3 de julio de 2014

José Ortega y Gasset, filósofo de la dominación


La rebelión de las masas (1929) del filósofo español y diputado republicano José Ortega y Gasset, obra que durante años había generado en mí grandes expectativas, ha resultado ser, una vez leída (dejo para otra ocasión lo que considero algunos aciertos parciales), abiertamente etnocéntrica y eurocéntrica, apologista de la civilización y del Progreso, historicista, contrarrevolucionaria, liberal, burguesa, capitalista, elitista, aristócrata, antidemócrata y hasta protofascista, estatalista, nacionalista, imperialista, belicista, militarista e incluso esclavista. A pesar de eso, apenas he encontrado en Google.es alguna crítica negativa sobre ella (1 y 2). Véanse aquí algunos fragmentos seleccionados. 

Cada vez me resulta más evidente que los filósofos de los que tan bien nos han hablado y nos siguen hablando en las escuelas, en los institutos y en las universidades (casi siempre hombres europeos, como Platón, Maquiavelo, Hobbes, Locke, Kant, Hegel, Nietzsche, Marx, Schmitt, Rawls, etc.) no son sino los filósofos de la docilidad y de la dominación, como lo son también, en esencia, las propias instituciones académicas donde estos son estudiados acríticamente. De tal palo tal astilla, y viceversa. Salvo quizá Bertrand Russell y algún filósofo oficial más, el resto están más con el Poder que con las personas. El grueso del lenguaje y del conocimiento siempre ha estado, al menos en nuestras sociedades fuertemente estratificadas, al servicio de las "minorías dirigentes", al servicio de las "minorías superiores". Como dice Albert A.H. en su blog, "quien controla la información, controla el pensamiento, quien controla el pensamiento controla la voluntad del hombre". Quien ignore esta verdad no hará sino añadir más confusión al mundo. 

2 comentarios:

Mabel B. Granata dijo...

Este libro, que nos lo hicieron leer en el secundario, fue un "abrementes" para mí.
Claro, tenía 17 años y toda Filosofía me exaltaba y no la comparaba con otras...
Ahora que te leo, lo conseguiré nuevamente y lo leeré detenidamente. A ver si la previa idea que tenía se esfumó...
Ya te lo comentaré, Hugo! Un fuerte abrazo!

Hugo dijo...

Je, je... a mí también me pasó algo similar cuando leí poco más que el prólogo hace unos años. Hasta recuerdo haberlo mencionado en el blog allá por el 2008. En particular, el concepto de hombre-masa me sigue pareciendo bastante acertado. Por ejemplo cuando dice que:

"Dondequiera ha surgido el hombre-masa (...), un tipo de hombre (...) previamente vaciado de su propia historia, sin entrañas de pasado y, por lo mismo, dócil a todas las disciplinas llamadas «internacionales». Más que un hombre, es solo un caparazón de hombre constituido por meros idola fori; carece de un «dentro», de una intimidad suya, inexorable e inalienable, de un yo que no se pueda revocar. De aquí que esté siempre en disponibilidad para fingir ser cualquier cosa. Tiene sólo apetitos, cree que sólo tiene derechos y no cree que tiene obligaciones: es el hombre sin la nobleza que obliga –sine nobilitate-, snob". (Pág. 21).

Sin embargo, a pesar de que comparto en gran medida el diagnóstico del "hombre medio" actual, no comparto ni la etiología o explicación de su origen (para mí no surge por un exceso de democracia o "hiperdemocracia", como la hipertensión, sino por todo lo contrario) ni mucho menos el tratamiento a seguir ("estimar al que manda y seguirlo, solidarizándose con él, situándose con fervor bajo el ondeo de su bandera") :P

¡Un abrazo, Mabel! Gracias por pasarte y nos vemos en el siguiente comentario o correo, lo que llegue antes ;)