15 de septiembre de 2010

Un humanismo moderado

Un humanismo bien temperado podría ser para nosotros una garantía contra los yerros del ayer y del hoy. Rompamos las asociaciones fáciles: reivindicar la igualdad de derecho de todos los seres humanos no implica, en forma alguna, renunciar a la jerarquía de los valores; amar la autonomía y la libertad de los individuos no nos obliga a repudiar toda solidaridad; el reconocimiento de una moral pública no significa, inevitablemente, la regresión a la época de intolerancia religiosa y de la Inquisición; ni la búsqueda de un contacto con la naturaleza, equivale a volver a la época de las cavernas.
Tzvetan Todorov, Nosotros y los otros, Siglo XXI, 1991, p. 447.

4 comentarios:

Anti-pensador dijo...

Ya lo dijo Richard Ryder: "El humanismo es el narcisismo de la especie humana".

Seguro que si las cucarachas pudieran hablar dirían que el cucarachismo es muy superior al humanismo, porque la cucaracha es el animal más rico y complejo, la cumbre de la pirámide evolutiva, el amo absoluto del planeta Tierra, la maravilla del universo, el no-va-más, el acabóse, the best of the best, como dicen los humanistas del simio homo sapiens hapiens.

Encuentro más motivos para ser cucarachista que para ser humanista, la verdad. Eso sí, un cucarachista moderado: después, de todo, las cucarachas dan un poco de asquito y es muy difícil librarse de ellas cuando empiezan a aparecer por el fregadero de la cocina.

Hugo dijo...

Personalmente, me conformaría con un humanismo a lo Portabella :o)

Anti-pensador dijo...

Hmmm... No creo que hoy sea posible ningún tipo de humanismo, ni siquiera moderado. ¿Es posible defender el humanismo después de Auschwitz y el Gulag (dos monstruosidades que surgieron de dos grandes visiones humanistas)? No. Más bien habría que tener muy presente que el ser humano es una alienación monstruosa de la naturaleza, un engendro, una aberración, una excepción en sentido negativo. Una especie animal que cuenta con cientos de miles de sujetos como Jack el Destripador no puede ser "normal". Algo pasa: alguna horrible malformación congénita de la especie.

Los humanistas me recuerdan a los comunistas (esos grandes humanistas). Los comunistas sabían muy bien que la URSS de Stalin era un infierno de terror y de miseria,pero así y todo creían en la URSS como "patria del socialismo". Los humanistas saben muy bien que el ser humano es un aborto de la naturaleza, pero aun así creen "en el valor moral, la inteligencia y la sensibilidad del hombre".

Detrás de cada rostro, detrás de cada amable (o no tan amable) vecino, amigo, conocido o desconocido, se encuentra un psicópata asesino en potencia. Ésta debería ser la base de una nueva ética, y no los cantos de sirena de Todorov y el resto.

Hugo dijo...

Que hable Ger Groot:

-- Cuatro años más tarde, Todorov volvería a abordar este tema en su libro La vie commune (La vida en común, 1995), en el que arremete contra la tradición «egoísta» de la filosofía, según la cual el hombre sería en primer lugar un ser solitario y egoísta. Platón y Hegel, Kant y Nietzsche, Hobbes y Freud: todos partieron de la premisa de que las personas buscan ante todo su propio beneficio y que por ello es preciso obligarlas a adoptar una conducta social. Esto desemboca en una visión bastante pesimista que no se merece el ser humano, piensa Todorov. --

:o)