29 de julio de 2010

Desmontando a Santiago

A Santiago Navajas no le ha gustado el documental The Cove. No le ha gustado nada, a decir verdad. Hum, recuerdo que tampoco le gustó Avatar. "Se trata de una película fascistoide", dijo. Qué tío. Seguro que nadie quiere ir al cine con él. Ya me lo imagino: "Santi, ¿vemos El laberinto del fauno?", "¿Esa? Esa huele a rojos desde aquí, ¿no podemos ver algo menos fascistoide?".

Lo mismo le ha ocurrido con The Cove, me temo. Dice, refiriéndose a unas imágenes de cámara oculta que aparecen en el film, que son "un ejercicio de destrucción de la imagen que sería aplaudido en la Escuela de Documentales Joseph Goebbels". Me encanta. Es como la ley de Godwin pero desde el principio. Es como, hum, es como si la tuviera interiorizada. «Como refutación a esta crítica -nos diría Alicia Martín si estuviera aquí-, debería bastar la respuesta (obvia) de Sztybel: la literatura y las actividades pro derechos de los animales no promueven el odio hacia los humanos, sino el respeto universal» *.

Después de esta pequeña introducción, procedamos brevemente a desmontar (o tratar de desmontar) los argumentos y afirmaciones de Santiago:
[El documental sigue] la vía agitprop, entre ignorante, maliciosa, catastrofista y antihumanista del ecologismo radical a lo Greenpeace.
Dos objeciones: 1) Lo de "agitprop" está fuera de lugar, a poco que uno se quite las gafas empañadas de prejuicios pseudolibertarios para ver el documental. Tan equivocado está el nazismo y el leninismo como creer que todo es nazismo y leninismo; 2) Greenpeace se puede equivocar en algunas cosas (los transgénicos y la energía nuclear no me parecen tan mala idea), pero de ahí a considerarla una organización antihumanista, ignorante, maliciosa y catastrofista, metiendo todas sus campañas en el mismo saco, va todo un camino de Santiago. En segundo lugar, el documental no es ninguna de esas cosas. Al contrario.
También integra el equipo de activistas una campeona mundial de buceo a pulmón que no para de llorar cuando se produce la captura de los delfines, aunque sospecho que no tendrá tantos miramientos a la hora de aplastar cucarachas.
Tres objeciones: 1) Decir "no para de llorar" es una exageración, aparte de una descortesía (pobre Mandy). El documental dura 92 minutos. Dudo que los lloros (incluidos todos los lloros y gimoteos que aparecen en la peli) superen el minuto de duración; 2) Que una cucaracha no nos produzca la misma compasión que un delfín no niega que podamos sentir una gran compasión por los delfines. Hay muchos argumentos para preferir defender a un delfín antes que a una cucaracha. Entre el jainismo y el antropocentrismo más cerrado hay muchos matices; 3) No podemos saber si Mandy-Rae tiene "tantos miramientos a la hora de aplastar cucarachas", pero si tengo que apostar, apuesto a que tiene más miramientos que alguien que yo me sé.
Entre un pescador y una foca o un delfín, ¿a quién elegiría usted?
Plantea un falso dilema. O elegimos al pescador en detrimento de los delfines o elegimos al delfín en detrimento de los pescadores. Paparruchas. Podemos elegir que el pescador se dedique a otra cosa (sin poner en peligro su supervivencia) y también podemos elegir defender al delfín (concediéndole derechos, por ejemplo). La violencia es el último recurso del incompetente.
Los japoneses pescan a los delfines de una forma tan sangrienta como los gaditanos los atunes en las almadrabas
Tres objeciones: 1) Que mi vecino le pegue a su iguana y nadie le diga nada no justifica que yo le pegue a mi hámster. La cuestión no es "¿está bien lo que estoy haciendo si mi vecino también lo hace?", sino "¿está bien lo que estoy haciendo?", "¿está bien lo que está haciendo mi vecino?"; 2) Si ambas cosas fuesen exactamente lo mismo, los españoles habríamos boicoteado un reportaje como este, como han hecho los nacionalistas nipones con el documental de los delfines. Pero no lo hemos hecho, así que habrá que preguntarse dónde está la diferencia. Estoy convencido de que si cazáramos elefantes de la misma manera que cazamos delfines (animales tan inteligentes y autoconscientes como los elefantes), la opinión pública pondría el grito en el cielo.
Cuando consigan que los tejanos dejen de hacer barbacoas con carne de vacuno, que se vayan a dar lecciones a los japoneses. Ni un minuto antes.
Esa excusa ya la he oído antes (1 y 2). Es una mezcla entre "o todos a la vez o nada" y "tú también, yanki". Recuerdo a Pablo de Lora criticando ese mismo argumento, o uno que se le parece mucho, en el Parlament de Catalunya: «No parece que pueda ser una razón para oponerse a la abolición el hecho de que otras formas de maltrato sean más graves y no estén aún en la agenda de las iniciativas populares que reclaman su desaparición próxima (...) Decir (...) que las corridas de toros [o la pesca de delfines, para el caso] deben mantenerse porque existen otras maneras más crueles de tratar a los animales es tanto como señalar que quien ha cometido un robo no debe ser castigado porque todavía campan por sus respetos asesinos y violadores varios». Ahora bien, no me contradigo si reconozco que es más cómodo ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio. Si rechazamos la caza de delfines por compasión (o por la razón que sea), habrá que plantearse seriamente si también somos compasivos en casa.
Nada es más relativo que las costumbres gastronómicas [...] Imaginen un documental de hindúes sobre unos mataderos en Madrid, escenario de un genocidio de vacas sagradas, que mostrase a cámara lenta cómo las golpean y degüellan, las manchas de sangre en el suelo, el matarife sonriendo...
Tres objeciones: 1) El relativismo moral y cultural está equivocado, si no me equivoco yo; 2) No hace falta ver un documental de hindúes pro-vacas sagradas. Ya tenemos Earthlings; 3) Si bien admito que es muy parecido (incluso que lo nuestro es mucho peor en casi todos los sentidos), hay que decir que, estrictamente hablando, no es exactamente lo mismo. El sacrificio de cetáceos dista mucho de ser igual que el sacrificio de ganado.
los japoneses tienen que soportar con estoicismo cómo esa panda de encantados de haberse conocido les acosa, ninguneándolos en el mejor de los casos y chuleándolos en el peor.
En todo caso, el acoso viene del lado japonés, no del lado de los "encantados de haberse conocido". En principio, éstos quieren grabar lo que sucede en la cala. Como no les dan permiso (quién sabe por qué, si los delfines son como cucarachas), deciden infiltrarse a lo James Bond. Por otra parte -lo digo ya para que no se me olvide-, el documental también denuncia la captura de delfines para usos recreativos (delfinarios) y el consumo de carne de delfín por su alto contenido en mercurio. Esto último me parece lo de menos (a no ser que realmente representara una amenaza para la salud, que todavía no lo sé), pero creo que también es importante decirlo.
Para los japoneses, la pesca del delfín es legítima y necesaria. Forma parte de su cultura alimentaria
Cuatro objeciones: 1) El relativismo cultural sigue equivocado, por lo que no hay ningún "para los japoneses" ni ningún "para nosotros" que valga. En Europa también lo hacemos (1 y 2) y tampoco se me ocurriría decir que para los daneses...; 2) ¿Legítima? Eso habría que verlo; 3) Si por necesaria entendemos que la pesca "forzosa o inevitablemente ha de ser o suceder", entonces no es necesaria. Tenemos más opciones. Podemos dejar de pescar delfines. En cambio, si por necesaria entendemos que hace "falta para un fin", entonces sí: para comer delfines hace falta pescarlos. Pero en ese caso todavía tendríamos que argumentar (dar buenas razones de) por qué es necesario comer delfines; 4) Es muy discutible eso de que "forma parte de su cultura alimentaria". Leo en Infobae (también aparece en el documental) que "muchos japoneses no saben de la caza anual de delfines" y que "la carne de delfín es escasamente consumida en el país". En todo caso, forma parte de la cultura de Taiji (el pueblo donde se desarrolla la "acción") y puede que de algún pueblo más. Pero aun así, que algo sea cultural o tradicional de un lugar no es ninguna justificación ética, que es de lo que estamos hablando, leñe. También es tradicional robar o llegar tarde al trabajo y no por ello lo permitimos.
además, deben ser sacrificadas determinadas cuotas para la protección de sus áreas de pesca.
Según el documental, no es cierto que deban ser sacrificadas determinadas cuotas: el problema vendría de la sobrepesca, no de los delfines (este suele ser también uno de los argumentos-mito de la caza deportiva, p. 14). Si Santiago tiene otras fuentes, no lo sabemos.
The Cove es uno de esos ejercicios simplistas y maniqueos, chauvinistas y racistas a los que nos tiene acostumbrados un tipo de documental de moda desde el éxito de Michael Moore, inspirador de este estilo falsamente humilde, superficial y que prefiere el impacto escandaloso antes que el análisis ponderado de un tema complejo, el sermón autocomplaciente por encima de la ambigüedad inherente a una realidad polifacética.
Dos objeciones: 1) "Por encima de la ambigüedad inherente a una realidad polifacética"... santo dios, Heidegger ha vuelto. En realidad, el tema es bastante sencillo. O'Barry y Psihoyos quieren que se termine con la pesca de delfines. Para ello tienen que grabar ciertas imágenes que algunos no quieren que se graben, para que de ese modo otras personas con inquietudes parecidas las vean, se movilicen un poco e invadan el planeta con mensajes de paz y amor a ser posible al grito de Heil Delfin! Más o menos es eso. El resto es cine; 2) Una crítica tan desproporcionada (¡menudos adjetivos!) sólo puede tener un objetivo, grabar a fuego en la mente del lector un mensaje muy claro: no quiero que veas ese documental, no vaya a ser que dejes de leer LD ;-)
No me extraña que en el Occidente que confunde la sensiblería más banal con la civilización triunfe este documental mientras pasa inadvertido Earthlings
Dejando a un lado la frase "en el Occidente que confunde la sensiblería más banal con la civilización", que no la entiendo (y si la entiendo, su concepto de "civilización" es una castaña, por no hablar de su concepto de "sensiblería"), Santiago tiene razón en una cosa: es una pena que Earthlings pase tan inadvertida. No estoy de acuerdo, sin embargo, en que The Cove esté triunfando. En Alicante ni la han estrenado. A nivel de premios, puede, pero donde más importa, que es en los cines, no está triunfando. "La película recibió reseñas muy positivas de la crítica, aunque comercialmente fracasó" (Wikipedia).
En The Cove se abusa de las terribles pero bellas imágenes de las aguas tintas en sangre, pero no hay rastro de un debate relevante, honesto y con todas las cartas sobre la mesa acerca de la pesca del delfín.
Tres objeciones: 1) Os juro por mi madre que no abusan con la sangre (lo digo porque recuerdo que antes de verla me esperaba algo mucho más sangriento e incómodo de ver). Hay la sangre que suele haber en estos casos, ni más ni menos. O Santiago es muy sensible y todavía se encuentra en estado de shock (lo dudo) o exagera a propósito; 2) ¿"Terribles pero bellas"? Qué poético se pone cuando quiere; 3) Debate relevante parece haber (¿qué hay más relevante que la filosofía moral?), honesto también, otra cosa es que a él no se lo parezca. Admito, eso sí, que es posible que no estén "todas las cartas sobre la mesa" (como tampoco las pone él -¡ejem!- cuando habla de Greenpeace). Por eso le animo a que deje de quejarse y a que concrete qué cartas faltan. Lo llaman predicar con el ejemplo, tengo entendido.
Lo peor de The Cove es que pudiera ser que su tesis fundamental fuese correcta y la pesca de delfines debiera estar prohibida. Pero es tal la manipulación conceptual y audiovisual...
Lo mismo se podría decir de su artículo. Estoy convencido de que el documental se puede mejorar (dando al espectador más información, unos juicios más profundos, con entrevistas por ambos lados, etc.), pero ya os digo, si las críticas como la de Santiago fuesen mayoría, este tipo de cine no es que se podría mejorar, es que directamente no existiría. Los directores se habrían pegado un tiro hace tiempo.
Los eco-documentalistas norteamericanos seguramente han jugado de pequeños con peluches de delfín. Y no se come uno a su peluche.
Tres objeciones: 1) No más que los niños japoneses. Seguramente hay tantos delfinarios y peluches en Japón como en USA. En Taiji, por ejemplo, puedes ver delfines haciendo el tonto, comprar su carne y regalarle un peluche a tu hija todo en el mismo sitio; 2) De todas maneras, aunque los japoneses, por ejemplo, jugaran con peluches de oso y nosotros muy a su pesar nos cargáramos a los osos, lo último que haría sería escribir una crítica tan desorbitada sobre los eco-documentalistas japoneses. Los japoneses sensibloides estarían en su derecho de querer proteger a los osos. Y nosotros en el deber de escucharles; 3) Este documental sólo es la punta del iceberg. La defensa de los delfines (y la defensa animal en general) viene de lejos.

Por último, pasemos a analizar las imágenes que Santiago escoge para decorar su artículo. Son estas:


Y es que, según él,
es tal la manipulación conceptual y audiovisual (...) que cualquiera con un poco de reticencia crítica ante un intento de adoctrinamiento alzará instintivamente la guardia mental.
Primera ley del buen periodista: nunca denuncies una manipulación o intento de adoctrinamiento si vas a utilizar las mismas estrategias de manipulación e intento de adoctrinamiento que denuncias. Honestamente, viendo las imágenes no sé si tengo que tener cuidado con el director (que es un mentiroso) y su documental (que es una manipulación) o con el periodista y su artículo. Me pasa lo mismo con su compañero Jorge Alcalde (director de Quo, para desesperación de algunos), que utiliza la misma imagen de pinocho para desacreditar el documental de Al Gore y, con él, a toda la ciencia seria que hay detrás.

Nota 1: Lo que digo en el post no va a misa. Si bien creo que la argumentación es, las más de las veces, correcta, no descarto la posibilidad de que encontréis errores.
Nota 2: Este es el post número 800, post arriba, post abajo. El blog cumple 2 añitos, mes arriba, mes abajo. Aprovecho para daros las gracias y obsequiaros con este ladrillo en forma de post.
Nota 3: Hay otro documental, La cara oculta de los delfines, que también os puede interesar para saber un poco más sobre la vida de estos animales. Acaba así:
Los antiguos marineros creían que el dominio que los delfines ejercían sobre los mares era algo mágico. Los delfines fueron descritos como héroes en mitos y leyendas. Hoy en día, buscamos aspectos humanos en los delfines. Y los encontramos, tanto en sus conflictos como en las formas que tienen de comunicarse y cooperar, y en su asombrosa capacidad inventiva. Sin embargo, no hace falta mitificarlos o humanizarlos para respetarlos por lo que son.

28 de julio de 2010

Ojos que no ven

Como agentes morales, debemos preocuparnos por todos aquellos cuyo bienestar pudiera verse afectado por lo que hacemos.



26 de julio de 2010

La coherencia: en busca y captura (4)

Los defensores de la tauromaquia siempre repiten los mismos argumentos a favor de la crueldad; si se tomaran en serio, justificarían también la tortura de los seres humanos. Ya sé que los toros no son lo mismo que los hombres, pero la corrección lógica de las argumentaciones depende exclusivamente de su forma, no de su contenido. En eso consiste el carácter formal de la lógica. Si aceptamos un argumento como correcto, tenemos que aceptar como igualmente correcto cualquier otro que tenga la misma forma lógica, aunque ambos traten de cosas muy diferentes. A la inversa, si rechazamos un argumento por incorrecto, también debemos rechazar cualquier otro con la misma forma. Incluso escritores insignes como Fernando Savater y Mario Vargas Llosa, en sus recientes apologías de la tauromaquia publicadas en este diario, no han logrado formular un solo argumento que se tenga en pie, pues aceptan y rechazan a la vez razonamientos con idéntica forma lógica por el mero hecho de que sus conclusiones se refieran en un caso a toros y en otro a seres humanos.
Jesús Mosterín, El País.

25 de julio de 2010

La coherencia: en busca y captura (3)

1. Torturar a un perro está mal porque sufre, independientemente de que se obtenga algo valioso a cambio.

2. Torturar a un toro está bien si se obtiene algo valioso a cambio.
Si aceptamos el primer enunciado, por consistencia tendremos que aceptar que torturar a un toro también «está mal porque sufre, independientemente de que se obtenga algo valioso a cambio». Digo "por consistencia" porque no hay ninguna diferencia fáctica relevante entre un perro y un toro que justifique una diferencia de trato (discriminación).

En cambio, si aceptamos el segundo enunciado, por consistencia tendremos que aceptar que torturar a un perro también «está bien si se obtiene algo valioso a cambio».

PD. Si el razonamiento no es válido, corregidme, que para eso estamos.

24 de julio de 2010

Derechos de los animales (9)

Peter Singer, Tom Regan, James Rachels, Stephen R. L. Clark y Henry Spira. 1979.

23 de julio de 2010

La coherencia: en busca y captura (2)

Protestar por las corridas de toros en España, por que coman perros en Corea del Sur o por la matanza de focas en Canadá, a la vez que seguimos comiendo huevos de gallinas que han pasado toda su vida hacinadas en jaulas o terneros a los que se ha privado de sus madres, de una alimentación adecuada y de libertad para tumbarse con las patas estiradas, se parece a denunciar el apartheid en Sudáfrica mientras pedimos a nuestros vecinos que no vendan sus casas a personas negras.
Peter Singer, Liberación animal, 1975.

22 de julio de 2010

Comprendiendo la evolución (I)

«No es sorprendente que los creacionistas tengan problemas con la evolución, ya que muchos de ellos tienen una visión de "combinación de caja fuerte" de cómo funciona la evolución»

Richard Dawkins.


Más:
- Comprendiendo la evolución (II).

21 de julio de 2010

¿Qué pasa con Chávez? (I)

Por un lado, me encuentro con esto. Por otro, me dicen que es un buen político. Para unos, es un dictador, el apocalipsis hecho carne, el anticristo de los Andes. Para otros, un icono para la izquierda, un ejemplo a seguir, Moisés con las tablas. En fin...

¿Qué futuro quieres?

Mitchell Joachim, Archinode Studio.

Derechos de los animales (8)

Fins i tot entre els que troben que està molt bé cuidar o protegir els animals, no tots accepten que es parli de “drets dels animals”. Com si els animals ni tinguessin ni poguessin tenir drets. Em sembla que s’equivoquen. Perquè jo sé que un altre té drets si jo tinc deures envers ell. I és ben clar que jo tinc deures -legals i morals- envers els animals. Això vol dir que ells tenen drets. Que els humans tinguem el deure de tractar bé els animals i no fer-los patir, mostra que ells tenen el dret de ser ben tractats.

Física de lo imposible*

Enseño óptica a mis estudiantes de ingeniería. Antes les decía que la invisibilidad era imposible, ya que violaba las leyes de la óptica. El índice de refracción es siempre mayor que uno. Punto. Fin de la historia. Bien, pues estábamos equivocados. Hay que reescribir los libros de texto. El índice puede ser menor que uno, incluso negativo. Ya lo hemos hecho en laboratorio. En la Universidad de Duke han fabricado un material invisible para la radiación de microondas. En Berkeley han hecho lo mismo, aunque a una escala más pequeña, con luz visible. No es la capa de la invisibilidad de Harry Potter aún, pero un objeto pequeño puede hacerse invisible bajo la luz visible.
Michio Kaku, El País. (Vía).

(*) Así se titula su último libro.

20 de julio de 2010

Sobre la compasión

La compasión es con diferencia nuestra mejor virtud. No tenerla, o no practicarla, es renunciar a lo mejor de nosotros.
El corazón es la sede de una facultad, la compasión, que a veces nos permite compartir el ser ajeno (...) Hay gente que tiene la capacidad de imaginarse como otra persona y hay gente que no la tiene (cuando esa carencia es extrema, los llamamos psicópatas). Y hay gente que tiene esa capacidad pero decide no ponerla en práctica. A pesar de Thomas Nagel, que probablemente sea un buen hombre, a pesar de santo Tomás de Aquino y de René Descartes, con quienes tengo más dificultades para simpatizar, no hay límites a la medida en que podemos ponernos en la piel de otro ser. La imaginación compasiva no tiene topes.
J.M. Coetzee, Elizabeth Costello, Random House Mondadori, Barcelona, 2004, p. 87.

Nota: "compasión" está traducido del inglés sympathy. Hay quien prefiere traducirlo como "comprensión".

Ética y medios de comunicación (1)

Sobre los anuncios de prostitución en la prensa española:
[...] el Ministerio trató de que los diarios españoles eliminaran esta publicidad por iniciativa propia, siguiendo el ejemplo de otros países europeos en los que las apelaciones a la autorregulación, a la ética de los medios de comunicación, han bastado para que esta clase de anuncios haya desaparecido de las páginas de los periódicos. De momento, este llamamiento a la responsabilidad moral de la prensa ha caído en saco roto y entre las cabeceras nacionales únicamente el diario Público rechaza insertar esos anuncios. A la vista de esta situación, el Ministerio de Igualdad ha solicitado al Consejo de Estado un informe sobre la posibilidad de erradicarlos por la vía legal.

[...] La Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres establece en el artículo 41: “La publicidad que comporte una conducta discriminatoria de acuerdo con esta Ley se considerará publicidad ilícita, de conformidad con lo previsto en la legislación general de publicidad y de publicidad y comunicación institucional”. Más lejano en el tiempo, el Informe
A Free and Responsible Press, elaborado por la Hutchins Commission en 1947 y piedra angular de la doctrina de la responsabilidad social de los medios de comunicación, indicaba que la libertad de expresión tenía como límite los derechos de las personas y los intereses vitales de la sociedad, al tiempo que enfatizaba que hay cosas que unos medios profesionales no pueden hacer por dinero.

El dilema está servido.

19 de julio de 2010

Derechos de los animales (7)

Todavía en 1857 el Tribunal Supremo de Estados Unidos dictaminaba que «los negros son seres de una categoría inferior... e inferior en tal medida que no tienen ningún derecho que el hombre blanco esté obligado a respetar». Un siglo más tarde, el Tribunal Supremo cambiaría totalmente su doctrina al respecto. Es de esperar que en otro siglo más también resulte chocante la actual desprotección legal de los animales no humanos.

Durante el siglo pasado los australianos cazaban aborígenes con la misma buena conciencia con que ahora cazan canguros
[links: 1, 2]. Cuando las intuiciones morales de la minoría que consideraba que eso era una barbaridad se fueron extendiendo, se cambió la legislación y se reconoció a los aborígenes todos los derechos de que ahora disfrutan (...) Ahora hay una minoría creciente en Australia cuyas intuiciones morales son incompatibles con la caza de canguros. Cuando esas intuiciones se hayan extendido suficientemente, se cambiará la legislación y se reconocerá a los canguros sus derechos a la vida y al hábitat. Varios filósofos australianos piensan que sus biznietos encontrarán tan incomprensible la actitud de los actuales australianos frente a los canguros como éstos encuentran incomprensible la de sus bisabuelos para con los aborígenes.

(...) Reivindicar los derechos de los animales es fomentar un cambio en nuestra cultura. Este cambio corresponde a la
expansión del círculo de la solidaridad y la compasión del que ya hablaba Darwin. Como herramienta retórica para impulsar dichos cambios la jerga de los derechos suele ser bastante eficaz. Una manera de oponerse a la esclavitud de los negros en el siglo XIX consistía en proclamar que todos los humanes –incluidos los negros- tienen derecho a la libertad. Una manera de promover que las mujeres del siglo XX pudieran votar en las elecciones era proclamar que las mujeres tienen derecho al voto. Una manera de oponerse a las corridas de toros o a la producción de foie-gras consiste en decir que todos los animales –incluidos los toros y los gansos- tienen derecho a no ser torturados.
Jesús Mosterín, Los derechos de los animales, Editorial Debate, Madrid, 1995, pp. 34-36.

18 de julio de 2010

Sobre el petróleo

[El uso de] la energía siempre es una cuestión moral.
Carl Safina, TED.

Darwin y la «extensión» de la moral

Adelantando el hombre en civilización, y reuniéndose las pequeñas tribus en comunidades más grandes, la simple razón indica a cada individuo que debe extender sus instintos sociales y su simpatía a todos los miembros de la misma nación, aunque los desconozca personalmente. Llegado a este punto, sólo una valla artificial se opone a que sus simpatías se hagan extensivas a los hombres de todas las naciones y razas. Desgraciadamente la experiencia nos demuestra cuánto tiempo se necesita para que lleguemos a considerar como semejantes nuestros a los hombres de otras razas, que presentan con la nuestra una inmensa diferencia de aspecto y de costumbres. La simpatía que traspasa los límites de la que nos inspira el hombre, es decir la compasión por los animales, parece ser una de las adquisiciones morales más recientes; compasión que desconocen los salvajes, excepción hecha de la que sienten por sus animales favoritos. Los abominables espectáculos de los circos prueban cuán poco desarrollado tenían los antiguos romanos este sentimiento. (...) Esta virtud, una de las más superiores del hombre, parece ser resultado accidental del progreso de nuestras simpatías, que, haciéndose más sensibles cuanto más se extienden, acaban por aplicarse a todos los seres vivientes. Una vez honrada y cultivada por algunos hombres, se propaga mediante la instrucción y el ejemplo entre los jóvenes, y se divulga luego en la opinión pública.
Charles Darwin, El origen del hombre, Formación Alcalá, Jaen, 2009 (1871), p. 71.
Relacionado:
- Rachels y la «expansión» de la comunidad moral.

17 de julio de 2010

Las corridas de toros y ese nosequé

Lo que nos conmueve y embelesa en una buena corrida es, justamente, que la fascinante combinación de gracia, sabiduría, arrojo e inspiración de un torero, y la bravura, nobleza y elegancia de un toro bravo, consiguen, en una buena faena, en esa misteriosa complicidad que los encadena, eclipsar todo el dolor y el riesgo invertidos en ella, creando unas imágenes que participan al mismo tiempo de la intensidad de la música y el movimiento de la danza, la plasticidad pictórica del arte y la profundidad efímera de un espectáculo teatral, algo que tiene de rito e improvisación, y que se carga, en un momento dado, de religiosidad, de mito y de un simbolismo que representa la condición humana, ese misterio de que está hecha esa vida nuestra que existe sólo gracias a su contrapartida que es la muerte. Las corridas de toros nos recuerdan, dentro del hechizo en que nos sumen las buenas tardes, lo precaria que es la existencia y cómo, gracias a esa frágil y perecedera naturaleza que es la suya, puede ser incomparablemente maravillosa.


En el pensamiento de Karl Marx una de las connotaciones que se da al término "ideología" es la de "falsa conciencia". La percepción exagerada, cuando no la falsedad y desprecio de las evidencias, la deformación histórica y la sustitución de la descripción por el uso metafórico y emotivo del lenguaje, es, en líneas generales, lo que caracteriza al discurso corriente y mayoritario sobre los toros en España. De ahí que quepa hablar de una auténtica "ideología taurina": una falsa conciencia sobre el espectáculo edificada sobre mitos y medias verdades.
Pablo de Lora, Justicia para los animales. La ética más allá de la humanidad, Alianza Editorial, Madrid, 2003, p. 281.

16 de julio de 2010

¿Cómo y «cuánto» sufren los animales? (2)

Como ha señalado Marian Stamp Dawkins, los animales de ciertas especies pueden sufrir estados anímicos dolorosos que ningún humán ha experienciado y ni siquiera soñado. Los animales domésticos transportados en cajas o jaulas pequeñas durante largas estancias con frecuencia reciben no sólo heridas, sino un deterioro tan grande que los conduce a la muerte. Probablemente un gran sufrimiento mental acompaña al viaje, aunque los animales no lo manifiesten mediante señales externas fácilmente comprensibles.
Jesús Mosterín, Los derechos de los animales, Editorial Debate, Madrid, 1995, p. 52.

¿Cómo y «cuánto» sufren los animales? (1)

Brigid Brophy ha expresado la opinión de que, en la misma medida en que un animal no puede razonar abstractamente, el dolor que sufre puede ser aún mayor que el experimentado por un ser humano. El animal, en efecto, no tiene «otra cosa en qué pensar» (...) Brigid Brophy sugiere la idea de que el dolor puede inundar «la capacidad total de experiencia [de los animales] de un modo que es infrecuente entre nosotros, por cuanto nuestra inteligencia y nuestra imaginación pueden producir huecos en la inmediatez de nuestras sensaciones» (...) Así, aunque es cierto que animales y seres humanos poseen sistemas nerviosos similares, creo que no es adecuado sacar conclusiones respecto a los sufrimientos de un animal a base de nuestras propias experiencias. En otros términos, es muy probable que, al suponer que la conducta de un animal tiene que ser análoga a la propia, terminemos por calcular por debajo al tratar de determinar el grado de sufrimiento que el animal experimenta (...) Por tanto, nos es imposible tener una idea del dolor o sufrimiento que puede experimentar un animal y poder decir «cuánto» sufre, pues su mundo y el nuestro son distintos, de modo que aquí se quiebra toda analogía. No podemos simplemente sustraer en la imaginación lo que estimamos que constituye nuestra racionalidad y entonces concluir que sabemos cómo siente un animal. La similitud de los correspondientes sistemas nerviosos no da pie para afirmar que el dolor causado es idéntico. El sufrimiento que experimenta un animal puede ser en algunos casos menor que el nuestro y en otros casos puede ser más intenso (...) [Por ejemplo] en los seres humanos el estado de tensión desempeña un papel importante en la producción de úlceras, en la jaqueca e inclusive en el cáncer. Experimentos llevados a cabo sobre animales han mostrado que los ratones sometidos a alguna tensión que resultaba inevitable sufrían de tumores mayores y más numerosos que los ratones no sometidos a tensión, o a una tensión menor. Es posible que la tensión engendre una más aguda sensación de dolor o que ella misma sea causa de dolor. Si así es, la vida de animales en parques zoológicos, en circos, rodeos, (...) «granjas industriales», etc., donde quedan frustrados los instintos naturales y donde hay que vivir en condiciones de apiñamiento, puede muy bien engendrar estados de tensión y, con ello, de sufrimiento.
José Ferrater Mora y Priscilla Cohn, Ética aplicada: del aborto a la violencia, Alianza Editorial, Madrid, 1981, pp. 73-77.

15 de julio de 2010

Derechos de los animales (6)

Incluso si pudiéramos mostrar que hay un factor genético en nuestro racismo, sexismo u homofobia, esto no significaría que las prácticas que incorporan esas actitudes estén justificadas o sean justas (...) Puede ser natural, o estar genéticamente determinado, el que prefiramos a nuestra propia especie, pero tenemos todavía la elección de si actuamos de acuerdo con tales preferencias.

14 de julio de 2010

La vida y la «mentalidad discontinuista»

El legista, con su mente entrenada en la discontinuidad, insiste en colocar a los individuos firmemente o en esta especie o en aquella. No da cabida a la posibilidad de que un individuo pueda estar a medio camino entre dos especies, o una décima parte del camino de la especie A a la especie B. Autoproclamados defensores de la vida —y otros que se entregan a debates frívolos acerca de exactamente cuándo, en su desarrollo, «se hace humano» un feto— dan pruebas de la misma mentalidad discontinuista. De nada sirve decir a esa gente que, según qué características humanas le interesen a uno, un feto puede ser medio humano, o humano en un centésimo. Para la mentalidad discontinuista «humano» es un concepto absoluto. No puede haber medias medidas. De ahí se sigue mucho mal.
Richard Dawkins (vía, p. 18)

13 de julio de 2010

Derechos de los animales (5)

En nuestro país no hay ningún tipo de conciencia de que los animales tengan algún derecho. Existen algunas asociaciones, pero desde el punto de vista de estar interesados en los derechos de los animales y en su dignidad, seguramente somos el último país de Europa, junto a Grecia y Portugal.

12 de julio de 2010

Derechos de los animales (4)

Not all animal research or testing can be replaced by non-animal methods at this time — and some may never be.
Carol Howard, CAAT.

11 de julio de 2010

Derechos de los animales (3)


My principal claim is that in at least some sense, almost everyone believes in animal rights. The real question is what that phrase actually means.
Cass Sunstein.

Derechos de los animales (2)

Una definición del término "derechos animales", página 5.

8 de julio de 2010

Pensar de otra manera


We cannot change the world for animals without changing our ideas about them. Philosophers have led the way in helping us to think differently about animals.

7 de julio de 2010

Antropocentrismo invertido

La reciprocidad es algo que sólo pueden entender los humanos. O dicho en plata: mientras el toro no sea capaz de interiorizar mi derecho a no ser atacado, estará fuera del juego ético. (...) Toros, pollos y gatos no están dispuestos a asumir restricciones morales con respecto a los seres humanos. Son -por mucho que nos gusten- malos compañeros de nuestros ideales éticos.

(...) Su antropocentrismo es tan enorme
[el de los antitaurinos] que les impide ver y respetar la verdadera libertad y belleza del mundo animal: los animales desconocen el "malestar en la cultura", pues al carecer de una inteligencia suficientemente desarrollada, carecen también de la conciencia de la muerte, y con ello de la sofisticada red de tabúes, ritos, sentimientos de culpa, represiones, que nosotros hemos tenido que inventar (y padecer) para lograr, en una comunidad moral, que sea menos angustiosa la espera de una muerte de la que somos terriblemente conscientes.

(...) Como no soy ningún insensible, también comparto la conciencia común de repulsa ante el maltrato animal, y justamente por el argumento que esgrimes: el argumento de que torturar a los animales denigra al ser humano que lo hace. Pero a nadie se le puede prohibir autodenigrarse.

(...) Dado que no tenemos más remedio que utilizar a los animales como medios (...), decir que tienen derechos es, sencillamente, falsear el concepto mismo de derecho.

Alejandro Martín, autor de varias obras, entre ellas Las corridas de toros: el arte de "interiorizar" el estoque; Te torturo porque te respeto; Contractualismo versus Animalismo; Inmortales: animales que no saben que van a morir; ¿Derechos para los animales? ¡Horror!; y, mi preferida, Cómo filosofar sin que Darwin te quite el sueño ;-)

Pero sobre todo, mis pequeños churumbeles, no olvidéis que torturar a un toro no es malo porque se le cause dolor y terror en exceso, ni porque sea innecesario, ni porque haya otras opciones, ni porque pida clemencia, ni porque eso signifique que somos incapaces de ponernos en su lugar, ni porque sufra igual que sufriría nuestro perro, ni porque nos importen un pito las emociones (y el dolor) de otro mamífero, ni porque al hacerlo enseñemos a nuestros hijos malos valores ("haced lo que queráis con lo que os rodea, mientras no sean humanos"), ni porque sea la arrogancia escenificada, ni porque esté indefenso, ni porque "amemos la vida", ni porque a otros humanos amigos nuestros les duela, ni porque nos pidan por favor y de rodillas que no sigamos, ni porque sea incoherente con nuestras leyes de protección animal, ni porque la satisfacción obtenida por unos pocos sea a cambio de una gran insatisfacción para otros, ni porque sea un espectáculo ruin. No. Simplemente es malo porque denigra al que lo hace. Recordadlo.
PD1. Sobre si los animales saben o no saben si van a morir, y hasta qué punto lo saben, os dejo este link.
PD2. Os invito a leer todo el post (y los comentarios). Así, si he sacado algo de contexto, lo metéis vosotros.

6 de julio de 2010

Keynes versus Friedman

-Manuel Capilla— ¿Se puede decir que Keynes le ha ganado la partida a Friedman? ¿Que tenía razón?

-Luis de Velasco— Está claro que desde los 80 hasta que se produce la hecatombe de hace dos años, la partida la había ganado claramente Friedman. A partir de la hecatombe está dominando Keynes, porque se están aplicando recetas parecidas a las que aplicó Roosevelt. Lo paradójico del cambio es que, en esta época en la que hay una presencia masiva del Estado, cuando todo el mundo parece estar de acuerdo en que el origen de los enormes problemas de la economía mundial obedece a una determinada ideología, uno piensa que deberían estar en auge las ideologías socialdemócratas. Pues resulta que no.

Y ahora rapeando:



Vía Otra economía.

3 de julio de 2010

Crítica (breve) del bahaísmo


Llevo unos días leyendo un libro* que me ha prestado un amigo bahá'í. Si no estáis muy ocupados me gustaría compartir con vosotros unas cuantas impresiones. Cito y luego opino, como el otro día:
La propaganda que se ha difundido en nombre de la ciencia y la objetividad puede asemejarse a los dogmas de la Iglesia católica del pasado. La Iglesia había incorporado nociones astronómicas griegas a la doctrina religiosa y las había impuesto a la sociedad en general, algo para lo cual no contaba con el respaldo de la Biblia. De forma similar, los sacerdotes de la sociedad secular -tecnócratas, biólogos, etc.- han propagado dogmas antirreligiosos en nombre de la ciencia, y han recurrido a malas simplificaciones para justificarse. Sus acciones no se apoyan en el principio de la objetividad. (Página 154)
Dos objeciones:

1) ¿Desde cuándo la divulgación de la ciencia es propagandista, dogmática y sacerdotal? Hum, ahora mismo estoy pensando en Richard Dawkins y compañía. Seguro que Anjam se refiere a ellos. Hay quien opina que el nuevo ateísmo (a.k.a. anti-teísmo) es una cuasi-religión (a.k.a. "religión sigilosa"). Os pregunto a vosotros, que lleváis en esto más tiempo que yo: ¿sería Dawkins un ejemplo de sacerdote secular? Yo diría que NO. Es más, empiezo a creer que el término "ateísmo" es en realidad un hombre de paja.

2) "algo para lo cual no contaba con el respaldo de la Biblia"... por favor, Anjam. Si tuviéramos que hacerle caso a la Biblia...
Otra falacia o mala reducción, clave en la biología moderna, es que los seres humanos no son sino animales. Esta suposición tiene efectos perniciosos más allá de los confines de la ciencia biológica. No hay prueba alguna que sugiera que el hombre es sólo un animal, ninguna prueba de que la mente humana sea una mera ampliación del sistema nervioso central de un animal. Hasta que no haya evidencias experimentales en detalle que demuestren de qué modo la mente humana se ha desarrollado a partir de un cerebro animal, no habrá justificación alguna para tales afirmaciones. Al contrario, las cualidades especiales de la mente humana, como el libre albedrío, la imaginación, etc., sugieren que sus características son fundamentalmente diferentes a las de un animal, de la misma forma en que las características de un animal difieren de las de una planta. Sería totalmente subjetivo no considerar esta posibilidad. (Página 135)
Cinco objeciones:

1) Claro que "no hay prueba alguna que sugiera que el hombre es sólo un animal", pero es que la carga de la prueba (pincha en este otro link si te va la marcha) no recae sobre los que afirman (o concluyen) que sólo somos animales (o sobre los que afirman que no hay tetera), sino sobre los que afirman que no sólo somos animales.

Probar la inexistencia de algo (que es lo que nos pide Anjam) no tiene sentido. Dawkins lo decía el año pasado en esta entrevista: "Nadie puede demostrar que no existe Dios. Sólo que no hay una sola evidencia de ello. Pero la carga de la prueba debe recaer en aquéllos que creen en algo que tiene las mismas probabilidades de existir que un hada o un unicornio".

En otras palabras: lo más sensato (y modesto, y honesto, y...) es creer que somos animales y nada más hasta que se demuestre lo contrario. Esto no debe confundirse con una postura conservadora o pseudoescéptica. Todo lo contrario. Esta exigencia, que es mínima, estimula y garantiza el progreso. Sin ella, seguiríamos creyendo que la Tierra es el centro del Universo, que los animales son autómatas y que el ser humano no puede "volar".

2) Afirmar que Dios existe o que la mente humana es algo más que "una mera ampliación del sistema nervioso central de un animal" porque no se tienen pruebas de lo contrario es una falacia lógica.

3) "Esta suposición tiene efectos perniciosos más allá de los confines de la ciencia biológica"... ¿Cuáles? No paro de oír que esto o lo otro es perjudicial y peligroso, pero todavía no me han explicado por qué se supone que lo es, ni tampoco qué "efectos perniciosos" son esos. En mi opinión, que todos conocéis, en ambos casos no hay nada que perder y sí mucho que ganar.

4) En cuanto a lo de "hasta que no haya evidencias experimentales en detalle que demuestren de qué modo la mente humana se ha desarrollado a partir de un cerebro animal, no habrá justificación alguna para tales afirmaciones"... decir eso es retorcer el argumento. Quien tiene que justificar sus afirmaciones es él. Onus probandi: lo normal ("somos animales", "la gente no resucita", "las zarzas no arden solas") se presume, lo anormal ("tenemos alma", "Jesús resucitó", "los extraterrestres nos visitan") se prueba. Antes, las creencias religiosas tenían un halo de impunidad. Ahora ya no. ¿Por qué ese cambio? No lo sé. Supongo que es algo generacional.

Por otro lado, es verdad, como decía Carl Sagan**, que «no podemos (...) desarrollar un mamífero desde sus ancestros a base de pruebas. Pero podemos (...) comparar en detalle, paso a paso, las instrucciones genéticas de mamíferos y reptiles.»

5) "Las cualidades especiales de la mente humana, como el libre albedrío, la imaginación, etc., sugieren que sus características son fundamentalmente diferentes a las de un animal"... Para que una cualidad sea considerada exclusiva del ser humano debe demostrarse que el resto de los animales no la comparten o que es muy poco probable que la compartan. Eso no ha ocurrido ni con el libre albedrío ni con la imaginación. Más bien al contrario.

Si acepto la continuidad evolutiva, esto es, si acepto que mi brazo ha evolucionado a partir de "otro brazo" más antiguo y más peludo, para ser consecuente también tendré que aceptar que mi mente ha evolucionado a partir de "otra mente" más antigua y más rudimentaria. Del mismo modo, si un humano puede sentirse triste, he de suponer que un mono Rhesus también puede sentirse triste aunque en distinto grado. Escribe Bekoff en uno de sus libros***: «Las emociones son un don de nuestros antepasados. Nosotros las tenemos y otros animales las tienen. Jamás debemos olvidarlo».
La Fe bahá'í respalda categóricamente el fenómeno de la evolución de la vida en la Tierra, pero afirma que la evolución ha tenido lugar por designio, y no como resultado del mero azar. En palabras de 'Abdu'l-Bahá: "Moisés predicó que el mundo se originó en los seis días de la creación. Ésta es una alegoría, una forma simbólica de manifestar la antigua verdad de que el mundo se desarrolló gradualmente. Darwin puede remitirse a Moisés para confirmar su teoría de la evolución. Dios no permitió que el mundo se originara de repente; más bien el divino soplo de vida se manifestó por medio de la Palabra ordenadora de Dios, Logos, que engendró el mundo. Por consiguiente [...] los días de la creación, referidos por Moisés, representan lapsos de tiempo de millones de años. Desde Pitágoras hasta Ibn-i-Sina (conocido como Avicena), pasando por los 'fieles hermanos de Basora', Darwin, y las benditas manifestaciones del Báb y Bahá'u'lláh, tanto los eruditos como los Profetas han dado testimonio de la progresividad de la acción creativa del Logos (el soplo divino de vida). Las teorías darwinianas y monistas de la evolución y del origen de las especies no son ideas materialistas y ateas, son verdades religiosas que los impíos y los ilusos han usado sin justificación en su campaña contra la religión y la Biblia." (Páginas 162-163)
Dos objeciones:

1) "Ésta es una alegoría, una forma simbólica"... Eso lo dice ahora que la cosa está clara. Me habría gustado oírle decir eso antes de Lyell. En su día no era una alegoría, sino un "hecho" que prácticamente nadie se atrevía a discutir. De hecho, todavía hay mucha gente que no se atreve por miedo a las represalias.

2) "Darwin puede remitirse a Moisés para confirmar su teoría de la evolución"... Eso es un chiste, ¿no?
La visión creacionista es incapaz de adoptar un espíritu de investigación científica. Selecciona la información desde los prejuicios [...]. Dado que los creacionistas ven como una obligación de fe aceptar la Biblia palabra por palabra, descartan ingentes cantidades de información geológica y fósil que muestran la dilatada historia de la Tierra, con formas de vida cambiantes, de manera forzada y artificiosa. (Página 122)
Eso sólo demuestra que la visión bahá'í es un poco menos fanática que la "visión creacionista" clásica, pero el bahaísmo sigue siendo un tipo de creacionismo. Anjam es un creacionista criticando a otros creacionistas, nada más. Curioso, eso sí.
Los escritos bahá'ís [afirman] que el hombre ha evolucionado como una especie diferenciada y que no proviene de ninguna otra. [...] El hecho de que la especie humana madurara justo después de algunas otras especies no significa necesariamente que se originara de ellas. (Página 164)
¿En qué quedamos? ¿"Darwin puede remitirse a Moisés para confirmar su teoría de la evolución" o su teoría se equivoca y "el hombre ha evolucionado como una especie diferenciada y (...) no proviene de ninguna otra"? Además, parece que confunde la evolución biológica (que es un hecho) con el darwinismo (que es una teoría).

(*) Anjam Khursheed, Ciencia y religión: hacia el restablecimiento de una antigua armonía, Arca Editorial, Barcelona, 2005.
(**) Carl Sagan, El mundo y sus demonios, Planeta, Barcelona, 2005 (1997), p. 281.
(***) Marc Bekoff, La vida emocional de los animales, Altarriba, Barcelona, 2007, p. 155.

1 de julio de 2010

Ciencia y libertad

A menudo se dice que debemos trabajar con la naturaleza, no contra ella, pero eso no es más que la retórica de la moderación; cada artificio humano obstaculiza o redirige alguna tendencia natural; el truco es llegar a saber lo bastante sobre la manera en que se articulan las pautas naturales para que nuestra interferencia en ellas produzca los resultados deseados. [...] La compatibilidad entre la libertad y la ciencia [...] no es tan inconcebible como podría parecer. [...] Estamos en una posición privilegiada para decidir lo que haremos a continuación, porque disponemos del más amplio conocimiento posible y, por lo tanto, de la mejor perspectiva sobre el futuro. Lo que el futuro depara a nuestro planeta depende de todos nosotros, de nuestra reflexión conjunta.
Daniel Dennett, La evolución de la libertad, Paidós, Barcelona, 2004, pp. 323- 343.

Si os habéis perdido, los tiros van por aquí.