7 de diciembre de 2011

La fe en el Progreso

Es cierto que muchos hemos progresado y que nuestro nivel de vida ha aumentado, pero ¿en base a qué criterio lo decimos? Lo pregunto porque si bien los habitantes de los países más “desarrollados” hemos mejorado en muchas cosas, como en tecnología, medicina, medios de comunicación, conocimiento científico y ética (paradójicamente a costa de otros países: ++++++), no podemos mirar para otro lado y hacer como que no vemos todas esas otras cosas que no van bien en absoluto y que ponen seriamente en duda a) la idea ilusoria de un progreso humano imparable y de un futuro a la larga siempre mejor (falacia progresista), teniendo en cuenta que "el error no radica en pensar que la vida humana puede mejorar", como dice John Gray, "sino en imaginar que la mejora puede llegar a ser acumulativa", ya que "en ética y en política... ningún avance es irreversible", b) la idea antropocéntrica de que "lo que caracteriza a la especie humana es su progresión constante", puesto que "por debajo de ella todo es quietud y repetición" y "los seres irracionales se suceden unos a otros en una historia cerrada", tal y como se afirma en este clásico manual de orientación laboral, c) la idea de que es posible que algún día alcancemos la sociedad perfecta (o el individuo perfecto) y de que podremos mantenerla para siempre, dando erróneamente por sentado que lo más importante, lo que más felices nos hará, es el destino, cuando en realidad es el viaje y la incertidumbre que le es intrínseca, d) la creencia implícita de que el progreso (un proceso) o la especie, y no el individuo (un ser) o un instante, es lo más importante, incluso un fin en sí mismo, el motivo más noble por el que vivir y morir, cuando por el contrario "una parte del malestar de la sociedad contemporánea es ese intento, tras la caída de la religión... de sustituir esa mitología religiosa por una mitología inmanente que es la del progreso indefinido" (Cornelius Castoriadis, pág. 79), e) la idea reduccionista de que generalmente el fin justifica los medios, subestimando o incluso rechazando la reflexión moral sobre los medios y la búsqueda de alternativas, f) la idea de que caemos en el alarmismo y el pesimismo quienes prevemos un futuro si cabe más caótico y vacío de seguir por la misma senda irreflexiva, g) la idea de que la ciencia y la eficiencia nos sacarán del aprieto (o aprietos, porque son muchos) justo cuando lo necesitemos y h) la idea de que, en esencia y en general, estamos mejor que antes:
1. La desigualdad económica y política, de dinero y de poder (poder en cuanto dominación), es cada vez mayor. Aunque pueda parecer lo contrario, ahora las personas tienen menos poder de decisión y menos posibilidades de participación política que en otros periodos de nuestra historia, por muchos blogs, gadgets y medicinas a modo compensatorio que tengamos ahora. Conforme nuestros asentamientos se han ido haciendo más grandes y más complejos, desde los cazadores-recolectores pasando por los agricultores-ganaderos hasta hoy, la voz social del individuo se ha hecho más débil y vulnerable (véase el número de Dunbar). No es cuestión de volver a ser “como antes”, sino de reconstruir el sistema, sea lo que sea eso, para hacerlo más compatible con nuestro entorno y con nuestra naturaleza animal. Se trata, en palabras de Sergio Espinosa, de "compensar o equilibrar un estado de cosas que ha tendido a reducir al hombre al vasallaje o a la esclavitud con las mismas herramientas con las que se confiaba en poder liberarlo". Pero una tarea como esa implica realizar grandes cambios de estructura y de actitud que no pueden ni deben venir desde arriba, pues una lectura atenta de nuestra historia muestra que mucho poder nos corrompe y tiende a crear una dinámica insostenible y autodestructiva. En un sentido similar, Terry Eagleton escribe que "el capitalismo no es la causa de nuestra situación de 'caída', como tienden a imaginar los izquierdistas más ingenuos. Pero de todos los regímenes humanos, es el que más exacerba las contradicciones incorporadas en un animal lingüístico" como nosotros (Sobre el mal, pág. 38), de modo que "tratar de cambiar el mundo simplemente cambiando el corazón del hombre y de la mujer, sin cambiar las estructuras, puede constituirse en una excusa para dejar todo como está", añade Moacir Gadotti (Pedagogía de la Tierra).

Así pues y de manera conjunta, debe denunciarse un tipo concreto de reduccionismo filosófico y un modo apresurado de ver la vida, habitual entre las personas que solemos llamar "realistas", con consecuencias negativas para la vida en este planeta: el economicismo. Dicha idea o meme es una de las causas principales de la concentración de poder y de propiedad mediante los mecanismos de privatización y estatalización. Y viceversa: la concentración de poder derivada del deseo biológico de dominación, fundamentalmente a través de los medios de comunicación de masas, es asimismo la causa de que esa idea esté tan integrada en nuestra cultura. (++).

2. El necesario contacto con la naturaleza es cada vez menor. Necesario en un sentido psicológico, biológico, ecológico y filosófico. (++++++++++).

3. El desempleo, la pérdida de habilidades prácticas de subsistencia, la falta de tiempo en comunidad y el sentimiento de inutilidad que padecemos hoy las personas es mayor que en cualquier época anterior. "Es fácil que quien no trabaja", advierte Richard David Precht, "se sienta inútil y decaído: demasiada poca dopamina y demasiada poca serotonina" (¿Quién soy y... cuántos?, pág. 330).

4. Cuanto mayores y más complejos son nuestros asentamientos, mayor parece ser nuestro estrés y menor nuestra felicidad. Por término medio, la vida en las ciudades es más estresante que la vida en los pueblos. (++++++++).

5. Somos más autodestructivos que nunca. En el "primer mundo" ya no morimos de desnutrición sino de malnutrición, obesidad, suicidio, desigualdad, depresiones, contaminación, tabaco, alcohol, cáncer, accidentes de tráfico, homicidios juveniles, superpoblación, desastres "naturales", calentamiento global antropogénico, terrorismo, guerras cada vez más destructivas y otras causas de muerte prematura, en principio, evitables. Ahora somos pobres en otras cosas, pero seguimos siendo pobres. Hemos sustituido la escasez material por otros tipos de escasez. Tenemos un mayor conocimiento técnico y mejores oportunidades que nuestros antepasados y sin embargo nos matamos con más facilidad que ellos. El progreso material, por sí solo, no nos va a dar lo que necesitamos, sino todo lo contrario. Es más, de ser cierta la hipótesis que Iván Illich plantea en Energía y equidad, "no es posible alcanzar un estado social basado en la noción de equidad y simultáneamente aumentar la energía mecánica disponible, a no ser bajo la condición de que el consumo de energía por cabeza se mantenga dentro de límites. En otras palabras: sin electrificación no puede haber socialismo, pero inevitablemente esta electrificación se transforma en justificación para la demagogia cuando los vatios per capita exceden cierta cifra. El socialismo exige para la realización de sus ideales un cierto nivel en el uso de la energía: no puede venir a pie, ni puede venir en coche, sino solamente a velocidad de bicicleta". Un ejemplo de ello son los correos electrónicos. Según Jim Merkel, antiguo ingeniero y actualmente activista medioambiental, "la huella ecológica del correo electrónico es casi tres veces mayor que la huella del correo tradicional" (Simplicidad radical, pág. 112).
6. Estamos agotando la mayor fuente de energía y de riqueza conocida que es el petróleo, a excepción de la "energía" humana que es potencialmente inagotable. Las energías fósiles y nucleares escasearán y las energías renovables no bastarán para satisfacer la demanda actual de energía. El decrecimiento selectivo o "descenso energético programado" es tanto inevitable como deseable. O lo hacemos por las buenas, ahora y de manera voluntaria, o lo tendremos que hacer por las malas, después y de manera autoritaria. (++++++++++++++).

7. Los suelos de los cultivos son cada vez menos ricos en minerales y la comida es cada vez menos nutritiva (nº 5, pág. 21). Lester Brown advierte (pág. 63) que "cada año los granjeros del mundo tienen el desafío de alimentar otros 70 o más millones de personas pero con menos capa vegetal disponible que el año inmediatamente anterior" (++). Por otro lado, la comida es cada vez menos variada según "un estudio de las poblaciones primitivas de Costa de Oro" en el que se demostró "que los habitantes de una pequeña comunidad de aquella región africana incluían en su dieta unas 114 especies de frutas, 46 especies de semillas leguminosas y 47 de verduras. Esta espectacular variedad de alimentos difiere profundamente de la limitada dieta habitual de cualquier grupo europeo o norteamericano" (Josué de Castro, Geografía del hambre, Ediciones Cid, 1961, pág. 50). Según la FAO, "los seres humanos han utilizado unas 7.000 especies de alimentos a lo largo de la historia. Hoy, menos de 120 especies cultivables proporcionan alrededor del 90 por ciento de nuestros alimentos".

8. En términos absolutos, el número de personas hambrientas en el mundo ha aumentado con respecto a décadas, siglos y milenios anteriores. Ahora son más de 800 millones las personas que pasan hambre (de las cuales 35 millones mueren cada año), mientras que hace tres mil años el total de personas que habitaba el planeta era solamente de 50 millones. En términos relativos, según el antropólogo Marshall Sahlins, la proporción de personas que pasaban hambre en los años 70 era mayor que en la Edad de Piedra: "Se dice que de un tercio a la mitad de la humanidad se acuesta todos los días con hambre. En la antigua Edad de Piedra la proporción debe de haber sido mucho menor. Ésta, en la que vivimos, es la era de un hambre sin precedentes. Ahora, en la época del más grande poder tecnológico, el hambre es una institución". En la misma línea, Josué de Castro escribió en su libro Geografía del hambre: "El hambre debida a la inclemencia de la naturaleza es una catástrofe excepcional, mientras que el hambre como plaga creada por el hombre es un estado «normal» en las más diversas partes del mundo" (pág. 40). Otros, como el antropólogo Richard Rudgley, afirman que la esperanza de vida en la Prehistoria era mayor que en el Tercer Mundo.

9. El endurecimiento injustificado de las penas está aumentando, al menos en España. En términos absolutos y relativos, el número de personas que permanecen en prisión es mayor si lo comparamos con años anteriores (hace 15 años el número de presos por cada 100.000 españoles era de 112, mientras que ahora supera los 160), lo cual no se debe ni a un aumento de la criminalidad ni a una mayor entrada de personas en prisión, sino a otros factores menos evidentes. (+++++).

10. Cada vez esclavizamos, oprimimos y matamos a más animales no humanos, tanto en términos relativos como absolutos. (++).

11. Millones de especies se extinguen por nuestro injusto modo de vida. La vida es cada vez menos diversa, lo cual es grave no solo para los animales no humanos que mueren en el proceso sino también para los humanos que dependemos de esos mismos animales y demás seres vivos para vivir. (+++++).

12. Los Estados, las empresas y las personas se endeudan cada vez más, aumentando de ese modo el riesgo de un colapso acelerado y traumático del sistema que nos mantiene y da de comer. (+++).


En conclusión, parto del punto de vista de que ni el progreso ni la decadencia son leyes inevitables de la Historia, ni de que ningún sistema político, civilización o cultura están garantizados para siempre. "Nuestro pan de cada día" nos lo tenemos que ganar cada día. Por lo tanto, creo en el progreso no como la fe ciega en el mañana que posterga la dicha y que convierte la técnica en ideología, sino como la creencia razonable que hace hincapié en la búsqueda del equilibrio, la autorrealización y el sentido de la vida aquí y ahora.
"El hábito de mirar el futuro y pensar que todo el sentido del presente está en lo que vendrá después es un hábito pernicioso." (Bertrand Russell).
Para profundizar:
- La idea de progreso según diversos autores: Braulio Hornedo, Santiago Sánchez-Migallón, John Michael Greer, John Gray, Eisuke Sakakibara, Manuel Alfonseca, Clive Ponting, la Wikipedia y el boletín de CF+S 37.
- Sobre el optimismo racional de Matt Ridley.
- Un adiós para los astronautas y ¿Cómo vivir? de Jorge Riechmann.
- El Angelus Novus de Klee.
- La fe en la producción.
- Lewis Mumford y el mito de la Máquina, Revista artefacto.
- Science, hegemony and violence: a requiem for modernity de Ashis Nandy.