24 de enero de 2011

Otra voz discordante

Lo que pone en peligro el superávit de la Seguridad Social y del sistema de pensiones no es la demografía, sino un número de parados que supera los 4,5 millones, aproximadamente un 20% de la población activa. Todo lo demás es desviar la atención de lo que realmente importa y, en mi opinión, aprovechar la crisis para que los ciudadanos se traguen reformas que no tienen nada que ver con ella.
Julio Pérez Diaz, demógrafo.

17 comentarios:

Siesp... dijo...

En mi opinión es una conclusión demasiado simple. Echando mano de las hemerotecas, uno recuerda cuando la tasa de paro era mínima y ya se planteaba la cuestión de las pensiones en una sociedad más longeva y de mayor población.

Evidentemente, un paro grande reprime los ingresos de la Seguridad Social, pero no es menos cierto que también disminuirá el montante de pensiones para el día de mañana.

Que las medidas puedan ser o no adecuadas es otro tema. Lo cierto es que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Alicante, los inversores se han montado en el caballo de la especulación ¡hasta con los fondos de pensiones! Y eso es vergonzoso... y peligroso, puesto que la conclusión que están intentando inculcar en la mente de las personas es que "hay que privatizar las pensiones". Al final ganarán, y luego vendrán los Madoff y cía para dejarnos colgados en plena vejez. A eso, yo me resisto.

Saluts.

Hugo dijo...

En mi opinión es una conclusión demasiado simple.

Bueno, tanto como simple... En mi opinión, sin embargo, la conclusión dominante sí que es simplista, incluso reduccionista. Creo que también hay que escuchar las opiniones de los sociólogos, demógrafos y filósofos, no solo la de los economistas.

Un saludo.

Siesp... dijo...

Hugo, si todavía guardas en tu ser algo del "mecanismo" por el que uno hace un "acto de fe", créeme: habría que escuchar a todo el mundo, EXCEPTO a los economistas XD
Saluts.

Hugo dijo...

Je... qué bruto ;)

un bostoniano dijo...

Creo que también hay que escuchar las opiniones de los sociólogos, demógrafos y filósofos, no solo la de los economistas.

Siempre conviene escuchar al mayor número posible de estudiosos, pero no creo que en este tema pueda plantearse una confrontación teórica entre economistas y el resto de científicos sociales. Se trata simplemente de un problema de aritmética bastante sencillo.

Según cómo evolucionen una serie de variables, quizá haya que subir impuestos o elevar la edad de retiro, o quizá no. El punto reside en la incertidumbre respecto a dicha evolución. En resumen, ¿y si, por unas u otras razones, no recibimos el suficiente número de inmigrantes como para mejorar la tasa de dependencia?

Jesús Zamora Bonilla dijo...

Hugo,
superávit es con uve
(y como es latín, es opcional poner el acento).

Hugo dijo...

un bostoniano:

¿y si, por unas u otras razones, no recibimos el suficiente número de inmigrantes como para mejorar la tasa de dependencia?

¿Y si...? Pues nos hacemos el harakiri. Para eso siempre hay tiempo :P

Jesús:

Hugo, superávit es con uve...

Ya decía yo... Gracias ;)

rA dijo...

Obviamente un paro del 20% hace las cosas aun mas dificiles, pero sigue siendo la demografia donde no hay mucha esperanza...

Sobre si hay que escuchar a los economistas o no, yo diria que si. Al menos para la aritmetrica. Luego como lo solucionamos, se lo preguntamos a un filosofo...

un bostoniano dijo...

¿Y si...? Pues nos hacemos el harakiri.

En serio, el problema de incertidumbre resulta fundamental en este asunto. Hay que discutirlo con severidad.

José Luis Ferreira dijo...

... y otra voz que no sabe multiplicar.

Habrá que mandar repetirlo al país entero:

"Dentro de unos años se doblará el número de pensionistas. Cualquier solución pasa por generar el doble de dinero para pensiones. El DOBLE. No un 20% más, no un 50% más, sino EL DOBLE. Y si no queremos que estos pensionistas pierdan poder adquisitivo respecto de su sueldo medio último, debe ser el DOBLE en términos de la productividad en ese momento, no ahora.

Ahora, de cada 100 trabajan 80. Si conseguimos que trabajen 96 (¡un 4% de paro) tenemos un aumento del ... ¿doble? No, del 20%. No llega, falta multiplicar esa cifra por 5 para tener el doble.

El doble significa el doble. Si ahora cotizan 20 millones hacen falta otros 20. Si disminuimos el paro al 4% pasamos a 24 millones. Faltan 16 millones. Si aumentamos la tasa de ocupación (manteniendo el desempleo en el 4%!!!!) un 20% (en los delirios más optimistas de Navarro) tendremos otros 4 millones más. Faltan 12.

Son cuentas de la lechera.

Cuentas muy optimistas:

-Pasamos del 20% al 8% de desempleo.
-Aumentamos en 5 puntos la tasa de ocupación (menos de un 10%).
-Absorbemos otros dos millones de inmigrantes.
-Aumentamos la tasa de fertilidad a 2.

Resultado: Apenas 5-7 millones más de cotizantes.

No es tan difícil: el doble es el doble.

Hugo dijo...

Un bostoniano:

En serio, el problema de incertidumbre resulta fundamental en este asunto. Hay que discutirlo con severidad.

No tengo formación suficiente como para discutirlo con el rigor que se merece. Por ahora me conformo con poner en duda que se trate 'simplemente de un problema de aritmética bastante sencillo'.

rA:

Te recomiendo los dos links que he citado más arriba.

Hugo dijo...

José Luis:

Cualquier solución pasa por generar el doble de dinero para pensiones... Si ahora cotizan 20 millones hacen falta otros 20.

Creo que una cosa no tiene por qué seguirse de la otra.

un bostoniano dijo...

Por ahora me conformo con poner en duda que se trate 'simplemente de un problema de aritmética bastante sencillo'.

Es que, como muestra José Luis Ferreira, las cuentas no cuadran ni considerando una serie de supuestos tremendamente optimistas.

En cualquier caso, Hugo, me parece que cometes una cierta contradicción en este debate. No sé hasta que punto puede apostarse por producir más (vía mayor productividad, recursos laborales...) para sostener tal cual las pensiones al mismo tiempo que se aboga por el decrecimiento para salvar el planeta...

José Luis Ferreira dijo...

Se sigue solo si quieres que se mantenga el poder adquisitivo de las pensiones en relación al del país. Claro que parece que hay Navarros y Pérez que esto se las trae al pairo.

Hugo dijo...

Un bostoniano:

En cualquier caso, Hugo, me parece que cometes una cierta contradicción en este debate. No sé hasta que punto puede apostarse por producir más (vía mayor productividad, recursos laborales...) para sostener tal cual las pensiones al mismo tiempo que se aboga por el decrecimiento para salvar el planeta...

1) En este debate no. En ningún sitio he defendido el decrecimiento económico. Al menos no por el momento. Tan solo me limité (en otro post, no en este) a sugerir una posible alternativa; 2) Quizá no fuera una contradicción. Sería cuestión de entender que crecimiento no es lo mismo que desarrollo (se lo oí decir a Max-Neef, pero la verdad es que todavía no sé muy bien qué significa). Tengo que indagar más; 3) 'Salvar el planeta' suena muy mesiánico y catastrofista. Yo no lo llamaría así.

José Luis:

Claro que parece que hay Navarros y Pérez que esto se las trae al pairo.

¡Y Hugos! ;)

Gracias por vuestra paciencia. Si al final descubro que estoy equivocado, prometo mandaros una botella de vino a cada uno.

un bostoniano dijo...

En ningún sitio he defendido el decrecimiento económico. Al menos no por el momento. [...] Sería cuestión de entender que crecimiento no es lo mismo que desarrollo[.]

OK, disculpa mi torpeza.

Hugo dijo...

Bueno, yo tampoco he sido muy preciso antes. Cuando hablo del decrecimiento ya es, de algún modo, defenderlo o darle alguna validez. No lo voy a negar: siento una especial predilección por las ideas nuevas y heterodoxas, aunque, como todos, en algunas soy bastante conservador y ya me lo han recriminado varias veces en este blog. Es el caso del relativismo, por ejemplo. No me convence, y eso que en este caso 'lo nuevo', digamos, es adoptar el relativismo, al menos el relativismo moral, también llamado subjetivismo.

Espero indulgencia. No podemos evitar equivocarnos (nunca nadie ha tenido razón en todo, ni siquiera el mejor de los filósofos), pero sí podemos evitar la arrogancia y la hostilidad hacia los que se equivocan u opinan diferente, aunque cueste y a veces se nos vaya la mano con ellos ;)

Ya está. No más sermones por hoy.