su tolerancia hacia otras creencias y formas de vida. Por eso, donde no es perseguido, se integra con la misma facilidad en todo tipo de comunidades. Pero como, a menudo, sí ha sido perseguido, también forma subculturas marginales. Puedes encontrar derviches desde la India hasta Marruecos. Y si en unos países su forma de vida se asemejan a la de los gitanos, en otros, como Turquía, son ampliamente respetados y sus tariqas son instituciones que confieren prestigio a sus miembros.

Masgüel dijo...

No sé que entiendes por místico, pero no es lo mismo que ascético o rigorista. La mística celebra la ebriedad y no solo en su poesía. Sus prácticas buscan el trance extático y además de la música y la danza, a menudo recurren al uso de drogas para provocar ese estado.

Homo lupus dijo...

En efecto, no estoy siendo nada escrupuloso a la hora de distinguir aquí entre mística y ascetismo. Entiendo que se trata de cosas bien diferentes, pero no creo que este contexto esas diferencias resulten demasiado relevantes. De manera que estoy usando el término despreocupadamente para referirme a aquellas tendencias dentro de una religión -o de una cosmovisión, para no limitarlo a las religiones- que opta por algúna vía de "purificación" (ya sea a través de la mística ya sea a través de la ascética) y que tiende a formar "comunidades éticas" y renuncia a la violencia.

Y utilizo esta semántica, digo, porque el tema era sobre el islam político y su particular uso de la violencia, y hablábamos de las diferencias entre el islam y el cristianismo a este respecto y tal, y de si existen vías de la no violencian en el islam. Al menos yo he entendido que hablábamos de eso. Aunque hablar de la mística en sí misma también me parece un tema magnífico digno de una estupenda conversación.

Bien, sobre tu respuesta anterior, donde te quejabas de que estaba generalizando demasiado: claro que estoy generalizando, pero creo que justificadamente. Los amish, los derviches, los haredim, los cuáqueros, los testigos de jehová y todos aquéllos que renuncien a la violencia tienen en común su dependencia de comunidades que no renuncien a ella y que, por tanto, sean capaces de sostener y sostener entidades políticas estables (Estados, imperios etc). O eso, o habitar espacios de recursos pobres y sin demasiado valor estratégico. Independientemente de sus diferencias internas (EMIC, si prefieres) todas ellas están instaladas en la misma lógica política, a saber, que una comunidad sólo puede instalarse en el pacifismo gracias a la protección armada por parte de otra comunidad mayor o má fuerte, o bien ocupando espacios lo bastante pobres de recursos y sin excesivo valor estratégico.

Y ése es el problema que le veo al sufismo a la hora de ytriunfar en el islam: su incapacidad para constituir la base de entidades políticas. Los encontraremos en Marruecos, en Turquía y en Irán, pero ninguno de estos países puede modelarse políticamente tomando el sufismo como base. Y por supuesto en los países cristianos nos encontramos la misma lógica. ¡Y en Israel, claro, donde muchos laicos llaman "free-riders" a los haredim que se niegan a hacer el servicio militar!

El único caso que sí dejaría aparte de los que he citado es el de los lamas, por cuanto durante mucho tiempo han sido capaces de administrar una tecracia. En todo caso, tampoco es que hayan dado lugar a una sociedad igualitaria con acceso equitativo a las oportunidades ni nada parecido. Y también habría que ver si habría sido posible un sistema así en un lugar menos inaccesible que el Tíbet.

Masgüel dijo...

"ninguno de estos países puede modelarse políticamente tomando el sufismo como base."

Los sufis no son necesariamente pacifistas, pero ¿quién querría hacer del sufismo la base para la construcción política de un Estado?. Los Estados teocráticos son anacrónicos. Por eso digo que, si el sufismo fuese una corriente en alza dentro del Islam, otro gallo nos cantaría. Porque su tolerancia religiosa resulta mucho más acorde al pluralismo del mundo en que vivimos. Por desgracia, es el wahhabismo jihadista lo que conquista los corazones de la juventud musulmana.

Piedra dijo...

Es mas probable que la prohibición de comer y criar cerdos fuera debida a las enfermedades que pueden transmitir y que se convertían en autenticas epidemias donde se declaraban.
la única forma de evitar que un pueblo primitivo y hambriento use unos animales que pueden, por falta de higiene y cuidado, ser la causa de una epidemia mortal, es convencerlos de que es Dios mismo el que esta en desacuerdo con su consumo.

Hugo dijo...

Esa hipótesis también es muy convincente. De hecho, es la que más se suele citar. Hum, quién sabe :o)