4 de agosto de 2014

Los 10 mandamientos del anarcoprimitivismo (I)

o por qué el Estado de Israel no es el único problema

Madrid 1937 (aviones negros) de Horacio Ferrer

¿Por qué surgió la guerra (…)? Al parecer existen seis condiciones previas, todas ellas interrelacionadas de diversas maneras, que en combinación hicieron más probable su aparición y/o intensificación: (1) la vida sedentaria, a menudo posterior a la agricultura (…); (2) el aumento de la densidad de población; (3) la jerarquía social; (4) el comercio, especialmente el de bienes de prestigio; (5) los grupos sociales cerrados; y (6) los graves problemas ecológicos.

Comienzo esta nueva serie de entradas a partir de la premisa teórica de que los grandes problemas de la humanidad solamente se pueden solucionar yendo a la raíz de los mismos, e incluso yendo a la raíz es improbable que se solucionen. Del dicho al hecho siempre habrá un trecho. No obstante, toda resistencia pacífica en la buena dirección, que considero similar a la defendida por los anarcoprimitivistas en general y por los Anarquistas contra el muro (AATW) en particular, es noble y necesaria en sí misma con independencia de los resultados. La hipótesis que sostengo en este pequeño ensayo puede formularse de la siguiente manera: la vía más fiable y duradera de evitar el conflicto israelí-palestino y cualquier otro conflicto consiste en reducir en lo posible todas o muchas de las causas últimas que lo predisponen, como el sedentarismo, la agricultura intensiva (no confundir con la horticultura), la domesticación de animales no humanos, la propiedad privada, la alta densidad de población, la escasez de recursos, la división del trabajo, el comercio, la estratificación económica y de género, la jerarquía social, los grupos cerrados y la religión.

Muchas personas preocupadas por los centenares de asesinatos de estas últimas semanas, que no son simples muertes colaterales y que ya forman parte de un largo y triste proceso histórico de «limpieza étnica» llevado a cabo desde 1948 por el Estado de Israel, puede que consideren este análisis del todo utópico y fuera de lugar, pero lo cierto es que las políticas supuestamente realistas que van a las causas próximas en lugar de ir al verdadero origen de la guerra están condenadas al fracaso en el largo plazo. Algunas medidas reformistas como las sanciones internacionales tal vez tengan cierto éxito a corto y medio plazo (no incluyo entre ellas la ayuda humanitaria por considerarla siempre legítima), pero en el mejor de los casos las condiciones para la guerra seguirán existiendo en un estado latente, y en el peor, las medidas cortoplacistas pueden provocar más problemas de los que pretendían resolver. Un ejemplo de esto último podría ser la creación de un único Estado laico binacional para ambos pueblos, como proponen el historiador judío Ilan Pappé y algunos judíos ortodoxos. Esta medida, aunque a primera vista puede parecer muy radical, en mi opinión no tiene suficientemente en cuenta la propia esencia violenta y antidemocrática de los Estados, así como otros defectos inherentes. Su radicalismo y amplitud de miras sería por tanto insuficiente. Puestos a buscar las raíces del conflicto, cavemos hondo.

Continuará ;o)

6 comentarios:

Piedra dijo...

Estas medidas serían útiles,por supuesto; Por eso nadie las tomará nunca, la guerra (moderna) no es algo accidental o impulsivo, es algo meditado y estudiado largamente por quien la provoca y la mantiene.

Jhacko dijo...

Gracias por escribirme y leerme, pero sobre todo por acordarte de mi :D

Yo estoy trabajando en el aeropuerto y me va bien. Ahorraré y me realizaré el camino de santiago y cualquier otro viaje por allí por la peninsula.
Y tu?

Un abrazo y cuidate

Hugo dijo...

Me alegra leerte, Jhacko! ¿Trabajando? Eso es bueno (hasta cierto punto, claro). Yo sigo un poco fastidiado de las rodillas, pero con ganas de emprender nuevos retos, aunque no tan físicos como el camino de Santiago, je... al menos no por el momento :P

Últimamente me estoy tomando más en serio el blog, y quizá me matricule en antropología el curso que viene (a distancia). Apenas creo en la universidad, pero lo cierto es que cierta especialización académica no me vendría mal, especialmente dadas mis circunstancias espacio-temporales ;o)

Un abrazo y lo mismo digo. Algún día volveremos a vernos, o eso espero!

Hugo dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, Piedra. Mi pesimismo es tan grande como el tuyo, y sin embargo... aquí estamos, intentándolo a nuestro modo ;o)

Un abrazo.

Mabel B. Granata dijo...

Hola Hugo! Sabes? estoy totalmente de acuerdo con Piedra...La guerra las guerras) es algo meditado y mantenido. El Budget de muchos países capitalistas necesitan las guerras: venden armas, se apoderan de recursos naturales, venden bolsas de plástico para los cadáveres, aumentan los empleos, aumenta el rating del gobierno en curso, aterrorizan al mundo, destruyen para que luego las multinacionales amigas, reconstruyan. A las guerras les ponen nombres "del desierto", "preventivas".... como antes: "las de las dos rosas" "las púnicas" /(claro que en ese entonces no estaba el "verde más fuerte del verde que había" pero había otras cosas...Las guerras no son casuales, son causales por elementos que las quieren, las necesitan y las provocan. Un abrazo amigo.

Hugo dijo...

Comparto cien por cien tu análisis, Mabel. Me parece muy acertado ;o)

En el aparatado "Violencia" de mi ensayo intento decir algo así, con mayor o menor éxito narrativo :P

Un abrazo, amiga mía.

PD. Ahora mismo estoy trabajando en el próximo post. Ya me diréis qué os parece.