25 de abril de 2011

La fe religiosa y la fe capitalista

La cultura producida por la publicidad moderna, que a primera vista parece decididamente secular y materialista, antítesis de las enseñanzas religiosas y especialmente de las evangélicas, no hace en realidad sino reforzar esa dinámica. Prácticamente todos los productos prometen que nos cambiarán la vida: nos harán más bellos, más limpios, más atractivos sexualmente y más exitosos. Hasta podría decirse "renacidos". Los mensajes publicitarios nos hablan de un futuro promisorio, están cargados de optimismo y de expectativas milagrosas: la misma ideología que lleva a los ejecutivos a exagerar las ganancias y ocultar las pérdidas, pero siempre con cara de felicidad. La realidad virtual del anunciante y la "buena nueva" del evangelista se complementan, son un matrimonio ideal. Tanto su celo por trascender lo ordinario como su optimismo sin límites alimentan la hibris de Superpoder. Están en mutua connivencia. El evangelista anticipa los "últimos días", mientras que el ejecutivo de la corporación agota sistemáticamente los escasos recursos del mundo.
Sheldon Wolin, Democracia S. A., 2008, pág. 37.

1 comentario:

Hugo dijo...

Relacionado. Si vais con prisa, pasad directamente a la última parte del texto, titulada "La privatización del planeta". El texto es de Chomsky.