2 de agosto de 2014

Israel y los nuevos ateos

La guerra (1894) de Henri Rousseau

Últimamente ando liado con un par de textos. El primero de ellos pretende ser un resumen del libro, de unas diez páginas, y el segundo una crítica al imperialismo israelí -hijo del imperialismo europeo- desde un punto de vista lo más radical y lo menos reduccionista posible (asimismo, la previsión es de unas diez páginas). El resumen está prácticamente acabado, pero al ser, digamos, un texto por encargo para una nueva revista digital que presumiblemente verá la luz en septiembre, todavía no puedo publicarlo en el blog. El segundo texto, en cambio, me va a llevar más tiempo (como mínimo una semana más) porque es un tema relativamente nuevo para mí y porque todavía tengo que leer varios documentos para no meter demasiado la pata, entre ellos este de Aritz Recalde. En cualquier caso, sirva este post a modo de avance.

Hubo un tiempo en que el «nuevo ateísmo» estaba en el centro de mi cosmovisión, lo que me llevó a creer que la religión, especialmente el islam, estaba detrás de una gran parte de la violencia que vemos hoy en el mundo (ataques terroristas, conflicto israelí-palestino, etc.). Ahora, sin embargo, considero que la religión es un factor entre muchos otros factores que se retroalimentan mutuamente. Algunos nuevos ateos y humanistas seculares occidentales, como Sam HarrisAyaan Hirsi Ali, Steven Pinker e Ibn Warraq (Richard Dawkins, Daniel Dennett y Christopher Hitchens al parecer no, o no tanto), tienden a hacer hincapié en el fundamentalismo islámico como causa principal del conflicto, pero, en mi opinión, al pensar de esa manera -como lo haría Samuel Huntington- están dejando de lado otras causas no menos relevantes, o tal vez incluso más relevantes, como la propia invasión militar, el Estado y su imperialismo inherente, el capitalismo, el patriarcado, el crecimiento de la población y la escasez de recursos. Sobre estos temas profundizaré en las próximas entradas. Mientras tanto, me encantará saber cuál es vuestra opinión.

4 comentarios:

Mabel B. Granata dijo...

That´s my friend!!! "la religión es un factor entre muchos otros factores que se retroalimentan mutuamente" Totalmente de acuerdo contigo. -----------------"ENTRE MUCHOS OTROS FACTORES"...es el núcleo casi principal sin dejar de incluir en él: $$$$(que ni dejar preocuparse de cualquier filosofía pacifista/humanista...) Un abrazo.

Hugo dijo...

Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Francisco de Quevedo, 1580-1645.

¡Un abrazo, Mabel! ;o)

Piedra dijo...

Sobre religión, es como culpar al catolicismo/protestantismo del conflicto de Irlanda, cosa que también se hizo, en lugar de entenderlo como algo secundario o accidental, ¿o habrá quien piense que los del IRA eran unos meapilas de misa diaria?
Vamos que os doy la razón a ambos, la pasta el dios más poderoso y cruel.

Hugo dijo...

Hola, Piedra.

Me alegra que estemos de acuerdo. Aunque quizá yo no iría tan lejos como para decir que el fenómeno religioso es "algo secundario o accidental". A falta de saber más, tiendo a pensar que todas las causas merecen a priori la misma consideración. La ideología (religiosa, política, etc.) y en general los marcos conceptuales de las personas también están detrás de las guerras, lo difícil, desde luego, es saber en qué grado lo están. Es complicado saber, por ejemplo, cuánto de simple codicia y cuánto de fanatismo religioso hubo en las Cruzadas.

Gracias por pasarte y hasta la próxima ;-)