27 de septiembre de 2014

El mito del fin del mundo

El mito es peligroso solamente cuando no tenemos conciencia de su presencia, cuando no advertimos que está destinado, tanto como a hacernos comprender de algún modo la realidad, a consolarnos de ella.
José Ferrater Mora en Cuatro visiones de la historia universal, 1982. 

Se dice que quienes creen, pronostican o fantasean con un colapso abrupto de la civilización industrial, con un invierno nuclear y/o con la extinción de la humanidad son personas muy pesimistas, pero ¿y si fueran, todavía, demasiado optimistas? Lo verdaderamente pesimista tal vez no sea creer que lo peor de nuestra civilización acabará en unos años o en unas décadas, sino que no acabará nunca, o cuando menos no en este siglo ni en el siguiente. Es difícil saber qué mito futurista es más cierto, si el del fin de un mundo injusto o el de un mundo injusto sin fin (cíclico tal vez, con progresos y retrocesos), pero si tengo que elegir, elijo el segundo por ser más pesimista y, de algún modo, más precavido, aunque no necesariamente más probable. Las consecuencias de un colapso repentino (medido en décadas) y definitivo serían más apocalípticas pero también más rápidas y «salvadoras», mientras que las de un colapso gradual (medido en siglos) y no definitivo similar al del Imperio romano, aunque seguramente más grave y duradero, serían menos aterradoras pero más agónicas y recurrentes a largo plazo. Uno de los dos es inevitable, me temo, pero estimar a ojo de buen cubero cuál de los dos es más probable es harto complicado, entre otras cosas porque no hay precedentes lo suficientemente parecidos. Sin duda ha habido otros colapsos en el pasado, pero esta vez es diferente debido a que los picos mundiales de la energía, de la población, del agua, del suelo, de las emisiones de gases de efecto invernadero y de la extinción masiva de especies, así como el grado de globalización, son factores nuevos en la historia de la humanidad.

6 comentarios:

Loam dijo...

En concordancia con el tema, dos citas de Emil Cioran.

"¿El final de la historia, el fin del hombre?, ¿es serio pensar en ello? Son sucesos lejanos que la ansiedad -ávida de desastres inminentes- desea a toda costa precipitar."

"En este gran dormitorio, como llama un texto taoísta al universo, la pesadilla es la única forma de lucidez."

Saludos apocalípticos.

Hugo dijo...

Dos citas muy bien escogidas ;)

Gracias, Loam.

Loam dijo...

Sin duda te interesará este breve artículo.
http://reflexionesdesdeanarres.blogspot.com.es/2014/09/los-anarquistas-y-el-progreso.html

Salud Hugo!

Hugo dijo...

¡Sin duda! Gracias de nuevo, Loam.

Centrándome en la discrepancia, la interpretación que hago de la historia y de la historia tecnológica en particular es bien distinta a la que hace Capi. Para él, siguiendo a Bookchin, "son las relaciones sociales las que determinan la tecnología, y no a la inversa, por lo que no existe determinismo de ningún tipo a pesar de lo que consideran los críticos radicales del progreso tecnológico y sí es posible dirigirlo a fines humanos racionales". Como ya dije en otro comentario, esa creencia me parece una herencia del antropocentrismo filosófico que nos acompaña por lo menos desde hace algunos cuantos miles de años.

En cualquier caso, considero que la carga de la prueba la tienen quienes afirman que la humanidad puede "dirigir" y controlar sabiamente el progreso tecnológico (lo que sí está probado, ciertamente, es que pequeños grupos humanos sí pueden, al menos por un tiempo, dirigir en mayor o menor medida el progreso tecnológico, como es el caso de los anabaptistas desde hace algunos siglos). En mi opinión, la evolución tecnológica parece ser tan ciega e indomable a la larga y a gran escala como la evolución de las "relaciones sociales" y la evolución biológica. Querer adueñarse del libre y caótico flujo de los memes es como querer adueñarse de la variabilidad genética, y eso solo podría hacerlo el dios antropomorfo de los monoteísmos, un "deus ex machina" :P

Si en su día, sin capitalismo de por medio, no logramos evitar las malas consecuencias del fuego o de la agricultura, ¿en base a qué razón íbamos ahora, con sociedades más complejas y no lineales, a evitar las malas consecuencias de los combustibles fósiles o de las armas de fuego? Mi escepticismo es muy elevado en este tema ;o)

Un abrazo y gracias por el link!

Loam dijo...

Muy interesante tu punto de vista. Así planteada la cuestión, surge la sempiterna pregunta de si fue antes el huevo o la gallina, cuestión que Umberto Eco resolvió con mucho humor e ironía afirmando que, "La gallina es un artificio que utiliza un huevo para producir otro huevo."

Un abrazo, y salud!

Hugo dijo...

Je, je... pues como en el caso del huevo y la gallina, creo que ante la duda es preferible pensar que la cultura influye en la tecnología y viceversa. El determinismo, para ser coherente, debe funcionar en ambas direcciones. Las disputas muchas veces vienen cuando unos hacen hincapié en un lado y otros en el otro.

Es posible, por ejemplo, que la aparición de las sociedades metalúrgicas naciesen de una desigualdad previa en las relaciones sociales, pero sin duda la aparición del metal contribuyó a separar al hombre de la mujer y al jefe del subordinado. Con el fuego pasa tres cuartos de lo mismo. ¿Nos separó, por así decir, del estado de naturaleza anterior o es que ya teníamos en mente separarnos y entonces el fuego solo fue un medio? En cualquiera de los dos casos, o los dos a la vez, lo que parece evidente es que una vez apareció el fuego, trajo consigo cambios sociales y nutricionales importantes.

Siempre hay cierto margen para hacer un uso racional y consensuado de la técnica, yo abogo por ello sin titubear, pero ya no me hago ilusiones respecto a que ese margen pueda llegar a convertirse en una norma universal. La historia, si no me equivoco, es clara al respecto.

Hasta la próxima, Loam :D