7 de julio de 2014

«Última llamada», un manifiesto reformista


Pese a la gran virtud del manifiesto que desde este lunes circula por Internet (el cual nos urge a reconsiderar la fe en el crecimiento, que no es poco), este tiene a mi entender una grave deficiencia teórica. Esa deficiencia es su reformismo o renovacionismo, ejemplificado en afirmaciones contradictorias como: "Hoy, en el Estado español, el despertar de dignidad y democracia que supuso el 15M (...) está gestando un proceso constituyente que abre posibilidades para otras formas de organización social". Estado o proceso constituyente (la concentración del poder) y democracia (la distribución del poder) son dos estructuras sociales antagónicas. Un Estado democrático, real o potencial, es un oxímoron. Por lo tanto, su defensa por parte de políticos profesionales y activistas siempre será demagógica, siempre inducirá a error. La demagogia generalmente tiene lugar cuando se defienden fines nobles y realistas a través de medios innobles y utópicos.

El objetivo de este post es realizar una breve crítica sobre aquello que se dice tácitamente en el manifiesto y que es tan importante o más como lo que se dice explícitamente. Según este, nuestra cultura es "tecnólatra y mercadólatra", pero olvida inconscientemente, en parte porque la mayoría de sus promotores y firmantes iniciales están vinculados al Estado, que también es estatólatra. Se dice vagamente que "la inercia del modo de vida capitalista y los intereses de los grupos privilegiados", no el capitalismo, la civilización, el crecimiento o el progreso per se, son "dos obstáculos titánicos" con los que se topa la "Gran Transformación" (donde «transformar» es entendido en términos estructurales más como cambio o mejora que como ruptura verdaderamente radical, a pesar de que se defiende "una ruptura política profunda con la hegemonía vigente"), continuación al fin y al cabo de aquella primera «gran transformación» descrita por Polanyi. Sin embargo, si estos obstáculos existen es gracias al surgimiento y mantenimiento del Estado, gran generador de jerarquías, voluntades heterónomas y "grupos privilegiados". Históricamente, desde finales del neolítico y principios de la «revolución urbana» hasta nuestros días, el Capital y el Estado en sus diversas formas han consolidado un binomio inseparable. Desde entonces, no existen ni pueden existir banqueros y mercaderes sin militares que les protejan ni políticos que legislen en su favor, de la misma manera que no existen políticos y militares sin banqueros que les financien ni mercaderes que les abastezcan. Dos élites tecnocráticas que han tendido, tienden y tenderán a retroalimentarse positivamente mientras el cuerpo social aguante. Combatir una cara de la moneda sin combatir la otra es la razón por la que ambas son más fuertes cada día que pasa. A menudo incluso nos engañamos pensando que el Estado y el sistema capitalista están enfrentados, y que si lo que queremos es acabar con el segundo, debemos apoyar al primero. Eso es lo que significa para la mayoría de personas «ser de izquierdas». En ese sentido, algunos y algunas pensamos que los problemas generados por la ilimitada división del trabajo, el aumento de la densidad de población y la consiguiente estratificación socioeconómica nunca se resolverán desde las mismas instituciones, como los parlamentos, que han nacido al amparo de dicha estratificación, ya que toda institución, al igual que todo organismo, tiende a conservar aquello que ha hecho posible su existencia. La ruptura será desde abajo hacia los lados o no será.

Otros y otras, aún más pesimistas y deterministas, vamos un poco más lejos y pensamos que los grandes problemas de la civilización no se van a resolver nunca, ni siquiera desde abajo. Es más, prevemos que se incrementarán e intensificarán hasta que esta desaparezca temporal o definitivamente. Sin duda lo intentaremos, y se lograrán cortafuegos parciales más o menos valiosos (ecoaldeas, movimientos de transición, éxodo urbano, repoblación de pueblos abandonados, cooperativas integrales, permacultura, etc.), pero si algún día desaparecen esos problemas, que lo harán, no será gracias a la acción deliberativa de los humanos y a su capacidad de resolución global, sino al ciclo aparentemente inevitable de expansión y desintegración de los imperios. «El todo es más que la suma de las partes».

La antropología demuestra que la aparición de las civilizaciones no es algo que esté determinado a ocurrir siempre (algunos requisitos previos son la domesticación y la institucionalización de la propiedad privada), pero la filosofía de la historia sugiere que, cuando ocurre, estas siempre tienden a expandirse y desmoronarse tarde o temprano. La peculiaridad de nuestra civilización es su gran extensión relativa y su uso masivo y generalizado de recursos finitos, algunos de los cuales ni siquiera son renovables, como el petróleo y el carbón. Su caída, abrupta o gradual, podría ser la más aparatosa y destructiva de cuantas le han precedido, hasta tal punto que reduciría considerablemente la probabilidad de aparición de nuevas civilizaciones durante los próximos siglos o milenios. Lo cual es bueno y malo al mismo tiempo.

Editado (1): a lo largo de las últimas 48 horas he añadido algunos argumentos al post original. Si algún comentarista después de haber comentado considera que el texto ya no le representa, le pido disculpas. Eso me pasa por improvisar sobre la marcha :P

Editado (2): algunas de las críticas al manifiesto que han ido apareciendo durante los últimos días no solo repiten el mismo error sino que además añaden otros nuevos y son ciegas a sus aciertos fundamentales. Lo llaman alarmismo y no lo es. Sin embargo, también han ido apareciendo críticas constructivas con las que me siento bastante identificado (1 y, en menor medida, 2 y 3).

Editado (3): a pesar de la crítica, y después de saber quiénes son los promotores del manifiesto (el primer día no se sabía, solo se conocía la lista de los 250 firmantes iniciales) y de meditarlo con más detenimiento, he decidido adherirme al manifiesto porque creo que es más lo que nos une que lo que nos separa. Sí, parece que hoy me he levantado algo más optimista y conciliador :P

26 comentarios:

AMT dijo...

Pues tienes razón. El manifiesto es un documento de consenso que ha costado parir, y así tiene sus deficiencias (entre otras, la que señalas).

Saludos cordiales.

Hugo dijo...

Hola, Antonio! Me alegra verte por aquí ;)

En efecto, los consensos funcionan así. Si uno quiere consenso, tiene que ceder o dejar para otro momento algunas cosas. Por eso no soy de consensos, je... Mi ego no me lo permitiría :P

Un abrazo.

alfredo dijo...

Comparto tu opinión Hugo.
Enhorabuena por el blog

Hugo dijo...

Hola, Alfredo! Me alegro, porque entonces significa que he dicho algo con sentido, je...

Gracias por pasarte y hasta la próxima.

alexeileitzie dijo...

Siempre es un placer, a la vez que inspira terror, leer un análisis prudente, realista y no alojado en posibilismos ideológicos. El manifiesto en cuestión ensalza la típica retahíla izquierdista, cínica, antipopular y liberticida. Estemos preparados para ver un crecimiento de estas loas exageradas en los próximos años. Te sigo en el blog, compañero, saludos

Hugo dijo...

Muchas gracias, Alexei, y bienvenido ;o)

En sí mismo, el hábito de recoger firmas de personas respetadas (profesores, científicos, activistas, etc.) con la intención de influir en los dirigentes olvidándose de los dirigidos es, cuando menos, uno de los aspectos más criticables de este manifiesto.

Un abrazo, Alexei. Ahora mismo me paso por tu blog. Ya he visto un par de posts que me han picado la curiosidad :D

Anónimo dijo...

Yo creo que el objetivo del manifiesto es dar una señal de alarma. Evidentemente tendrá sus errores y sobre todo sus incoherencias en los firmantes, cuando en su vida pública están defendiendo el uso de más recursos en algunos casos. Pero es un paso adelante importante, el AVISO de que nos acercamos peligrosamente al abismo. Eso sí, como decís la cosa no sé si tiene ya solución. Pero para mucha gente verlo y no hacer nada es imposible, además siempre se puede intentar salvar algo de civilización, algo de tecnología, conocimiento, etc. Yo al menos, lo intento.

Hugo dijo...

Estoy de acuerdo en que el aviso, dejando a un lado otras consideraciones, es importante y merece mi respeto. Desde siempre los que disponen de una mayor información han querido transmitírsela a los demás, y eso les honra. Si no fuera por esas personas, yo seguiría sabiendo lo mismo que sabía con 10 años :P

Un saludo y gracias por comentar.

Mabel B. Granata dijo...

Un post muy interesante el tuyo, Hugo. Del "manifiesto" no tenía ni idea si no hubiera sido a través de tu blog, siempre actual e interesante. Manifiesto: un documento con agallas y muchos deseos de cumplir un cometido.
En cuanto al Poder y la Democracia, sus definiciones por separado, estoy completamente de acuerdo contigo: es una total contradicción lengüística, pero si lo tomamos en conjunto
Según las definiciones clásicas de los filósofos de la antigua Grecia -Platón y Aristóteles- definían a la Democracia como el gobierno de la multitud (Platón) o "de los más" (Aristóteles).
En la R.A.E. "doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado."
Ahora:
El Estado Democrático es definido como "el gobierno de las mayorías, el gobierno del pueblo y para el pueblo". Por consiguiente se entiende que el sistema permite(en teoría y definición) la participación del pueblo en la esfera de gobierno: voto, referendum, etc. del "control" sobre la toma de decisiones de sus representantes. ESA ES LA DEFINICIÓN DE "ESTADO DEMOCRÁTICO" que, obviamente, las dos palabritas juntas suenan a gloria, pero que raramente se cumple lo que significan.
El post:¡excelente Hugo y estoy de acuerdo contigo en tu análisis descarnado y coherente. Un fuerte abrazo.
Estoy contigo en cuanto a qué siempre se busca el consenso de "los que mandan" y no de "los mandandos".....
Nota: No estoy de acuerdo con Alexeileitzie- aunque respetando su opinión- en que cuanto a la "típica retahíla izquierdista, cínica, antipopular y liberticida" puesto a que estamos como estamos EN TODO EL MUNDO, debido al típico accionar capitalista que nos está llevando a un punto sin retorno... destruyendo el planeta y siguiendo a rajatablas a Adam Smith y lo que es peor, a Thomas Malthus.

Mabel B. Granata dijo...


"DONDE DIJE DIGO DIGO DIEGO"
"es una total contradicción lengüística," LÉASE "lingüística". Gracias.

abrazo Huguito!

Polarizador dijo...

Pues yo sí creo que hay verdad en las palabras de Alexeileitzie. El primer paso para superar el capitalismo moderno (que está muy lejos de ser el de Adam Smith, sea esto bueno o malo) es entenderlo, cosa que la gran mayoría de sus críticos no intenta siquiera «¿Para qué estudiarlo si ya sabemos que no funciona?», pareciera que se dicen, y en su ignorancia conforman la mejor defensa del sistema que desean combatir, pues es rara la vez en que su accionar no derive sólo en más poder para el estado. La moral sin conocimiento puede ser tan destructiva como el conocimiento sin moral.

Hugo dijo...

Muchas gracias, Mabel! Estoy muy de acuerdo contigo: "las dos palabritas juntas suenan a gloria, pero que raramente se cumple lo que significan". Aunque yo iría un poco más lejos y en lugar de "raramente" diría nunca jamás, je... Ni siquiera la famosa democracia ateniense debería considerarse como tal, a mi juicio :o)

En Atenas existió algo similar a una democracia política, pero sin lugar a dudas nada parecido a lo que Bunge llama, no sin discrepancias por mi parte, una “democracia integral” (democracia política, económica, cultural, etc.).

Un abrazo, Mabel, y como siempre, es un placer verte por aquí.

PD. Malthus returns, efectivamente :P

Hugo dijo...

Hola, Polarizador. Me ha gustado especialmente tu última frase. Tan inspirada como inspiradora ;)

En la misma línea va la crítica que se le suele hacer al anticapitalismo (véase Izquierda Anticapitalista, Podemos, etc.). Este, inconscentemente, sigue siendo capitalista. La fe en el progreso, entre otras ideologías, suele estar detrás de todo ello.

Un abrazo y gracias por comentar.

Blai Dalmau dijo...

Excelente post, Hugo.Te felicito por la rápida, pormenorizada, clarividente e incisiva intervención crítica. Encuentro especialmente relevante esta observación:

"El objetivo de este post es criticar brevemente aquello que se dice tácitamente en el manifiesto y que es tan importante o más como lo que se dice explícitamente. Según este, nuestra cultura es "tecnólatra y mercadólatra", pero olvida inconscientemente, en parte porque la mayoría de sus promotores y firmantes iniciales están vinculados al Estado, que también es estatólatra."

Esta es la llave de muchas otras cuestiones...

Gracias por enlazar esta entrada con la de Discos Imaginales.

Una abraçada i seguim!

Hugo dijo...

Es un placer y un honor escribir y ser leído por personas como vosotras ;o)

Seguim, clar que sí!

Casdeiro dijo...

"Estado (la concentración del poder) y democracia (la distribución del poder) son dos estructuras sociales antagónicas. Un Estado democrático, real o potencial, es un oxímoron."

No estoy de acuerdo con ese análisis antiestatista. Un Estado controlado por la soberanía popular mediante métodos de democracia directa haría compatibles y solidarios ambos conceptos. El Estado es una estrutura y la democracia un medio de gobernar dicha estructura, como hay otros. Conste que a lo que hoy tenemos yo no le llamo "democracia". Las posturas estatofóbicas las he denunciado en algún post mío http://casdeiro.info/textos/index.php/2012/04/11/que-xustifica-a-estatofobia/ , aunque no sé hasta qué punto coincides con esas posturas, Hugo, y por tanto sólo juzgo tus frases incluidas en este post.

Casdeiro dijo...

"Por lo tanto, su defensa por parte de políticos profesionales y activistas siempre será demagógica, siempre inducirá a error. "

Estaría bien saber qué entiendes por "político profesional". Yo entiendo por ello una persona cuya profesión es la política, es decir, que no trabaja de otra cosa ni tiene otra profesión. Y de esos (que sí que existen) ¿me puedes decir cuántos hay firmando el manifiesto?

Que una persona perciba un sueldo por algún cargo público no le convierte en "político profesional" de la misma manera que yo, que soy de profesión informático, no me convierto en jardinero profesional aunque me contraten 4 años para arreglar jardines.

Casdeiro dijo...

"la "Gran Transformación" (donde «transformar» es entendido en términos estructurales más como cambio o mejora que como ruptura verdaderamente radical, a pesar de que se defiende "una ruptura política profunda con la hegemonía vigente")"

Creo que estás engañado con respecto a ese modo de entender la Gran Transformación. Es cierto que al no estar definida en el propio manifiesto con suficiente detalle, cabe que cada quien la interprete como quiera, pero lo que está claro es que se pide un cambio a una sociedad del poscrecimiento. ¿Te parece eso un simple "cambio o mejora" y no una "ruptura radical"? ¿Cómo podría ser eso si en los últimos siglos sólo hemos conocido crecimiento?

Además los promotores del manifiesto hemos usado esa u otras expresiones análogas con ese sentido radical que tú no entiendes o no ves en el manifiesto, empezando por el propio Riechmann, Turiel, Prieto, Doldán...

Casdeiro dijo...

"Se dice vagamente que "la inercia del modo de vida capitalista y los intereses de los grupos privilegiados", [...] Sin embargo, si estos obstáculos existen es gracias al surgimiento y mantenimiento del Estado, gran generador de jerarquías, voluntades heterónomas y "grupos privilegiados". Históricamente, desde finales del neolítico hasta nuestros días, el Capital y el Estado en sus diversas formas han consolidado un binomio inseparable. "

No estoy para nada de acuerdo con esa visión de la historia de que el capitalismo exista gracias al Estado y que existan desde finales del Neolítico. Debes tener una curiosa definición de "Capitalismo" y de "Estado" que sería interesante conocer.

Casdeiro dijo...

Y en cuanto al título, en el que calificas de "reformista" el Manifiesto, me sorprende también, porque si algo queda claro en el mismo es que reclamamos OTRA civilización, no reformar, cambiar, salvar o lo que tú quieras... ESTA civilización. Si eso no es pedir cambio radical ya me dirás tú cuál es.

Hugo dijo...

Hola, Casdeiro. Me alegra conocerte ;o)

Por cierto, antes de nada le he echado un vistazo a tu blog y me ha parecido muy interesante. Ahora mismo no puedo contestarte como es debido, así que valga este comentario como bienvenida. Más tarde te doy una respuesta todo lo rigurosa que pueda y de paso me leo algunos de tus posts.

Un saludo.

HPL dijo...

En primer lugar, Hugo, felicitarte por el blog y por la crítica. Creo que es algo que muchxs pensamos y que pocxs se atreven a decir, supongo que es porque el cinismo es una de las características más singulares de nuestra bienquerida izquierda.

Unicamente me gustaría apuntar dos cosas: LA primera es que todas estas narrativas ideológicas que tenemos unxs pocxs en la cabeza deben ser operativizadas de alguna forma para que acaben por ser simple y gustoso onanismo. En ese sentido, me gustaría preguntarte si realmente no ves algo positivo en el Manifiesto, ya que por fin, este tema entra de lleno en las consciencias de algunxs.

La segunda cuestión es si no crees que el hecho de la actual izquierda lleve décadas sin horizonte ideológico más allá de lo que tú tan bien plateaste, pudiera suponer una ocasión para recomponer toda la episteme izquierdosa estatolátrica borrando del mapa sus euforias produtivistas.

Hugo dijo...

Te respondo por partes, Casdeiro, para ser lo más claro posible. Primero te cito y luego hago un breve comentario, para que mi respuesta se parezca más a un diálogo. Ojalá tuviera el tiempo y el conocimiento suficiente para defender mi posición lo más riguoramente posible. Mientras tanto, valga el siguiente comentario a modo de intento ;o)

“No sé hasta qué punto coincides con esas posturas”. Coincido mucho con las tesis de Félix y compañía. ¡Me has calado a la primera!, je... Y en efecto, estatofobia y urbanofobia, entendidas como algo positivo (como la reacción natural a algo “antinatural” o alienante), son dos adjetivos que representarían bastante bien mi pensamiento actual. Ya entrando en materia, podríamos debatir si el Estado es o no es más pernicioso que beneficioso, o si es necesario o innecesario, pero supongo que ambos tenemos muchas lecturas realizadas sobre el anarquismo (mis favoritas son las que relacionan a este con la antropología y el primitivismo) y unos breves comentarios míos en contra del Estado no creo que arrojaran mucha más luz. Como frase rápida puedo decir que no creo estructuralmente posible la existencia de un Estado con democracia directa, fundamentalmente porque considero que el Estado, fundamentalmente por razones de densidad poblacional y complejidad social, es una estructura inherentemente jerárquica y centralizada. Desarrollo esta idea, con mayor o menor fortuna, en los apartados “Ciudad” y “Democracia” de mi protoensayo (también publicados en el blog).

Sobre los políticos profesionales: me refiero, independientemente del tiempo que estén en sus cargos y de si ejercen también otra profesión, a Alberto Garzón, Juan López de Uralde, Pablo Iglesias, Xosé Manuel Beiras, Álvaro Aguilera, Ana Miranda, Antón Sánchez, Cayo Lara y algunos/as más (me he quedado en la C, je, je…). Uso la expresión “político profesional” para diferenciarla de las personas de a pie, que también son agentes políticos (esto es, interesados por la polis) pero no viven de ello.

“¿Te parece eso un simple "cambio o mejora" y no una "ruptura radical"?”. Para entender mejor mi postura es preciso que aclare previamente algunos puntos generales de mi cosmovisión. Dicho muy rápidamente y a lo bruto, yo niego que la humanidad, echas todas las cuentas, haya progresado en los últimos milenios, más bien lo contrario, por lo que niego en general la legitimidad moral de la civilización, la ciudad, la propiedad privada, el dinero, los medios de comunicación, la universidad, etc. (¡y eso que estoy pensando en matricularme en antropología el próximo curso, je…). Soy una especie de primitivista que trata de sacarle toda la ventaja que puede a esas instituciones sociales (después de todo, dependo de ellas), pero que está bastante convencido de que siempre han traído y siempre traerán más mal que bien. En otras palabras, mi radicalismo es aún más radical que el tuyo, independientemente de si es mejor o peor, más o menos realista ;o)

Hugo dijo...

“No estoy para nada de acuerdo con esa visión de la historia de que el capitalismo exista gracias al Estado y que existan desde finales del Neolítico.” Efectivamente, los historiadores del capitalismo actuales no lo llaman como tal hasta, por lo menos, finales de la Edad Media. Otros incluso consideran que no debería llamarse capitalismo al sistema económico imperante en Europa hasta bien entrada la Edad Moderna. No voy a discutir demasiado la idoneidad de la terminología, porque es cierto que los sistemas económicos son muy variados y cada uno debe recibir su propio nombre a fin de poder apreciar los detalles que los hacen diferentes, pero por capitalismo entiendo de manera amplia y flexible todo aquel sistema económico que se basa en el trabajo asalariado y, en consecuencia, también en el uso de la moneda para retribuir dicho trabajo, instituciones sin las cuales las personas no pueden sustentarse por sí mismas puesto que han sido desposeídas de los medios de producción, especialmente de la tierra. No he profundizado todo lo que me gustaría en el asunto, pero parece que podríamos remontarnos por lo menos hasta el Estado sumerio para encontrar el origen del trabajo y del dinero más o menos tal como lo conocemos hoy (salvando las distancias). En cualquier caso, también le dedico un breve apartado al capitalismo, al dinero y al Estado en el borrador de mi “Diccionario crítico del mundo occidental”, bastante incompleto por el momento. Espero indulgencia :P

Un abrazo y a seguir bien, Casdeiro. Bienvenido y gracias por comentar.

Hugo dijo...

Hola, HPL. Muchas gracias y bienvenido (¿o bienvenida?) :P

¡Por supuesto que veo algo de positivo en el manifiesto! Te doy pruebas: 1) le he dedicado un post, ¿no? aunque sea principalmente para criticarlo, je,je…; 2) también soy partidario del decrecimiento anticipado, como sus promotores; 3) esta misma tarde me he adherido a él no sin ciertas reservas, como ya sabéis, motivo por el cual Casdeiro ha dado con mi crítica.

En general, hay dos motivos por los cuales no estoy contento con el manifiesto, aunque tampoco enfadado: por su reformismo (según mis criterios, obviamente) y por cierta incapacidad por mi parte a la hora de formar parte de un colectivo. Valoro más la crítica en solitario que el consenso. Soy un adicto a la crítica en solitario. De siempre, y así me va :P

En cuanto a la manera de llevar a la práctica nuestras “narrativas ideológicas”, entiendo que la mayoría de sus firmantes, iniciales o no, apuestan en el mejor de los casos por un conjunto de medidas políticas muy variadas, desde votar, formar nuevos partidos o reformar los existentes, apoyar a organizaciones no gubernamentales, crear manifiestos escorados al Estado, etc., hasta fomentar las llamadas comunidades en transición, ecoaldeas, cooperativas integrales, repoblación de pueblos abandonados, escribir en blogs, revistas, publicar libros, organizar charlas y debates, e incluso manifiestos enfocados en el principio de autonomía personal, etc. Es decir, atacar desde arriba (desde lo institucional, digamos) y simultáneamente desde abajo (desde lo comunitario autogestionado, donde la democracia directa sí que es posible). A diferencia de esa mayoría, yo pienso que solo deberían impulsarse cambios desde abajo.

En cuanto a lo segundo, en efecto. Esta es una buena ocasión para establecer un marco teórico y práctico más realista, pero tan buena, en mi opinión, como lo ha sido siempre. Para mí es la ocasión perfecta porque precisamente ahora es cuando estoy madurando intelectualmente, je… pero ya al menos desde los griegos se viene intentando (estoicos, cínicos, epicúreos, esenios, etc.). Soy optimista respecto a la posibilidad de recomponer las bases del conocimiento a nivel individual y minoritario, pero dudo mucho de que eso mismo sea posible a una escala mayor. Sin duda debe intentarse, con manifiestos como este por ejemplo, pero es improbable que su éxito se generalice. Nunca antes ha ocurrido, al menos que yo sepa, y eso para mí es motivo de lo que podríamos llamar desesperanza alegre, aunque no motivo de desmovilización.

No se si he respondido bien a lo que has planteado. Si no es así, achácaselo a las horas que son y no a mi estupidez :P

Un abrazo y hasta la próxima!

Hugo dijo...

Para reforzar parcialmente mi afirmación de que el capitalismo (llámese mercado libre, mercado regulado, etc.) existe gracias al Estado, puede leerse esta cita del físico y filósofo Mario Bunge (2009) que incluyo en el apartado "Violencia" de mi borrador:

"En cuanto al llamado mercado libre, lo primero que hay que señalar es que, lejos de haber emergido de manera espontánea y ser libre, ha gozado siempre de la protección de los Estados, que lo nutrieron y protegieron, no solo con legislación, sino también con infraestructuras y poder naval (…). Por ejemplo, el Reino Unido hizo la guerra a China dos veces para proteger el comercio de opio, Francia destruyó los olivares marroquíes para proteger su propia industria de aceite de oliva y Estados Unidos ha interferido activamente en todos los países productores de petróleo y sus vecinos durante medio siglo. En resumen, el llamado mercado libre es hijo del matrimonio entre el capitalismo y el gobierno. (…) El peor rasgo del mercado capitalista es su simbiosis con la guerra. Para parafrasear una famosa oración de Charles Tilly sobre los Estados: las guerras hacen los mercados y los mercados hacen la guerra. En efecto, las guerras coloniales abrieron nuevos mercados y la búsqueda de crecimiento económico ha provocado guerras contra los países subdesarrollados y entre las potencias coloniales (y neocoloniales). Como afirmó Laski, «la paz capitalista es solo [...] un respiro entre guerras»."

A pesar de ello, Bunge rechaza el anarquismo, y considera que el capitalismo debe ser “severamente refrenado” o transformado “de manera radical”, mas no abandonado absolutamente. Siglos de historia no le han hecho desistir de la creencia en la posibilidad de un Estado y un mercado aceptables.

¡Saludos!