31 de marzo de 2010

Sobre la política, la ciencia y todo lo demás

Siguiendo con lo planeado, aquí va otra ración extra de lecturas -y no sólo lecturas- recomendadas:

Nunca he olvidado una de las últimas lecciones de uno de los maestros de mi generación, Luigi Einaudi, que en un ensayo valiosísimo, Discorso elementare sulle somiglianze e dissomiglianze fra liberalismo e socialismo, después de haber definido con admirable maestría los rasgos esenciales del hombre liberal y del hombre socialista (...) escribía que las "dos corrientes son respetables", y “los dos hombres, aunque adversarios, no son enemigos; porque los dos respetan la opinión de los demás; y saben que hay un límite para la realización del propio principio". Concluía: "El optimum no se alcanza en la paz forzada de la tiranía totalitaria; se toca en la lucha continua entre los dos ideales, ninguno de los cuales puede ser vencido sin daño común".

El empuje hacia una igualdad cada vez mayor entre los hombres es, como ya observó en el siglo pasado Tocqueville, irresistible (...) La gradual equiparación de las mujeres a los hombres, primero en la pequeña sociedad familiar, luego en la más grande sociedad civil y política, es uno de los signos más certeros del imparable camino del género humano hacia la igualdad.

¿Y qué decir de la nueva actitud hacia los animales? Debates cada vez más frecuentes y extensos, concernientes a la legitimidad de la caza, los límites de la vivisección, la protección de especies animales que se han convertido en cada vez más raras, el vegetarianismo, ¿qué representan sino escaramuzas de una posible ampliación del principio de igualdad incluso más allá de los confines del género humano, una ampliación basada en la conciencia de que los animales son iguales a nosotros los hombres por lo menos en la capacidad de sufrimiento?

Se entiende que para que cobre sentido este grandioso movimiento histórico, es preciso levantar la cabeza de las rencillas cotidianas y mirar más arriba y más lejos.
Norberto Bobbio, Derecha e izquierda, Taurus, Madrid, 1996, pp. 174-176.


¿Cuál es la opinión pública ante estas técnicas y estos productos [transgénicos]? Pues generalmente de rechazo. Las organizaciones ecologistas, las organizaciones no gubernamentales, se caracterizan por haber lanzado campañas de propaganda (...) envío de cartas masivo, manifestaciones (...) o incluso actos vandálicos contra las sedes de las compañías en las cuales se diseñan estos productos. ¿Y eso por qué? Pues porque, para los que tienen esa postura, la utilización de transgénicos supone un evidente riesgo sanitario (...) puede ser un riesgo medioambiental (...) puede alterar las prácticas de cultivo (...) Lo que yo pretendo en los veinte minutos que nos quedan (...) es tratar de discutir este tipo de cosas. En cuanto al riesgo sanitario, debo decirles que la inmensa mayoría de las plantas transgénicas que están comercializadas no están destinadas al consumo humano...
Ángel Gutiérrez Navarro, Transgénicos: ciencia y opinión pública, minuto 30.


Estamos condenados a leer, antropológica y radicalmente. Por una sencilla razón: nacemos incompletos y tenemos que ir cubriendo los vacíos con los que nacemos (...) En las especies inferiores, los códigos genéticos solucionan todo. El hombre ha perdido sus genes y ha tenido que crear lo que se llama los memes, es decir, elementos culturales que, de alguna manera, cubran los vacíos dejados por los genes.
Antes hablaba de que recibimos
contenidos y los transformamos en conocimientos. Cuando hay un lector perfecto, a esas dos «c» añado otra que es la «c» de compromiso. El Quijote se comprometió con los más débiles. Si yo tuviera que elegir un libro, el más rico, del que más contenidos se reciben y en el que necesitamos más experiencia para transformarla en conocimiento, sería el rostro del prójimo. Es el gran libro, por la abundancia de contenidos que emite.

La democracia debe fomentar la lectura para distribuir los saberes y diseminar saberes es distribuir poderes: la esencia de la democracia.

Debemos seguir construyendo bibliotecas porque los ciudadanos las demandan. Son los templos laicos de nuestra democracia. Tenemos además experiencias contrastadas de ayuntamientos que han hecho una apuesta fuerte por una biblioteca pública y han transformado la localidad: Peñaranda de Bracamonte, un pueblo de la estepa castellana de 6.000 habitantes, La Fundación Sánchez Ruipérez estableció una biblioteca, de la que tienen carné todos los vecinos desde el momento que nacen, y después de doce años hay una realidad que diferencia a ese pueblo de otros: una ratio de universitarios altísima, jóvenes emprendedores y pleno empleo. ¿Qué más pedir?
Rogelio Blanco, Unelibros, pp. 15-16.


Sin duda, un embrión de dos días parece más bien una mora, y podría decirse que el de cuatro semanas desde la concepción se asemeja más a un pez que a una persona. (No obstante, el rumor de que "la ontogenia recapitula la filogenia" es mentira. La famosa frase, acuñada por el biólogo alemán Ernst Haeckel, sugería que los embriones pasaban por fases que determinaban la historia de nuestro desarrollo evolutivo. Esta falacia que tarda en desaparecer puede que alcanzara su punto álgido cuando el doctor Spock, célebre experto en puericultura, dijo en una ocasión, al referirse a los arcos faríngeos embrionarios que parecían agallas, que "mientras se desarrolla, cada niño reconstruye la historia entera de la humanidad, física y espiritualmente". Pero lo cierto es que los embriones humanos no tienen agallas. En la medida que los embriones humanos tempranos se asemejan a otros organismos, a lo que se parecen no es a la forma adulta de dichos organismos sino a sus embriones, como bien supuso Karl Ernst von Baer...)
Gary Marcus, El nacimiento de la mente (The Birth of the Mind), Ariel, Barcelona, 2005, p. 54.


Vídeo de un entrenamiento taurino mostrado por el Señor Portabella en el debate de la ILP catalana. En él podemos escuchar los desgarradores gritos del toro al ser atravesado con la espada al no estar presente la banda de música. Precisamente esa es la función de la banda de música, que los lamentos del desdichado animal no molesten al "respetable" público sediento de sangre y dolor ajeno.
Colectivo Antitaurino y Animalista de Bizkaia.


La empatía empezó a formarse hace más de 100 millones de años, mucho antes de que el Homo sapiens pusiese sus pies sobre la faz de la tierra. Por lo tanto, la separación clásica entre animales y humanos basada en la creencia religiosa de que ellos no tienen alma y nosotros sí no tiene ningún sentido. Y son el cristianismo, el judaísmo y el islam los responsables de esta idea errónea. Al fin y al cabo, la semilla de estas religiones occidentales se gestó en un entorno desértico y nómada, donde había pocos animales parecidos a nosotros. Nuestros ancestros imaginaron que la única forma de inteligencia posible era la humana.
Redes para la Ciencia, "Nuestro cerebro altruista", minuto 05:35.

28 de marzo de 2010

Sobre la educación, la felicidad y todo lo demás

En lugar de dejar que el blog coja polvo, he pensado que lo menos que puedo hacer con él es utilizarlo como "cajón de sastre". Aún más cajón de sastre que antes, quiero decir. Así pues, y a quien pueda interesar, esto es lo que mis ojos han leído (y mi cerebro ha disfrutado) recientemente:

Es verdad que hacía falta algo como este Manifiesto para recordarle al ministro y al Gobierno que todavía hay interés entre los profesores por lo que haya de ser la educación en nuestro país, pero no veo tampoco por su parte [por parte de los que han redactado el manifiesto, se entiende] una actitud abierta y receptiva a las críticas y aportaciones, de tal modo que se puedan incorporar nuevas ideas y propuestas. Pareciera como si hubieran encontrado la piedra filosofal y a partir de ahí no fuera posible ninguna mejora. Yo tengo la sensación de que no es así.


Las investigaciones han demostrado que, a medida que la gente envejece, da menos importancia a los pequeños fastidios, pues aprende a restarles importancia, a evitar a quien encuentra molesto y a dirigir su vida a objetivos que le resultan importantes y que le recompensan de algún modo. En resumen, con la edad somos más felices que la persona típica de 20 o 30 años de edad.

Pero ¿es consciente la gente de las alegrías que aporta la edad? Cuando mis colegas y yo entrevistamos a un grupo de gente joven y a otro de gente mayor y les preguntamos acerca de su felicidad, las personas de 70 años nos confirmaron que eran más felices que las de 30. Pero cuando les pedimos a las personas de 30 años que predijeran cómo iba a ser su nivel de felicidad a lo largo de la vida, supusieron incorrectamente que la felicidad disminuye con la edad.

(...) A los jóvenes, que no han experimentado la influencia de la sabiduría sobre nuestro estado emocional, se les puede perdonar que se equivoquen en la predicción de cómo la felicidad va cambiando con la edad. ¿Y las personas que
han experimentado las alegrías que conlleva la edad? Resulta que, cuando les pedimos a las personas de 70 años que nos contaran cómo cambia la felicidad a lo largo de la vida, nos respondieron que ellos también creían que la felicidad disminuye con la edad. Y eso que son personas que han vivido de jóvenes y de mayores, antes y después de la artritis, por así decirlo. Pero no se dan cuenta de que la sabiduría adquirida compensa de sobra las articulaciones doloridas.
Peter A. Ubel, La locura del libre mercado, Ediciones Urano, Barcelona, 2009, pp. 168-169.


Tal vez sean la mejor introducción a la filosofía que preconizo unas breves palabras autobiográficas. Yo no nací dichoso. De niño, mi himno favorito era: “Cansado del mundo y con el peso de mis pecados”. A los cinco años yo pensaba que si había de vivir setenta no había pasado aún más que la catorceava parte de mi vida vital, y me parecía casi insoportable la enorme cantidad de aburrimiento que me aguardaba. En la adolescencia la vida me era odiosa, y estaba continuamente al borde del suicidio, del cual me libré gracias al deseo de saber más matemáticas. Hoy, por el contrario, gusto de la vida, y casi estoy por decir que cada año que pasa la encuentro más gustosa. Esto es debido, en parte, a haber descubierto cuáles eran las cosas que deseaba más.
Bertrand Russell, La conquista de la felicidad, Espasa Calpe, Madrid, 1978 (1930), p. 34.


¿Cómo se puede agotar el autocontrol? (...) eso es muy fácil. El psicólogo social Roy Baumeister describe el autocontrol o toda forma de autorregulación como un "músculo moral", porque, como muestran decenas de experimentos, al igual que un músculo de sangre y carne, cuando se usa se cansa por un periodo de tiempo. En sus experimentos alguien debía ejercitar su autocontrol resistiendo la tentación de comer galletas. Después, dicha persona muestra menos autocontrol, incluso en un terreno completamente diferente de autorregulación como puede ser suprimir una emoción o realizar un ejercicio mental. En respuesta a esto, los psicólogos quieren ver los efectos de debilitar el "músculo moral" en lo que se refiere al consumo.
Cordelia Fine, minuto 16:30.


Es un hecho pues que la mayoría de los niños y niñas, y jóvenes, de la Región de Murcia no han visto nunca la Vía Láctea, desconocen la belleza del cielo nocturno e ignoran expresiones populares, habituales para nuestros padres o abuelos, como el Camino de Santiago (la Vía Láctea), las Tres Marías (el cinturón de Orión) o las Cabritillas (el cúmulo de las Pléyades). Contrasta fuertemente esta situación, y da idea de lo rápido del deterioro del cielo nocturno, con la de hace poco más de dos décadas cuando todavía era visible la Vía Láctea, nuestra galaxia, a escasos kilómetros de Murcia capital. (...) Existe un gran "cordón de luz" que se extiende ininterrumpidamente desde Almería hasta Valencia, y abarca prácticamente la totalidad de las provincias de Murcia, Alicante y Valencia. En el mapa, el gris más oscuro representa las áreas que tienen cielos aún puros en el cénit, pero contaminados hacia el horizonte en alguna dirección y, por tanto, tienen un claro riesgo de dejar de ser puros pronto.
Oficina Verde de la Universidad de Murcia.


Y luego están las danzas en las cascadas de los chimpancés, que son una delicia para quien las presencia. A veces un chimpancé, por lo general un macho adulto, baila en una cascada dejándose llevar por completo (...) ¿Podrían ser la respuesta feliz al hecho de sentirse vivo, o incluso una expresión admirada del animal hacia la naturaleza? ¿Dónde se originan, después de todo, los impulsos espirituales humanos? Jane Goodall se plantea si estas danzas pudiesen ser indicadoras de una conducta religiosa, unas precursoras de los rituales religiosos. Describe cómo un chimpancé se dirige a una de esas cascadas, con el pelo levemente erizado, como signo de una creciente excitación: "Según se aproxima, y aumenta el rugido del agua, acelera el paso, el pelo se le eriza por completo, y una vez alcanzada la corriente puede realizar una magnífica exhibición al pie de la cascada. Erguido, se balancea de forma rítmica sobre uno y otro pie, pateando en las aguas impetuosas y poco profundas (...) Esta 'danza de la cascada' puede durar entre diez y quince minutos". Los chimpancés también bailan cuando comienza a caer una lluvia fuerte y durante los vendavales violentos. Goodall plantea "si no es posible que estas actuaciones vengan estimuladas por unos sentimientos cercanos a la fascinación y el respeto. Tras su baile en la cascada, el animal a veces se sienta sobre una roca y sus ojos siguen la caída de las aguas. ¿Qué es esto, este agua?". Y se pregunta también: "Si los chimpancés pueden compartir sus sentimientos y sus problemas con otros, ¿podrían estas acciones salvajes elementales convertirse en rituales dentro de alguna forma religiosa animalista?¿Adorarían a las cascadas, a los diluvios del cielo, al trueno y al rayo -los dioses de los elementos? Tan omnipotentes; tan incomprensibles".
Marc Bekoff, La vida emocional de los animales, Altarriba, Barcelona, 2007, p. 58.

20 de marzo de 2010

En el descanso del partido

Aprovecho que la primavera ya está aquí -pidiéndome los estornudos que le debo, como todos los años-, que mi hermano está de vacaciones (¡benditas vacaciones las del camarero!), que tengo una lista interminable de libros que me gustaría leer antes del segundo advenimiento de Cristo (ahora mismo estoy leyendo La librería como negocio y Derecha e izquierda, por si al final no viene) y que hace tiempo que no me paro a reflexionar como me gustaría (qué años mozos aquellos, cuando ocupaba las mesas del salón con novelas y ensayos a medio leer, con notas en las libretas, a boli, porque no sé sacar punta a los lápices, notas ingenuas del tipo "¿cómo es que no se me había ocurrido antes?" o "¿y si probáramos a hacer esto?"), para dejar de ser parte activa de la blogosfera por un tiempo.

Esto no es una despedida, o no quiero que lo sea. ¡Volveré! Lo que no sé es cuándo :o)

18 de marzo de 2010

Marchando una ración doble de conspiranoia

Miguel Jara en Espejo Público (el año pasado), o Cómo combatir el alarmismo con más alarmismo:
- Susanna Griso: Pero ¿en qué se basa usted para decir que la industria farmacéutica está creando nuevas enfermedades (...)?
- Miguel Jara: Sí, sí, bueno, no hay más que observar que el número de enfermedades no para de crecer.
Rafapal en una manifestación sobre el 11-M (el otro día):
Hoy es el día que la derecha y la izquierda se unen (...) para exigir la verdad de qué pasa con el terrorismo, que es la que básicamente una gran parte de los despiertos conoce: que es que el terrorismo está creado en las cloacas de los propios Estados para mantenernos en ese estado de miedo colectivo que justifique las medidas policiales y de seguridad.
Contra todo eso, un poco de psicología y un mucho de paciencia:
¿Por qué la gente cree en teorías conspirativas altamente improbables? En escritos anteriores he aportado respuestas parciales, (la tendencia a encontrar patrones significativos en el ruido) y al hecho de agenciar (la inclinación a creer que el mundo está controlado por agentes internacionales invisibles). Las teorías conspirativas convierten a un conjunto de sucesos aleatorios en pautas significativas y luego adjudica paternidad a estas pautas. Si a esto le añadimos nuestra inclinación a confirmar nuestros propios prejuicios (buscar evidencias que confirmen lo que pensamos) y la llamada percepción retrospectiva (aquella que une a explicaciones post de facto con la información disponible), tendremos todos los elementos de la teoría conspirativa.

Michael Shermer, en Tercera Cultura.
Una vez más, el problema de las teorías de la conspiración es que presuponen que las personas son capaces de ejercer un exhaustivo control sobre los acontecimientos. Yo creo que la complejidad surge rápida e inesperadamente (...) La teoría de la conspiración fracasa porque presupone que las personas poseen, en sí mismas, los medios para conseguir sus fines.

Bernard Beckett, Génesis *
(*) B. Beckett, Génesis, Ediciones Salamandra, Barcelona, 2009, p. 51 y p. 57.

15 de marzo de 2010

Solo ante el peligro

En esta Gary Cooper hace de toro
Los bramidos que se escuchan durante las corridas de toros son una clara expresión de que el toro está pasando por una situación adversa que intenta evitar, que es precisamente el significado biológico y evolutivo del sufrimiento. Claramente los bramidos aparecen sólo cuando el toro se ha separado de sus compañeros de rebaño, y se enfrenta a una situación adversa que puede ser un entorno hostil o desconocido, o la provocación de los hombres o los caballos. Como el toro es un animal social, el mensaje de los bramidos está destinado a sus compañeros de rebaño (los otros toros que viajaron con él a la plaza desde la dehesa, y que el toro puede todavía oler porque están próximos) y puede significar tanto un mensaje de alerta (por ejemplo "no vengáis aquí porque hay peligro"), o, más probable, una llamada de ayuda (por ejemplo "venid a ayudarme, me están atacando").

Sea cual sea el significado preciso, los bramidos informan de una situación adversa que el toro intenta evitar, y como el resultado de estas vocalizaciones es un fracaso (ni otros toros vienen a ayudarle ni la situación mejora), la frustración, añadida a la situación adversa de por sí, nos permite concluir que estas vocalizaciones, cuando realizadas en la arena de la plaza, son una expresión de sufrimiento.

13 de marzo de 2010

Sigur Rós y la musilengua

Así pues, ¿dónde nos deja todo esto, en cuanto a la relación entre música y lenguaje? ¿Acaso la música no es más que un postrecillo auditivo, como quiere Steven Pinker que pensemos? La respuesta tiene que ser que, probablemente, no; porque el material que he expuesto en este capítulo indica que la música es demasiado distinta del lenguaje como para ser explicada como una mera derivación evolutiva. ¿Cuáles son, en este caso, las alternativas?

Pues bien, la relación podría ser justamente la contraria a la que apunta Pinker: el lenguaje podría haber derivado de la música. Es una hipótesis que también parece improbable, justo por la misma razón: no permite explicar las propiedades únicas del lenguaje. Otra alternativa sugiere que la música y el lenguaje evolucionaron en paralelo, como sistemas de comunicación completamente separados el uno del otro. La idea tampoco resulta convincente: por mucho que la música y el lenguaje posean características únicas, comparten muchos más rasgos de lo que cabría esperar si las historias evolutivas hubieran sido totalmente distintas.

Queda una posibilidad: que hubiera un precursor común de la música y el lenguaje, un sistema de comunicación que tuviera las mismas características que hoy comparten lenguaje y música, pero que, en determinado momento de nuestra historia evolutiva, se dividiera en dos sistemas distintos.

En un ensayo reciente, el musicólogo
Steven Brown se ha mostrado partidario de esta posibilidad y ha bautizado a ese precursor hipotético como "musilengua". (*)


(*) Steven Mithen, Los neandertales cantaban rap, Editorial Crítica, Barcelona, 2007, pp. 45-46.

Relacionado:
- La escala pentatónica de McFerrin, en BioTay.

11 de marzo de 2010

El darwinismo social puede ser útil

El darwinismo social tiene muy mala fama. Es un término que se emplea generalmente de forma peyorativa. Sin embargo, Eric M. Johnson, autor del blog The Primate Diaries, opina que el término puede significar muchas cosas. Para Gloria McConnaughey, por ejemplo:
If by Social Darwinism we merely mean the application of natural selection to ethical and social problems, the answer is obviously yes. If, however, Social Darwinism is taken to refer to the strongly imperialistic, racist and anti-social-reform uses of natural selection, the answer is just as clearly no.
Según Johnson, "lo que hace falta es buena ciencia", "utilizar la mejor información disponible". Para el caso, un darwinismo social basado en la evidencia, no en la ideología:
In this way social Darwinism can be useful (...) today to study how human evolved characteristics continue to affect our social lives. Not all of these approaches have been or are useful. Some of them have been racist and imperialist, others have been overly utopian. However, dismissing the possibility that evolution has something to teach us for our own lives is a tremendous disservice. What it requires is good science, not a rejection of the very idea because of the junk science that came before.

This is currently being done. In publications such as the Journal of Evolutionary Economics or in books ranging from Paul Rubin's
Darwinian Politics, Peter Singer's A Darwinian Left, Michael Shermer's The Mind of the Market or Frans de Waal's The Age of Empathy authors are showing how evolutionary principles can be used to consider how best to organize our social system given our fragile planet with its finite resources. This is ultimately an ecosystems question and biologists have many of the skills it will take to find a solution. Previous social planners have come from the assumption that humans were different from all other creatures in the natural world. When they constructed our modern civilizations, what I often refer to as the human zoo, they assumed that understanding how humans interact in their "natural habitat" wasn't important. They made decisions based on economics and utility, not smart science. Some theorists in the past may have borrowed terms from the hottest science of the day to justify their own malevolent goals. That should be a warning for us, but it shouldn't discourage us from using the best information available to construct a world that we all want to live in. (*)
Por otro lado, como nos ha recordado el antropólogo Marvin Harris [1], el nombre de "darwinismo social"
expresa y refuerza la idea errónea de que después de 1859 los científicos sociales, encabezados por Herbert Spencer, "aplicaron los conceptos desarrollados por Darwin a la interpretación de la naturaleza y el funcionamiento de la sociedad" (Montagu, 1952, pp. 22-23). Lo que aquí hay que dejar claro es el hecho de que los principios de Darwin eran una aplicación a la biología de conceptos de las ciencias sociales. Fue el análisis y el estudio del progreso y la evolución sociocultural por teóricos sociales, tales como Monboddo, Turgot, Condorcet, Millar, Ferguson, Helvetius y d'Holbach, el que facilitó el marco dentro del que se desarrolló el estudio de la evolución biológica por Geoffrey Saint Hillaire, Erasmus Darwin (el abuelo de Charles) y Lamarck. (...) Con palabras de Darwin: "Esta es la doctrina de Malthus aplicada a todo el reino animal y vegetal".
(*) La negrita es mía. Los enlaces también.
[1] Marvin Harris, El desarrollo de la teoría antropológica, Siglo XXI Editores, Madrid, 1979, p. 105.

8 de marzo de 2010

Las corridas de toros en Cataluña

Quien quiera seguir el "debate" que está teniendo lugar estos días en el Parlament de Catalunya sobre la modificación de la Ley de protección de los animales (más concretamente: sobre la prohibición o no de las corridas de toros), aquí tiene algunos enlaces:
- Las comparecencias del 3 de marzo.
- Las comparecencias del 4 de marzo.
- Las comparecencias del 17 de marzo.

- Recomiendo especialmente las comparecencias del jurista Pablo de Lora, el divulgador científico Jorge Wagensberg, el filósofo Jesús Mosterín, el etólogo Jordi Casamitjana, el biólogo Jordi Portabella y el filósofo Josep Maria Terricabras (tres en castellano, tres en catalán, respectivamente).
Actualización 1: gracias a Blog Veterinario ahora también podemos leer y no sólo escuchar lo que dijo Casamitjana en su comparecencia.
Actualización 2: y lo que dijo Terricabras.

Relacionado:
- "Los últimos torturadores", en La lógica del titiritero.

6 de marzo de 2010

¿Legalizar las drogas?

En unas conferencias que tuvieron lugar hace muchos años, y que han llegado hasta mí en forma de libro, el público le planteaba a Antonio Escohotado las siguientes cuestiones:
- Público - Yo creo que habría que matizar un poco en el tipo de drogas con las cuales se puede ser más aperturista. El alcohol es una droga nociva como cualquier otra droga, pero creo que es preferible a una droga dura como la heroína.

- Escohotado - Personalmente creo que no. Yo empecé a experimentar en el 64 (...) con todo tipo de agentes psicoactivos, legales e ilegales. Hoy 25 años después, no creo que haya tenido con ninguno de los fármacos de interés menos de unas 50 u 80 administraciones en dosis bajas, medias y altas. Y sólo tengo una dependencia, que es el tabaco. Me parece la droga más insidiosa, la más astuta y la más cautivadora, en la medida en que no hace realmente efecto. De ninguna de las otras dependo. No puedo en modo alguno considerar que la heroína sea más dañina que el alcohol (...) Y, efectivamente, la cantidad de personas que hoy sucumben por alcohol al año, tanto directamente a través de cirrosis, lesiones cerebrales o teratogénesis de los fetos, es decir, malformaciones de la descendencia, como por accidentes laborales o de automovilismo, o por crímenes, inmediata o mediatamente derivados de él, son superiores a las producidas por heroína desde 1890, cuando se lanzó este fármaco. [1]

- Público - El problema que veo es que, si se legalizan un tipo de drogas, como por ejemplo, la heroína o la cocaína pura, ¿aumentaría el consumo de esas drogas y disminuiría el otro? o ¿qué pasaría exactamente?

- Escohotado - Creo que en el momento en que se normalizasen todas las drogas habría un enorme aumento en el consumo de las hoy prohibidas, y un enorme decremento en las hoy promovidas. Creo que no se modificaría la cantidad total de estimulación, sedación y expulsión psíquica, en ningún caso.

¿Cómo es posible una normalización y cómo cabría hacerla? Pienso que mediante ilustración, es decir, a través de lo que estamos haciendo esta noche aquí, intentando hablar, intentando poner de nuestra parte una comprensión en vez de fanatismo...
[2]

(...) A estas alturas, es razonable preguntar si "puede uno drogarse razonablemente". A mi entender, eso depende ante todo de que los Estados defiendan la ilustración o el oscurantismo, la cultura o la barbarie farmacológica (*). Libre de mitos, adulteración y embustes contraproducentes, las sustancias psicoactivas pueden proporcionar paz, estimulación y apertura espiritual a individuos y grupos; cargadas con mitos, adulteración y embustes pueden proporcionar desasosiego, apatía y cerrazón mental a individuos y grupos (...) El prohibicionismo parece no comprender que está peleándose contra algo todavía más eterno y fértil que el telescopio, como cuando se negaba a mirar por el visor que Galileo ofrecía a los inquisidores (...) Modificar el estado de ánimo es un impulso tan básico -y tan extendido entre los animales en general- como comer, beber o aparearse (...) Para evitar abusos, la prohibición es tan absurda como para evitar embarazos premaritales apalear a las hijas que vuelvan a casa después de las 10. [3]
¿Legalizar las drogas? (varios autores), Editorial Popular, Madrid, 1991.

(*) En ese sentido, Escohotado propone "que en los Institutos (...) se enseñe farmacología, no farmacomitología (...) que se distingan muy claramente los síndromes abstinenciales de las distintas drogas descubiertas. Que se precise con toda nitidez la diferencia entre el síndrome abstinencial de heroína, el de opio, el de valium o el de barbitúricos", pp. 33-34.
[1] Ibid., p. 34.
[2] Ibid., pp. 39-40.
[3] Ibid., pp. 28-30.

Más:
- "Regularizar las drogas para acabar con ellas."

3 de marzo de 2010

Conservar o no conservar, esa es la cuestión

¿Es el ecologismo una ideología antiliberal? Según liberalismo.org, sí.

No opino lo mismo. A mi juicio el ecologismo es, o debería ser, la evidencia científica trasladada a la acción política. Ni más ni menos.

Leo en la misma web:
Desde un punto de vista práctico, es obvio que la vida humana no se vería significativamente afectada por la desaparición de especies como el bisonte o las ballenas en peligro de extinción. El simple hecho de que la pérdida de unas especies pueda ser irreemplazable desde un punto de vista genético y que en algún momento futuro podríamos lamentar esta decisión, no es un argumento lógico para concluir que no debe permitirse que ello ocurra. Si se aceptara esta argumentación, la gente nunca podría ordenar el garaje o tirar nada, porque, quién sabe, el montón de papeles puede incluir una carta de George Washington o un décimo de lotería premiado.

La desaparición de especies se ha venido produciendo desde que hay vida en la Tierra. No parece que ahora sea más acelerado que en cualquier otro momento. Más aún, sea cual sea el nivel al que ocurra ahora como consecuencia de la actividad humana, aún es sencillamente parte de un proceso de la naturaleza. El propio hombre es parte de la naturaleza. Cualquier especie que pueda destruir en el curso de sus actividades no puede razonablemente ser considerado de forma diferente que la de las incontables especies destruidas por cualquier otro proceso natural.
George Reisman, Capitalism.

Primero: Reisman defiende el capitalismo de forma muy bruta. Con defensas así, no me extraña que haya anticapitalistas. Parece como si el ecologismo fuera enemigo del capitalismo. Y no es así, o no tiene por qué ser así (véase Inteligencia ecológica de Daniel Goleman y Natural Capitalism de Hawken y compañía). Segundo: todo el texto me parece un disparate, así que voy a detenerme y comentar algunas cosas. Refutarme si es preciso, no os cortéis :o)

Aquí Reisman por un momento me ha recordado al bueno de Herbert Spencer:
(...) sea cual sea el nivel al que ocurra ahora [la extinción de especies] como consecuencia de la actividad humana, aún es sencillamente parte de un proceso de la naturaleza. El propio hombre es parte de la naturaleza. Cualquier especie que pueda destruir en el curso de sus actividades no puede razonablemente ser considerado de forma diferente que la de las incontables especies destruidas por cualquier otro proceso natural.
Reisman se considera "parte de la naturaleza" cuando quiere. Unas extinciones son claramente diferentes de otras (por tanto, su argumento es falaz) porque nosotros, a diferencia de los peces o de los volcanes, creemos en la ecología, como diría Elizabeth Costello: "Nosotros, los gestores de la ecología (...) entendemos el mecanismo global, así que podemos decidir cuántas truchas se pueden pescar o cuántos jaguares se pueden atrapar sin que se trastorne la estabilidad del mecanismo" [1]. De hecho, incluso podemos decidir no pescar truchas y no atrapar jaguares, como hacen los veganos.

A continuación confunde el principio de precaución con el principio de prevención:
El simple hecho de que la pérdida de unas especies pueda ser irreemplazable desde un punto de vista genético y que en algún momento futuro podríamos lamentar esta decisión, no es un argumento lógico para concluir que no debe permitirse que ello ocurra.
Además, no es un "simple hecho". La pérdida de diversidad biológica (o biodiversidad) tiene numerosas consecuencias. Consecuencias evitables, en última instancia.

Por último, Reisman miente o se equivoca cuando afirma que "no parece que ahora sea más acelerado que en cualquier otro momento".

Microepílogo: para ser justos, confieso que Reisman tiene razón, al menos, cuando afirma que la naturaleza no tiene un valor intrínseco:
Un “valor intrínseco” es un valor que uno acepta sin ninguna razón, sin hacer preguntas. Es un “valor” designado para gente que hace lo que le dicen y no piensa. Un valor racional, por el contrario, es un valor que se acepta sólo desde la base de comprender cómo sirve al evidentemente deseable fin último, que se compone de la vida y la felicidad de cada uno.
¿Qué quiero decir con esto? Que para defender el medio ambiente tenemos que utilizar argumentos claros y comprensibles. Tenemos que dejar claro que nuestras opiniones (razonadas y evidentes) no se deben a un mero efecto Bandwagon. Si decimos que los árboles y los animales tienen un valor o derecho intrínsecos que nos impide explotarlos, y lo aceptamos como "argumento blindado", también tendremos que aceptar que la vida humana tiene un valor intrínseco. Es decir, un callejón sin salida.

La pregunta, nada fácil de responder, es: ¿por qué debemos proteger la naturaleza? ¿Qué ganamos con ello?
[1] J.M. Coetzee, Elizabeth Costello, Random House Mondadori, Barcelona, 2004, p. 107.
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Para saber más:

- ¿Por qué querríamos conservar la biodiversidad?, Comprendiendo la evolución para profesores (SESBE):
Además de mostrar respeto por el resto de los organismos vivos de nuestro planeta, deberíamos preocuparnos por la biodiversidad porque beneficia a las personas...
- E.O. Wilson, La creación. Salvemos la vida en la Tierra, p. 48:
¿Por qué preocuparnos por la naturaleza viviente? ¿Habrá alguna diferencia si en el curso de este siglo se extinguen unas pocas especies, incluso si se extingue la mitad de las especies terrestres, como anuncian los hombres de ciencia?
- Pere Estupinya, Biodiversidad: "Prefiero un quetzal a cinco vacas":
Incluso en términos estrictamente económicos, a medio plazo conservar es mucho más rentable que destruir. (...) La biodiversidad es un tesoro irremplazable que cada vez será más cotizado...
- Marta Tafalla, "Por una estética de la naturaleza: la belleza natural como argumento ecologista", Isegoría, nº 32, 2005.

1 de marzo de 2010

Los animales frente al relativismo cultural

Así acaba el fantástico libro de Pablo de Lora:
La defensa del bienestar animal se topa hoy no sólo con quienes estiman que los animales no son pacientes morales, sino principalmente con aquellos que, aun admitiendo que se trata de seres sensibles, justifican su utilización cruel (...) con el argumento de la necesidad religiosa o cultural. ¿Son atendibles dichas apelaciones a la cultura o la religión? (...) ¿Se debe o no castigar a las mujeres africanas que practican en España la ablación del clítoris de sus hijas menores? ¿Deben abonarse los gastos en la sanidad privada en los que tuvo que incurrir un testigo de Jehová a quien el Sistema Nacional de Salud no garantizaba la práctica de una operación quirúrgica sin transfusiones de sangre? ¿Es legítimo que los farmacéuticos apelen a sus íntimas creencias sobre el valor sagrado de la vida humana para no despachar la llamada "píldora del día después"?

No creo que haya que dar relevancia alguna a las razones basadas en convicciones inefables cuando se trata de justificar acciones que causan daño o perjuicio. En la Unión Europea (...) se establece la obligación de aturdir a los animales antes de su sacrificio, deber que no alcanza a los animales que sean objeto de métodos particulares de sacrificio propios de determinadas religiones. Es el caso, entre otras, de la religión judía (...)

De acuerdo con el Kosher, no se puede comer conejo, ni liebre, ni cerdo. ¿Por qué? Porque son animales inmundos. ¿Y por qué son inmundos? Porque no tienen pezuñas (conejos y liebres) o porque teniéndolas no rumian (cerdos). ¿Y por qué los animales que no tienen pezuñas o no rumian son inmundos? Porque así lo dice el Levítico (...) Sin duda se trata de un "argumento privado", que sólo podemos asumir si participamos de la fe judía (...) En todo caso, sus consecuencias son inocuas. No cuesta nada ser tolerante con una opción (absurda, irracional o gratuita a los ojos de quienes no son judíos) como la de no comer cerdo. Pero el Kosher también cuenta entre sus reglas fundamentales con la de no comer la sangre de los animales (...) lo cual hace que el cumplimiento de este precepto, a diferencia del anterior, sí genere consecuencias: un daño notable a los animales comestibles que serán sacrificados "a la manera establecida por el Señor" (Deuteronomio, XII, 21), esto es, desangrados y sin aturdimiento previo.

(...) Por supuesto que la religión judía, como tantas otras religiones de libro, ha buscado y encontrado modos de "relajar" la crueldad e irracionalidad que destila la literalidad de sus textos sagrados. Por ello, el argumento que apela a la tradición ha de ser siempre evaluado a la luz de cómo esa misma tradición, en relación con otras actividades y comportamientos, ha quedado "reinterpretada". Ha llegado la hora de que también lo sea cuando se trata de los animales no humanos y sus sufrimientos son absolutamente gratuitos y prescindibles. De la misma manera que, en su momento, en España fue obligatorio
parapetar a los caballos de los picadores y nada importante se ha perdido pese a las denuncias de entonces que clamaban por la pureza de la tradición, ha llegado el momento de parapetar al propio toro frente a una "fiesta" bárbara que sólo por la conjugación de la inercia, la desidia y el buen rédito que en nuestros tiempos obtiene la peculiaridad cultural o religiosa persiste entre nosotros.

Pablo de Lora, Justicia para los animales. La ética más allá de la humanidad, Alianza Editorial, Madrid, 2003, pp. 302-305. Podéis escucharle aquí, en el Parlament de Catalunya.

La negrita es mía, y el enlace también.