16 de julio de 2014

¿Ha progresado la sexualidad?

Prostitución, pornografía y homosexualidad

Tema controvertido donde los haya, ¡tanto que en su día me costó lo que podría haber sido una gran amistad! Acertemos entre iguales, equivoquémonos también entre iguales. Sin miedo, con humildad.

Olympia (1863) de Édouard Manet

Para leer una aproximación parcial y provisional al problema, pincha aquí o aquí. A pesar de las limitaciones del texto, considero que está lo suficientemente trabajado como para provocar la reflexión en más de uno y en más de una. Porque no, la pornografía y la prostitución, a diferencia de la homosexualidad, no son simplemente algo normal o natural. Son creaciones culturales que debemos analizar, no normalizar. Para normalizar ya están otros :P

8 comentarios:

Polarizador dijo...

Si vamos a perder amistades por diferencias de opiniones, estamos todos condenados a la soledad.

Casi todas tus críticas se pueden aplicar, salvando las diferencias, a la gran mayoría de los trabajos. Lo cual habla mal de nuestro concepto de trabajo en general y, consecuentemente, de nuestra forma de vida. Sin embargo hay dos diferencias importantes: 1) la prostitución pornográfica es como un tatuaje: una vez que aparece un video tuyo en la web; estará ahí, acechante por siempre. No hay botón de reinicio. 2) los efectos de la pornografía en el consumidor son claramente perniciosos y poco estudiados.

Un dato interesante es que parece ser que la mujer consume la pornografía de una forma distinta que el hombre, pero lo hace de forma tal que coincide con el tipo de pornografía que consume este. Así, un solo producto abarca ambos mercados. Lo que sí son distintas son los efectos que la pornografía ejerce sobre ambos. En el hombre se da una tendencia hacía la violencia y a la «pornograficación» del sexo, mientras que en las mujeres se desconoce efecto alguno.

Salu

Hugo dijo...

¡Eso mismo digo yo! A mí ya no me escandalizan los argumentos y las creencias morales de los demás, pero al revés no pasa lo mismo, je... Cuanto más a contracorriente va uno, más palos le llueven, por eso hay que estar en forma :)

Estoy totalmente de acuerdo contigo, Polarizador. Muchas gracias por comentar.

Os dejo aquí un enlace por si no lo conocéis. Aparece en el texto, pero por si acaso lo repito. Es un blog que descubrí hace muy poco y que considero de gran valor:

http://stopalaculturadelporno.wordpress.com/

Un abrazo intercontinental ;o)

Mabel B. Granata dijo...

Creo la sexualidad ha progresado, especialmente la descarada. Pero cada uno con sus parámetros morales.

En cuanto a la pornografía yo también dejé a un amigo virtual de lado, o sea : lo perdí ex profeso, porque me sentí que ya no podría ser su amiga nunca más, pues con lo que vi en su blog, me di cuenta que veía a nosotras, las mujeres, como un pedazo de carne y no como seres humanos:personas, además que nos ponía a todas en la misma bolsa.

Me sentí degradada y lo eliminé de mis contactos. Sentí, como mujer, que me arrancaba la dignidad por completo.
Sabes Hugo, que la pornografía EN SI, es un crimen (no sé si caratulado así por la ley, dependiendo los países) pero las víctimas del que está enviciado con pornografía, encuentra a sus víctimas en todos lados… y cada vez quiere más… es una adicción.
No estoy hablando de puritanismo, ni de creencias, ya que sabes, soy atea. Estoy hablando de que todos los extremos tienen consecuencias funestas. Y prefiero mil veces, “perder” a un amigo/a, no ya por distintas ideologías, sino por conceptos que alteran el buen vivir.
La prostitución controlada y “saludable” es una necesidad social y no estoy, en absoluto, en su contra.
Y no olvides, que ya está estudiado, que la pornografía es adictiva y destroza vidas, empezando por el adicto a ella. Un abrazo, Hugo.

Hugo dijo...

Je, je... en mi caso no le dejé de lado por sus opiniones o hábitos. Para eso soy un insensible, je... Puedo discutir de lo que sea hasta con el mismísimo diablo siempre que haya un cierto aprecio y respeto entre los dos. Mi amor no tiene límites :P

Si pincháis en el enlace y después en el otro enlace de ese post, podéis apreciar de qué manera reaccionó Luis (conocido en la Red por su defensa del veganismo) a mi comentario sobre la pornografía y la prostitución, tras lo cual no me quedó otro remedio que replantearme nuestra amistad. Aclaro esto porque no quisiera que se me malinterpretara! Muchos de mis conocidos ven pornografía y algunos «van de putas» (en el mundo de la hostelería está muy extendido) pero, como suelo decir, eso es entre Dios y ellos, je... Yo juzgo las costumbres, no a las personas. Bueno, miento. Yo juzgo las costumbres, e intento no juzgar a las personas :P

En cuanto a que la prostitución es una "necesidad social", je, je... eso daría para un largo debate, Mabel.

Un abrazo!

PD. Por cierto, me alegro de que hayáis hecho buenas migas mi madre y tú. Dios las cría y ellas se juntan :P

Polarizador dijo...

Gracias por el link (y el abrazo). No lo conocía, pero recién ahora le estoy prestando atención al problema de la pornografía. El tema siempre se ha centrado el los derechos y condiciones de los actores, que no es menor pero se trata de un caso particular de otro conjunto de problemas, y no tanto en los efectos que cada eslabón de dicha industria tiene en la sociedad en su conjunto. Así, una buena parte de la situación me pasó desapercibida. También hay una gran carencia de estudios e investigación; la discusión por ahora es, en el mejor de los casos, filosófica. Lo cual es insuficiente. También me preocupa como se desprecia de forma demasiado apresurada su consumo en las mujeres, lo que genera un sesgo que las deja desprotegidas a sus efectos, si es los hay.

Respecto a la pregunta del título, y si bien mis conocimientos de historia son más bien escasos, me parece que nuestros éxitos en materia sexual fueron los de romper creencias que se gestaron recién en el siglo XVII, como el requerimiento legal del matrimonio (eran demasiado costosos como para que todo el mundo se casara con su pareja), la condena a la homosexualidad (nunca fue aceptada, pero antes del s. XVII parece que tampoco se la daba mucha importancia), la abolición del aborto, etc. Y si bien las realidades cambian con el lugar, la fecha y la clase social, parece que no somos sexualmente tan liberales como solemos creer, sea esto para bien o para mal.

Cambiando del tema, yo incluso he tenido peleas virtuales con gente con la que estaba, en esencia, de acuerdo (deje de participar tanto del círculo escéptico español como del argentino). Pero es que cuando se habla de historia, sociología o filosofía y aparezco yo con la biología y la neurociencia, quedo como un cientificista; y cuando se habla de biología o neurociencia y meto a la historia o la economía, quedo casi como un místico. En fin...

Un abrazo para vos también.

Hugo dijo...

Hola de nuevo, Polarizador ;)

De tus dos primeros párrafos me quedo con esta última frase: "Y si bien las realidades cambian con el lugar, la fecha y la clase social, parece que no somos sexualmente tan liberales como solemos creer, sea esto para bien o para mal". Yo, de hecho, me considero una persona relativamente reprimida en materia sexual, je, je... A veces pienso que estoy a medio camino entre la heterosexualidad y la asexualidad. Lo que aún me queda por dilucidar es si es debido a esta cultura, a mi naturaleza, a un trauma infantil o a las tres cosas a la vez :P

Respecto a tu último párrafo, me siento muy identificado. Yo por ahora no he encajado del todo en ningún colectivo, lo cual es bueno y malo al mismo tiempo. Te da perspectiva, pero te resta sentimiento de grupo. En líneas generales, entre los picoileros soy demasiado anarquista, y entre los anarquistas soy demasiado determinista y pesimista. Entre los ateos soy una especie de panteísta teleológico, y entre los creyentes soy demasiado ateo. Entre los progresistas soy demasiado primitivista, y entre los conservadores soy demasiado revolucionario. Entre los idealistas soy demasiado realista, y entre los realistas soy demasiado idealista. Entre los nietzscheanos soy demasiado anti-Nietzsche, y para los anti-Nietszche cito demasiado a Nietzsche. Para los burgueses soy demasiado comunista, y para los comunistas soy demasiado burgués. Entre los intelectuales soy demasiado chistoso, y entre los fiesteros soy demasiado intelectual...

En fin, que somos unos tocapelot** :P

alfredo dijo...

Me ha gustado este texto. Es un teme muy muy delicado .Me da un poco apuro, pero toca ser sincero.
¿Qué tipo de sexualidad podemos tener las personas, bien tímidamente enfermizas o bien con algún defecto que cuasi imposibilite la relación con el sexo opuesto?.
No justifico la prostitución, no he acudido nunca a ella por motivos morales, pero, por mi imposibilidad de relacionarme con mujeres, he tenido muchas tentaciones. No generalizo, por supuesto, entre los clientes de prostitutas la mayoría no estarán en nuestra situación, pero, ¿qué sucede con las personas que por ciertas circunstancias no tenemos acceso a sexo "natural"?. He ahí mi pregunta

Hugo dijo...

Hola, Alfredo!

Pues es una pregunta muy interesante, aunque la respuesta no es nada fácil, me temo. Es difícil saber cómo debemos actuar en cada momento. La ética nos da pistas y establece ciertas normas universales, pero somos nosotros, personas de carne y hueso con mil y una circunstancias personales, los que tenemos la última palabra.

Supongo que las personas que no han sido agraciadas con una vida sexual satisfactoria tienen el deber para consigo mismas de descubrir otras maneras de sentirse realizadas. La sexualidad es importante en la vida de todo ser humano, pero afortunadamente muchas otras cosas también lo son, como el bien al prójimo (esta es la excusa de los curas, je...), la amistad, el conocimiento o, más en general, los pequeños detalles del día a día, como por ejemplo el calor que me está dando ahora mismo el portátil ;o)

Un abrazo y gracias por sincerarte. Cada vez somos más en esta situación. Y ya sabes lo que dicen, mal de muchos, consuelo de sabios :-P