20 de abril de 2011

Un bongo vale más que mil monas lisas

He visto el cuadro de Leonardo en el Louvre y a un bongo en la keniata región de Aberdare, y tengo que confesarle que me impresionó más el tímido rumiar del voluminoso artiodáctilo que la media sonrisa de la descarada mona lisa. Influyen las circunstancias, qué duda cabe: un museo abarrotado con decenas de individuos apelotonados delante de una tabla de 77 x 53 centímetros resulta infinitamente menos apasionante que un bosque cerrado de altura. Pero también influye que el bongo es uno de los nuestros. Un ser vivo, una víctima de nuestra propia codicia. Si no lo impedimos, que no lo parece, la suerte del bongo terminará siendo nuestra suerte.

16 comentarios:

Mabel G. dijo...

¡ Estoy completamente de acuerdo !
Al bongo no lo vi face to face, pero la Mona Lisa me desilusionó completamente, mientras que la Venus de Milo me impactó por su belleza y sobre todo por su estatura (la creía más pequeña)
Feliz week end largo... je je (lo de pascuas no es para mí):))
Abrazotes.

Tay dijo...

:)
Yo suelo cortarme al decirlo, por eso de que me llamen inculto (que lo soy en cuanto al arte), pero cuando tengo que elegir a que museo ir, y entre las opciones tengo uno con dinosaurios y otro con pinturas... la necesidad de elegir me parece totalmente ridícula.

La última vez que visité Londres, en 4 días fui 3 veces al MHN y ninguna al británico. :P

Saludos

Hugo dijo...

En efecto, yo también creo que la belleza de la naturaleza no tiene rival. Con esta se activan todos lo sentidos. Con un cuadro, una escultura o una catedral es como si faltara algo, como si las construcciones humanas no estuvieran a la altura de las construcciones de la naturaleza. En el fondo, La Gioconda también es naturaleza, es cierto, pero no es lo mismo. No es un ser vivo. No hay 'biofilia' de por medio. Como mucho, 'síndrome de Stendhal' ;-)

Un abrazo múltiple.

Radagast dijo...

"...la Mona Lisa me desilusionó completamente"

Yo tengo dos enormes desilusiones artísticas que me dejaron baldado: la Mona Lisa (más grande el marco que el lienzo, rodeada de japoneses tras una vitrina gigantesca) y la Capilla Sixtina (que siempre me la había imaginado gigantesca... cosas de la publicidad engañosa).
Aunque no dejan de tener su maestría (sobre todo la obra de Miguel Ángel), estas obras lo que tienen es mucha publicidad.

"...pero cuando tengo que elegir a que museo ir, y entre las opciones tengo uno con dinosaurios y otro con pinturas... la necesidad de elegir me parece totalmente ridícula."

¿Verdad? Cuando yo estaba en el instituto hicimos una excursión a Madrid para ver museos. La gente me miró MUY mal porque yo propusiera ir al Museo de Historia Natural en vez de al Reina Sofía (total, sólo fuimos para ver el Guernica).
Ahora que vivo en esta... "fastuosa"... villa... por fin he podido entrar en el Museo de Historia Natural... y fliparlo con la enorme colección que tienen expuesta de animales disecados o en piel.

Hugo dijo...

Me están entrando ganas de visitar el Museo de Historia Natural. Quizá la semana que viene... :P

Radagast dijo...

Se puede ver en 2 horas... si vas con prisas.
Yo he ido dos veces, una algo rápido (había mucha prisa) y otra tranquilamente. En la segunda estuve más de 4 horas...
¡Oye! Es una idea.

Hugo dijo...

Se lo comentaré a Siesp, a ver qué opina ;-)

JL Salgado dijo...

Después de leer las entradas de Copépodo sobre Madagascar, se me quitan las ganas de ir a los MHN, fuera está todo vivo.

Hugo dijo...

Ya, y a mí, pero los museos son más baratos :P

marcelino dijo...

La polémica está servida.Está claro que en la naturaleza está el arte por excelencia;el bongo es muy superior a todas las monas lisas o rizadas. Pero hay que reconocer que el hombre también es capaz de modelar con su imaginación y con su genio la visión de la propia naturaleza. Diría que hay como un mecanismo de intercambio, una simbiosis de la cual surge algo que a veces es naturaleza y a veces es arte. Sería un fenómeno transversal? Bueno me ha quedado un poco pedante pero vale. Saludos.

Hugo dijo...

Bueno me ha quedado un poco pedante pero vale.

Je, je... Te ha quedado genial. El ser humano es, que sepamos, el animal más imaginativo que existe. En ese sentido, el ser humano es naturaleza que disfruta haciendo arte sobre la naturaleza. Es como si la naturaleza se dibujara a sí misma, ¿a que es unbelievable?... Esto último, a diferencia de lo tuyo, sí que es pedante :P

Para muestra, un botón cinematográfico. Arte, imaginación, ciencia ficción y naturaleza. Todo en uno ;-)

marcelino dijo...

A mi respecto a este tema no me disgusta lo que dijo Aristóteles:"
En parte, el arte completa lo que la naturaleza no puede elaborar y, en parte, imita a la naturaleza."
Salu2.

Hugo dijo...

Sabias palabras.

RespuestasVeganas.Org dijo...

“el bongo es uno de los nuestros. Un ser vivo, una víctima de nuestra propia codicia. Si no lo impedimos, que no lo parece, la suerte del bongo terminará siendo nuestra suerte.”

Más que “el” bongo son LOS bongos.

Los bongos son seres vivos pero, ADEMÁS, son sintientes. Espero que se sepa apreciar la diferencia, pues la sintiencia no es una característica irrelevante. Los humanos somos seres vivos, pero gracias a que somos sintientes tenemos intereses. No tener en cuenta la sintiencia significa confundir a todos los que sentimos con manto vegetal, es decir, cosificarnos.

Saludos,
David.

Hugo dijo...

Los bongos son seres vivos pero, ADEMÁS, son sintientes. Espero que se sepa apreciar la diferencia, pues la sintiencia no es una característica irrelevante.

En efecto, la sintiencia es la característica más relevante de todas. Sin embargo, también es de esperar que sepamos ver más allá de la sintiencia y no lo reduzcamos todo a ella. Una ética del medio ambiente que solo tuviera en cuenta la sintiencia, me parecería una ética insuficiente. Entre el sensocentrismo y el biocentrismo o ecocentrismo, me quedo con estos últimos, por ser más inclusivos. Hoy por hoy. Mañana igual digo otra cosa ;-)

Hugo dijo...

Acabo de leer tu entrada y, por ahora, me sitúo dentro del biocentrismo gradualista.