13 de diciembre de 2013

Sobre los veganos: ¿crítica legítima o caza de brujas?

Comentando de nuevo en Misterios al descubierto.

4 comentarios:

Mabel B. Granata. dijo...

Hugo... es crítica legítima, no olvides las terribles experiencias sufridas por mi amiga debidas al veganismo.
Un abrazo.

Hugo dijo...

Aunque ya no descarto la posibilidad de que una dieta vegana bien planificada siga siendo aun así perjudicial para algunas personas o para la mayoría, al parecer tu amiga no tomaba suplementos de B12, el sancta sanctorum del veganismo. Y además comía pocas legumbres, por tanto pocas proteínas.

Sé que hay gente que ha enfermado después de adoptar una dieta vegana, yo mismo cargo durante más de un año con dolores en las articulaciones y con una depresión/ansiedad leves (autodiagnosticadas, je...), pero los dolores pueden ser psicosomáticos, y la depresión es típica también entre personas no veganas. Y en el caso de que se debiera a la dieta, todavía quedaría la posibilidad de que no la planificara adecuadamente, o incluso de que mi fisiología sea especialmente reacia a una dieta de ese tipo.

Si me resisto a condenar definitivamente la dieta vegana para todo el mundo es, sobre todo, 1) porque conozco gente de primera mano que son veganos desde hace muchos años y están bien; 2) porque, a pesar de basarse en estudios no todo lo completos que nos gustaría, la ciencia de la nutrición no le pone por ahora excesivos reparos a la dieta vegana bien planificada.

En cualquier caso, pienso seguir indagando.

Un abrazo, Mabel :)

Mabel B. Granata. dijo...

Eso, Huguito... sigue indagando, que la curiosidad, como la duda, es lo que hace a la ciencia, no la fé...
Me parece muy bien. Pero mientras tanto, trata de hacer una dieta balanceada, que las experiencias, como las estadísticas, para algo sirven, amigo.
Un abrazo.

Hugo dijo...

Excepto mamíferos (vaca, caballo, cerdo, cordero...), hoy por hoy estoy abierto a comer de todo, aunque trato, con poco éxito, de conformarme con algunos peces y algunos huevos "felices" :P

Un abrazo, Mabel.