De los fumadores podemos aprender la tolerancia. Todavía no conozco uno sólo que se haya quejado de los no fumadores.
El argumento ¿liberal? "quien no quiera entrar que no entre" no es válido por dos (o más) razones. Una, porque
los camareros entran quieran o no quieran. Dos, porque la mayoría de los clientes son
no fumadores (cerca del 75% de la población española no fuma*), mientras que sólo una minoría de los locales de ocio están habilitados para ellos (cerca de un
12%). Es decir, es mucho más probable encontrar un sitio con humos que uno sin humos, a pesar de que a la inmensa mayoría no nos gustan los sitios con humos, fumadores incluido. ¿Qué hacer? Hum... una de dos, o se nos ocurre alguna idea para aumentar drásticamente ese 12% hasta situarlo en un 70-80% (es lo mínimo que podemos hacer), o prohibimos fumar en todos los locales y a otra cosa mariposa :o)
(*) Fuentes:
Wonkapistas y
Wikipedia.