27 de enero de 2011

Ética y economía (I)

En todo proceso económico la ética debe ser una pieza básica para comprenderlo y para evitar que la economía se convierta en un área de conocimiento tecnocrática y sin dimensión social y ecológica.
Carlos Berzosa, pág. 16.

25 de enero de 2011

Por una «justicia restaurativa»

Pajaro Sunrise

Nuevos conceptos para nuevos tiempos

¿Qué tal estos?
1) Caminabilidad, 2) Inercia del carbono, 3) Sexta Extinción, 4) Problemas perversos, 5) Sociología ambiental, 6) Consumo responsable, 7) Ecocentrismo, 8) Ecocidio, 9) Neurocultura, 10) Antrozoología, 11) Capitalismo natural, 12) Desmaterialización, 13) Decrecimiento sostenible, 14) Transgénicos, 15) Paradigma social dominante, 16) Nuevo Paradigma Ecológico, 17) Especismo, 18) Veganismo, 19) Democracia de la Tierra, 20) Inteligencia colectiva, 21) Estigmergia, 22) Inteligencia emocional, 23) Educación expandida, 24) Prosumidor, 25) Periodismo ciudadano, 26) Economía social, 27) Banca social, 28) Consiliencia, 29) Arquitectura sostenible, 30) Permacultura ...
Se admiten sugerencias ;)

24 de enero de 2011

Otra voz discordante

Lo que pone en peligro el superávit de la Seguridad Social y del sistema de pensiones no es la demografía, sino un número de parados que supera los 4,5 millones, aproximadamente un 20% de la población activa. Todo lo demás es desviar la atención de lo que realmente importa y, en mi opinión, aprovechar la crisis para que los ciudadanos se traguen reformas que no tienen nada que ver con ella.
Julio Pérez Diaz, demógrafo.

Los dioses son los padres (I)

En una sociedad de tradición cristiana como la nuestra, si yo afirmo que 'Dios no existe' aunque no pueda demostrarlo, lo normal es que alguien venga y me diga que soy un ateo dogmático o un fundamentalista. En cambio, si mi vecino, que no es especialmente devoto pero cree en Dios, afirma que 'Dios existe' aunque tampoco pueda demostrarlo, entonces se suele decir que es un creyente moderado, pero no un fundamentalista.
En una sociedad de tradición cristiana como la nuestra, si yo digo que la fe religiosa es mala y que las religiones y sus instituciones hacen más mal que bien, lo normal es que alguien venga y me diga que soy un intolerante o incluso una persona autoritaria. En cambio, si mi vecino (que no es excesivamente conservador, o eso dice él) se posiciona en contra del matrimonio homosexual, de la nueva ley del aborto, de la prohibición de los festejos taurinos o de la ley de Memoria Histórica, lo habitual es que no se dude de su compromiso con la democracia, la libertad y la tolerancia.

Esa es la lógica conservadora, incoherente e inmoral que predomina hoy en día.

23 de enero de 2011

¿El partido del pueblo?

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9.

¿Qué fueron primero, las manos o los pies?

Aquí (pág. 5).

El futuro (y el presente) de Internet (I)

Si no hacemos nada, Internet y el cable estarán monopolizados dentro de diez o quince años por las megacorporaciones empresariales. La gente no conoce que en sus manos está la posibilidad de disponer de estos instrumentos tecnológicos en vez de dejárselos a las grandes compañías. Para ello, hace falta coordinación entre los grupos que se oponen a esa monopolización, utilizando la tecnología con creatividad, inteligencia e iniciativa para promocionar, por ejemplo, la educación.
Noam Chomsky, 1998. (Vía).
Numerosos científicos han subrayado la ironía de que precisamente en el momento histórico en el que tenemos tecnologías para permitir la disponibilidad y el proceso distribuido de datos científicos a nivel mundial, aumentando la colaboración e incrementando el ritmo y la profundidad del descubrimiento... estamos ocupados confinando esos datos y vetando el uso de las pertinentes nuevas tecnologías sobre el conocimiento.
'Datos abiertos', Wikipedia.

22 de enero de 2011

¿Quiénes son tus filósofos/científicos favoritos?

Empiezo yo con los míos y continuáis vosotros con los vuestros, ¿de acuerdo? Solo una regla: no vale escoger a científicos que no hayan escrito ninguna obra que podríamos considerar filosófica ni tampoco a filósofos que no hayan escrito ninguna obra que podríamos considerar científica:
Albert Einstein, Bertrand Russell, Carl Sagan, Mario Bunge, Edward Osborne Wilson, Marc Bekoff, Jonathan Balcombe, Richard Dawkins, Jesús Mosterín, Sam Harris, Peter Singer, James Rachels, Jorge Riechmann, Vandana Shiva, Piotr Kropotkin, Aldous Huxley, Mary Midgley...

16 de enero de 2011

¿Qué pasa con Chávez? (II)

Creo que [Hugo Chávez] hizo cosas muy buenas y algunas macanas. Es muy personalista, y cree poder hacerlo todo desde arriba. Pero hizo algunas cosas buenas, como llamar a miles de médicos y maestros cubanos para hacer lo que los venezolanos no querían hacer: ir al campo y atender a los campesinos. Después, oponerse al gran imperio requiere coraje, el que no tienen otros gobernantes, y por eso hay que apoyarlo. Hay que sacarse el sombrero cuando le dice a Condoleezza Rice que se calle porque él fue electo dos veces y ella no fue votada por nadie.

Por cierto, no os perdáis También la lluvia. Viva el 'cine social' de calidad.

Sobre el escepticismo y la «integridad intelectual»

Me parece que lo que se necesita es un equilibrio exquisito entre dos necesidades conflictivas: el mayor escrutinio escéptico de todas las hipótesis que se nos presentan, y al mismo tiempo una actitud muy abierta a las nuevas ideas. Obviamente, estas dos maneras de pensar están en cierta tensión. Pero si sólo puedes ejercitar una de ellas, sea cual sea, tienes un grave problema. Si sólo eres escéptico, entonces no te llegan nuevas ideas. Nunca aprendes nada nuevo. Te conviertes en un viejo cascarrabias convencido de que la estupidez gobierna el mundo. (Existen, por supuesto, muchos datos que te apoyan.) Pero de vez en cuando, quizá uno entre cien casos, una nueva idea resulta estar en lo cierto, ser válida y maravillosa. Si tienes demasiado arraigado el hábito de ser escéptico en todo, vas a pasarla por alto o tomarla a mal, y en ningún caso estarás en la vía del entendimiento y del progreso.

Por integridad intelectual me refiero al hábito de decidir las cuestiones difíciles de acuerdo con las evidencias, o bien de dejarlas sin decidir allí donde la evidencia no es concluyente. Esta virtud, aunque subestimada por casi todos los partidarios de cualquier sistema de dogmas es, a mi juicio, de la mayor importancia social y mucho más susceptible de beneficiar al mundo que el cristianismo o cualquier otro sistema de creencias organizadas.

14 de enero de 2011

Otra economía es necesaria

En el mismo momento en que la FAO informaba en octubre del año pasado de que el hambre está afectando a 1.000 millones de personas y estimaba en 30.000 millones de dólares anuales la ayuda necesaria para salvar todas esas vidas, en ese mismo momento que ocurría ese anuncio, la acción concertada de seis bancos centrales (EE.UU, UE, Japón, Canadá, Inglaterra y Suiza) inyectaba 180.000 millones de dólares en los mercados financieros para salvar bancos privados. Y si ello fuera insuficiente, el Senado de Estados Unidos aprueba que se agreguen 700.000 millones más. Dos semanas más tarde se aprueban otros 850.000 millones más. Y así continúa y continúa hasta llegar a septiembre de este año en que la estimación conservadora del paquete de rescate alcanza a 17 billones de dólares. Es decir, a 17 millones de millones.

Frente a una situación como ésta nos enfrentamos a dos alternativas: ser demagógicos o ser realistas. Si sostengo, por ejemplo, invocando la ley de la oferta y la demanda, que en el mundo hay mucha más demanda por pan que por operaciones de cirugía estética; y mucho más de alivio a la malaria que de vestidos de alta costura; y si sugiero por ejemplo un referéndum que pregunte a los ciudadanos si prefieren preservar las reservas monetarias para salvar vidas o salvar bancos; si planteo todo eso se me acusará, sin duda, de ser demagógico. Si por el contrario acepto que es más urgente, más necesario, más conveniente y más provechoso para todos impedir la quiebra de una aseguradora o de una institución bancaria, que dar de comer a millones de niños, socorrer las víctimas de un huracán o curar el dengue, en ese caso se dirá que soy realista.

Ese es el mundo en que estamos. Un mundo acostumbrado a que nunca hay suficiente para los que no tienen nada, y siempre hay suficiente para los que lo tienen todo. No hay suficientes recursos, se nos ha dicho, para superar la pobreza, pero sobran los recursos para satisfacer necesidades superficiales. ¿Qué pasa si ustedes dividen esos 17 billones de dólares por los 30.000 millones de dólares anuales que la FAO estima necesarios para superar el hambre en el mundo? Si hacen esa simple división, el resultado que obtendrán serán ¡600 años de un mundo sin hambre! ¿Dónde estaba esa plata? ¿Quién la tenía? Siempre nos dijeron que no alcanzaba para resolver la pobreza, y de repente casi de la noche a la mañana hay más de medio milenio de un mundo sin hambre y sin pobreza. Creo que difícilmente puede concebirse una realidad más obscena que esa, más repugnante.
Manfred Max-Neef, 'El mundo en rumbo de colisión'.

12 de enero de 2011

El porvenir del binomio socialismo/democracia

Romperé una lanza por lo que llamo democracia integral: ambiental, biológica, económica, política y cultural. Sostendré que la democracia parcial, aunque posible, no es plena, justa ni sostenible. En particular, la democracia política no puede ser plena mientras haya individuos que puedan comprar votos y puestos públicos; la democracia económica no es plena bajo una dictadura que imponga el gobierno sin consulta popular; la democracia cultural no es plena mientras el acceso a la cultura se limite a los privilegiados económicos o politicos; la democracia biológica no sera plena mientras los hombres no compartan las tareas domésticas con sus mujeres; y la democracia ambiental no se cumplirá mientras haya empresas, ya sea privadas, cooperativas o estatales, que extraigan recursos naturales o los contaminen con toda libertad. En síntesis, el ideal sería combinar democracia con socialismo. Esta combinación podría llamarse democracia socialista, a distinguir de la socialdemocracia o socialismo débil, que de hecho no es sino capitalismo con red de seguridad, también llamado socialismo estatal o de arriba.
Mario Bunge, '¿Existió el socialismo alguna vez, y tiene porvenir?', p. 20.

Aun cuando no se asiente en el fraude, en el papel decisivo del dinero en las campañas electorales, o en la manipulación de la opinión pública a través del control de los medios de comunicación social, la democracia liberal es de baja intensidad, toda vez que se limita a crear una isla de relaciones democráticas en un archipiélago de despotismos (económicos, sociales, raciales, sexuales, religiosos) que controlan efectivamente la vida de los ciudadanos y de las comunidades. La democracia tiene que existir mucho más allá del sistema político, en el sistema económico, en las relaciones familiares, raciales, sexuales, regionales, religiosas, y en las relaciones de vecindad y comunitarias. Socialismo es democracia sin fin.
Boaventura de Sousa Santos, '¿Por qué Cuba se ha vuelto un problema difícil para la izquierda?', p. 33.

Tal vez el socialismo no fue una alternativa para el capitalismo, sino su heredero. Heredará la tierra pero no quitándoles a los ricos sus propiedades, sino ofreciendo motivos e incentivos de comportamiento que no estén conectados con la mayor acumulación de riqueza.
'La vida después del capitalismo', Robert Skidelsky.