21 de febrero de 2011

Entre el mito y el logos

Al equiparar todas las religiones y su negación, como propone la laicidad que hoy triunfa, avalamos el relativismo: igualdad entre el pensamiento mágico y el pensamiento racional, entre la fábula, el mito y el discurso argumentado, entre el discurso taumatúrgico y el pensamiento científico (...) ¿Igualdad entre el creyente judío persuadido de que Dios se dirige a sus antepasados para confiarles su elección y, para hacerlo, divide el mar, detiene el Sol, etc. y el filósofo que procede conforme al principio del método hipotético-deductivo? (...) ¿Igualdad entre el musulmán persuadido de que beber vino y comer una chuleta de cerdo le impide la entrada al Paraíso, mientras que el asesinato de un infiel le abre las puertas del Cielo de par en par, y el analista minucioso, que siguiendo el principio positivista y empírico demuestra que la creencia monoteísta tiene el mismo valor que la del animista dogon que está convencido de que el espíritu de sus antepasados retorna en la forma de un zorro? Si es así, entonces dejamos de pensar... Ese relativismo es perjudicial. De ahora en adelante, con el pretexto de la laicidad, todos los discursos son equivalentes: el error y la verdad, lo falso y lo verdadero, lo fantástico y lo serio. El mito y la fábula pesan tanto como la razón. La magia vale tanto como la ciencia. El sueño, tanto como la realidad (...) Así como no debemos darles la misma ventaja al verdugo y a la víctima, al bien y al mal, no debemos tolerar la neutralidad ni la condescendencia abierta con respecto a todos los regímenes de discurso, incluso los de pensamiento mágico. ¿Es necesario ser neutrales? ¿Debemos seguir siendo neutrales? ¿Contamos todavía con los medios para darnos ese lujo? No lo creo (...) Es necesario promover una laicidad poscristiana, o sea, atea, militante y radicalmente opuesta a cualquier elección o toma de posición entre el judeocristianismo occidental y el islam que lo combate. Ni la Biblia ni el Corán. Entre los rabinos, sacerdotes, imanes, ayatolás y otros mulás, insisto en anteponer al filósofo.
Michel Onfray, Tratado de ateología, Anagrama, Barcelona, 2006, pp. 225-226.
Gracias, Siesp.

10 comentarios:

Masgüel dijo...

¿Qué tal sienta compartir bestia negra con Ratzinger?. Si la Realidad es UNA, la Verdad es UNA y el resto "impostura intelectua", cháchara peligrosa. Pues que lo sepa tu querido Onfray, hay más mundos más allá de la Biblia, el Corán y "El gen eogísta". Su "ateísmo militante" no es menos intransigente que el de la curia romana. Yo soy ateo y no siento la necesidad de militar contra las creencias religiosas de nadie mientras no perjudique mis derechos políticos.

Hugo dijo...

Su "ateísmo militante" no es menos intransigente que el de la curia romana. Yo soy ateo y no siento la necesidad de militar contra las creencias religiosas de nadie mientras no perjudique mis derechos políticos.

Primero, aquí el único o uno de los pocos que se expresa con intransigencia eres tú, Masgüel. Podría citarte varios de tus comentarios en los que apareces en este blog como el mesías del relativismo, mesías que no trae sino las múltiples y relativas verdades del relativismo a este mundo, mesías arrogante que nunca se equivoca. Contradicción donde las haya.

Segundo, no sientes "la necesidad de militar contra las creencias religiosas de nadie mientras no perjudique" tus "derechos políticos", pero sí sientes la irrefrenable necesidad de 'militar' contra los 'ateos militantes' aunque no mermen tus derechos políticos. Como quieras, pero puestos a militar, milita bien, con respeto ;-)

Pues que lo sepa tu querido Onfray, hay más mundos más allá de la Biblia, el Corán y "El gen eogísta".

Lo mismo le dijeron cuando se puso a criticar el psicoanálisis de Freud. Antifreudiano, lo llamaban los 'transigentes'. Hay más mundos más allá de Freud, le decían. Ya, pero es que ahora estoy escribiendo sobre Freud, contestaba él.

Masgüel, ya te he dado varias oportunidades. Me pareces una persona inteligente y con conocimientos, pero sigues yendo a la tuya, sin respetar las 'reglas del juego'. Lo siento pero tus comentarios, hostiles o no, ya no son bienvenidos

:(

Hugo dijo...

¿Qué tal sienta compartir bestia negra con Ratzinger?

¿Qué tal sienta compartir bestia negra (ETA) con el PP? Yo lo llevo bien.

Si la Realidad es UNA, la Verdad es UNA y el resto "impostura intelectua", cháchara peligrosa.

Construyes un hombre de paja, una argumentación exagerada, una férrea dicotomía que yo no defiendo.

Un saludo.

Juan Nadie dijo...

Fantástico Hugo.

(Tu respuesta a Masgüel quiero decir)

Si pudiera te condecoraría con el trofeo Aristóteles por tu retórica (o dialéctica).

Hugo dijo...

Si pudiera te condecoraría con el trofeo Aristóteles por tu retórica (o dialéctica).

Je,je... los trofeos son para los ganadores, y yo todavía no he ganado nada :P

Un placer tenerte de nuevo por aquí, Juan Nadie.

Camino a Gaia dijo...

Pienso que el ateísmo está bien cuando se reconoce a sí mismo como creencia, pero entra en contradicción cuando se apoya en la ciencia. Los mejores argumentos contra el islamismo o el judeocristianismo provienen de sus propias contradicciones, disparates y arbitrariedades cognitivas.
El problema es que las creencias tienen que ver mas bien con aseveraciones emocionales y de ahí su escasa permeabilidad al razonamiento.
En cierto modo, concibo las religiones como literatura adoptada mediante la intransigencia. Sin embargo, intento evitar la crispación porque el estudio de las religiones, nos permite atisbar la evolución de nuestra inteligencia colectiva.

Hugo dijo...

Un comentario muy interesante. Me has hecho pensar.

... En cualquier caso, para mí el ateísmo es una posición ética, más que otra cosa ;-)

Nicolás dijo...

No estoy muy de acuerdo.

Pienso que el ateísmo, si bien puede pensarse como un sistema de creencias, no es comparable a las creencias religiosas. Puede haber casos de ateos en los que la inexistencia de toda deidad sea tomada como un dogma, pero no es el caso de todos los ateos.

Mi ateísmo es consecuencia exclusivamente de mi escepticismo y no más. Es cierto, yo (como tantos otros) creo que no existe deidad alguna, pero lo hago porque no veo necesidad alguna de plantear tal existencia, lo que es consecuencia de la falta de evidencia a favor de las deidades. Mi creencia está, en este sentido, apoyada en la ciencia, y no veo surgir conflicto alguno de esa relación.

Haciéndola corta: El ateísmo es una creencia solo porque deriva de la incapacidad de refutar una hipótesis no falsable, introducida sin otro motivo que llenar huecos. Y desde este punto de vista es completamente compatible con el conocimiento científico.

Hugo dijo...

Menudo comentario, Nicolás. Así da gusto ;-)

Para mí el ateísmo, sobre todo después de leer a Onfray, es más una afirmación que una negación. Una afirmación de vida. Una manera de vivir una vida enfrentada a la realidad, a lo evidente, a lo material.

Vivir pensando en la 'otra vida' es un lujo que no nos podemos permitir. Los monoteísmos son inmorales porque desprecian lo que conocemos en nombre de lo que no conocemos. Sus seguidores son los verdaderos negadores de esta historia, no los ateos y los materialistas. Los monoteístas se inventan otro mundo para negar el que tienen. Es un truco que al final nos sale caro a todos.

Un saludo.

Hugo dijo...

"Yo niego a Dios. Esto quiere decir en mi caso: yo niego la negación del hombre."

Ludwig Feuerbach.