20 de octubre de 2014

El mito de la tecnología

o por qué la humanidad no es dueña de sus creaciones

El hombre controlador del universo (1933) de Diego Rivera

Hace unas semanas me salió, un poco de chiripa, un comentario potencialmente interesante sobre el determinismo tecnológico, y ello a raíz de un texto de Capi Vidal no menos interesante recomendado por Loam, gran comentarista y mejor persona :P

(He aquí el comentario con algunos retoques y añadidos).

La interpretación que hago de la historia en general y de la historia tecnológica en particular es distinta de la que hace Capi. Para él, siguiendo al anarquista Murray Bookchin, "son las relaciones sociales" como las que promueve el capitalismo "las que determinan la tecnología, y no a la inversa, por lo que no existe determinismo de ningún tipo a pesar de lo que consideran los críticos radicales del progreso tecnológico y sí es posible dirigirlo a fines humanos racionales". Como dije en otro ocasión, esa creencia me parece una herencia del antropocentrismo filosófico y de la idea de excepcionalidad humana que nos acompaña, cuando menos, desde hace algunos cuantos miles de años (con el paso del teocentrismo al humanismo durante el Renacimiento y la Ilustración fuimos un paso más allá  si cabe en nuestra vanidad, aunque lo cierto es que el cristianismo y la mitología griega ya eran una forma de antropocentrismo invertido: en lugar de endiosar al humano directamente, humanizábamos a los dioses; antes representábamos el papel de hijos y ahora el de padres, pero de tal palo tal astilla y de tal astilla tal palo). Sea como fuere, considero que la «carga de la prueba» está en quienes afirman que la humanidad puede "dirigir" y controlar racionalmente el progreso tecnológico (lo que sí está documentado, ciertamente, es que pequeños grupos humanos han podido, al menos por un tiempo, dirigirlo o frenarlo en algún grado, como es el caso de los anabaptistas). Al parecer, la evolución tecnológica sería tan ciega e indomable a la larga y a gran escala como la evolución cultural y la evolución biológica. Querer adueñarse del libre y caótico flujo de los memes es como querer adueñarse de la variabilidad genética, acto prometeico solo al alcance de un deus ex machina. ¡Ni siquiera la todopoderosa entropía ha podido contener la endiablada inventiva del Universo!

Si en su día, sin capitalismo y sin Estado de por medio, no logramos evitar las malas consecuencias del fuego o de la agricultura, ¿en base a qué razón íbamos ahora a evitar, con sociedades más pobladas y complejas, las malas consecuencias de Internet o de los combustibles fósiles? Mi escepticismo es muy elevado en este tema. Como en el caso del huevo y la gallina, creo que ante la duda es preferible pensar que la cultura influye en la tecnología y viceversa. El determinismo, para ser coherente, debe funcionar en ambas direcciones. Las disputas en ocasiones vienen cuando unos hacen hincapié en un lado y otros en el otro. Es posible, por ejemplo, que las sociedades metalúrgicas naciesen de una desigualdad previa en las relaciones sociales, pero sin duda la aparición del metal contribuyó a separar al hombre de la mujer y al jefe del subordinado. Con el fuego ocurre algo similar. ¿Nos separó, por así decir, del estado de naturaleza anterior o es que ya teníamos en mente separarnos y entonces el fuego solo fue un medio? En cualquiera de los dos casos, o los dos a la vez, lo que parece evidente es que el dominio del fuego hace un millón de años trajo consigo cambios culturales y nutricionales importantes de los que ninguna sociedad ha podido desprenderse todavía, exceptuando algunos ejemplos parciales de individuos concretos (crudiveganos, etc.). La cocción de los alimentos nos hizo más omnívoros y, en parte, peores personas, de la misma manera que la domesticación, tal vez inocente e involuntaria en un principio, desembocó en un crecimiento más o menos lineal de la opresión de los animales tanto humanos como no humanos a lo largo de los últimos diez mil años (Nibert, 2013).
En el transcurso del IV milenio, la progresiva generalización del arado en las labores del campo –útil que precisaba cierta fuerza física para ser llevado- permite la introducción de los hombres en los campos de cultivo, en los que hasta aquel momento debían estar poco presentes, salvo en las fases de deforestación y preparación de los suelos. Aun si persiste el trabajo con azadas, a partir de entonces, las mujeres compartirán un sector económico que les era propio. Con el paso del tiempo, el artesanado y la tecnología especializada no dejará de crecer, lo que reducirá los espacios femeninos simbólicos y económicos o, como mínimo, los limitará. La metalurgia, la invención (en Oriente) del torno, el paso, aunque tardío de la siega con hoz a la siega con guadaña constituyen progresos que pudieron, cada uno en su época, asentar la supremacía masculina. La primera metalurgia del cobre fue un medio de producción de útiles manejados por los hombres (hachas y puñales); el nuevo metal se puso al servicio de la esfera de lo masculino. En cuanto a los adornos, generalmente hechos con metales preciosos, sirvieron para prestigiar a las elites de ambos sexos. El primer metal fue objeto de segregación: por un lado sirvió para magnificar las actividades viriles y por otro se usó para señalar diferencias de estatus entre los privilegiados y el resto. Esta nueva tecnología fue un motor de compartimentación social. 
Jean Guilaine y Jean Zammit en El camino de la guerra, 2002.

Conclusión

Ciertamente hay margen para hacer un uso limitado, racional y consensuado de la técnica a pequeña escala, yo abogo por ello sin titubear, pero ya no me hago ilusiones respecto a que ese margen pueda ampliarse hasta convertirse en una norma universal. Ni mil de las mejores revoluciones bastarían. La historia, si no me equivoco, es clara al respecto. Los humanos pertenecemos al universo, no al revés como nos quiere hacer creer nuestra mente. El hombre no es la medida de todas las cosas.

14 comentarios:

Loam dijo...

¡Caray, Hugo, gracias por tan inmerecida generosidad! Son las 3:00 de la madrugada y he de irme a la cama, estoy exhausto, pero volveré para comentar sobre este interesante tema en cuanto pueda.
De modo que, un abrazo y hasta pronto.

Hugo dijo...

Je, je... No hay de qué :)

Vuelve cuando quieras y puedas. De aquí no me muevo.

Un abrazo y a descansar de tanto leer. Cuentan que un tío abuelo mío murió a los treinta años "de tanto pensar" :P

Loam dijo...

El tema de la técnica y, por extensión, de la tecnología, siempre me ha interesado mucho. Lo que planteas merece una respuesta meditada y bien argumentada. De modo que voy a recuperar mis viejos apuntes, lecturas y citas sobre la técnica e intentaré exponer lo mejor que pueda mis "propios" argumentos al respecto.

Lo dicho. Volveré por aquí lo antes posible, en cuanto tenga una "construcción" mínimamente sólida y coherente.

Saludos, amigo.

Hugo dijo...

Me alegra oír eso! Intentaré dejar mi ego a un lado para absorber lo máximo de tu respuesta. El tema en sí es tan interesante y pertinente en los días que corren que su estudio y debate debería estar por encima de las diferencias puntuales.

Ayer mismo, por cierto, estuve echándole un vistazo a Ediciones El Salmón, una pequeña editorial centrada en la crítica científica y tecnológica desde posturas antiindustriales, con libros por ejemplo de José Ardillo. Muy recomendable.

Un abrazo y a seguir bien :o)

Albert A.H. dijo...

En mi opinión la técnica y la tecnología han absorbido al hombre, no hace falta ser demasiado avispado para ver este hecho a día de hoy.

Internet puede ser un buen ejemplo para verlo, la sociedad en general está más fragmentada o atomizada que en épocas pasadas, siguiendo en la inmensa mayoría de los casos unos patrones de conducta que van aparejados a la tecnología y a la propaganda que emite este medio que se convierte en un fin debido al uso indiscriminado que se le da.

Esto no deja de ser un reflejo de la cultura de masas de las sociedades capitalistas que tienen que crear un realidad virtual basada en la tecnología para poder sobrevivir y llevar el peso de su auto-destrucción o auto-descomposición y subyugación como seres humanos en base a un auto-engaño, en la mayoría de ocasiones consentido y en otras como sería mi caso obligado por las circunstancias a aceptar las normas impuestas por una élite de poder que inevitablemente también la conducen a la auto-destrucción.

Salut.

Hugo dijo...

Un análisis muy acertado, Albert, com siempre ;)

El poder alienante de Internet es extraordinario, sin duda. Y me incluyo en parte entre sus víctimas. Antes las noches las pasábamos pegados al televisor, lo cual también tenía delito, pero al menos era una adicción algo más compartida, con pequeñas conversaciones entre anuncio y anuncio y algún comentario suelto en mitad de la película. Ahora cada uno tiene su propio ordenador o móvil con acceso Internet y no solo navegamos por sitios diferentes, sino que si nos interrumpen incluso nos molesta, teniendo que hacer un esfuerzo para desconectar y prestar atención a lo que nos dicen.

Internet tiene cosas muy buenas, pero como dije en algún otro sitio, lo malo supera con creces a lo bueno. Como droga es insuperable. La religión como "opio del pueblo" según Marx se queda corta a su lado :P

Un abrazo y a seguir bien.

Loam dijo...

Ante todo, te pido disculpas por mi demora, asuntos ineludibles han acaparado y siguen acaparando mi tiempo. De modo que, dado que el tema es tan interesante como inagotable, iré, siempre que pueda, dejando aquí mis comentarios.

"La tecnología como un todo es el resultado de acciones humanas pero no de intenciones humanas".
F. Rapp

"La tecnología se presenta justamente como el mejor ejemplo de un ámbito de factura exclusivamente humana que a la vez se sustrae a la fantasía de un control infalible y absoluto de parte de sus creadores".
Amán Rosales Rodríguez

Dicho sea con humor, la paradoja que ahora se me plantea es la siguiente: ¿Qué técnica utilizar para abordar su análisis?

Tal vez convenga tener en cuenta, como punto de partida, que el ser humano es el menos especializado de cuantos seres vivos pueblan la Tierra. El lince está especializado en ver. El águila en volar. La ballena en navegar... etc. Todos los seres vivos nacen dotados de ciertos atributos "técnicos" que les sirven para sobrevivir y dominar su medio. Frágil y desvalido, el ser humano se ha visto obligado a transformar su desventaja inicial especializándose en todo. ¿Es esta especialización -y por tanto la propia tecnología- consustancial a la naturaleza humana? Cuestión difícil de responder, dado que el propio término -naturaleza- forma parte del imaginario desplegado por el hombre para dominar el medio.

En su libro Caos y Orden, Antonio Escohotado dice:
"La pregunta cada vez más estentórea de estos últimos años -¿es la ciencia un mito?- no admite ya la respuesta convencional, que distingue entre eras míticas y posmíticas. Los mitos son formas singularmente densas de ligar algo hasta entonces desligado, usadas por el espíritu de cada cultura para expresar certezas y actitudes. Lejos de ser el anti-mito, la ciencia es un mito grandioso..." [...] "...allí donde el poder pretende jubilar al saber, erigiéndose en principio absoluto de la ciencia, irrumpe un mito enmascarado -y por eso mismo ruín- que es el de lo divino como voluntad o controlador cósmico, símbolo fundacional de la tiranía religiosa y política. No conviene, por eso, olvidar que la mayor parte de nuestra ciencia es descriptiva, y que las ramas caracterizadas por su "alto valor predictivo" tropiezan con dificultades colosales para ser mínimamente fieles al mundo de nuestra sensibilidad, al sentido."

"Es un principio fundamental: subordinar no es solamente modificar el elemento subordinado, sino ser uno mismo modificado. La herramienta cambia juntamente a la naturaleza y al hombre que la fabrica y utiliza, pero une al hombre a la naturaleza avasallada. La naturaleza se convierte en la propiedad del hombre, pero deja de serle inmanente. Es suya a condición de estarle cerrada. Si él pone al mundo en su poder, es en la medida que olvida que él mismo es el mundo; niega al mundo, pero es él mismo quien resulta negado". George Bataille

"Lo artificial es determinista y reversible. Lo natural contiene elementos esenciales de azar e irreversibilidad. Esto llama a una nueva visión de la materia en la que ésta ya no sea pasiva como la descrita en el mundo del concepto mecánico, sino asociada a actividad espontánea. Este cambio es tan profundo que creo que podemos hablar con justicia de un nuevo diálogo del hombre con la naturaleza".
Ilya Prigogine

Lo dicho: vuelvo en cuanto pueda. Gracias una vez más, Hugo, por tu atenta hospitalidad.

Salud!

Hugo dijo...

Hola, Loam!

Veo que tienes muchas lecturas acumuladas a las que recurrir. Y me alegro que te hayas tomado la molestia de copiar aquí algunas de ellas. Sin duda son de gran valor.

La última cita, la del famoso físico, es la que me ha resultado más misteriosa y me ha dejado con ganas de más. Me haré con algún libro suyo en cuanto retome el hábito de frecuentar bibliotecas ;)

Respecto al libro de Escohotado, tiene cosas muy interesantes, como esa que has puesto, pero no le perdono, digamos, esto otro: "«a largo plazo» los avances en técnicas de comunicación permitirán devolver al ciudadano parte destacada de aquello que delegó otrora, por imperativos de distancia o aislamiento. (...) resulta cada vez más evidente que el medio televisivo es en sí un extraordinario instrumento de democracia directa". Así como tampoco le perdono todo su libro Los enemigos del comercio, je...

Un abrazo Loam, vuelve cuando quieras y puedas ;o)

Loam dijo...

"¿Qué decir del cine sino que, al filo de su evolución y su progreso técnico, desde el filme mudo al hablado, del color a la alta tecnología de los efectos especiales, la ilusión, en su sentido fuerte, se ha puesto en retirada? Es por medio de esta tecnología, de esta eficiencia cinematográfica, como la ilusión se retira. El cine actual desconoce la ilusión y la alusión: se encadena bajo un modelo hipertécnico, hipereficaz, hipervisible. Nada de blanco, nada de vacío, nada de elipse, nada de silencio, nada más que la televisión, con la que se confunde cada vez más, perdiendo la especificidad de sus imágenes; nos dirigimos hacia la alta definición, es decir a la perfección inútil de la imagen, que de golpe ya no es una imagen a fuerza de producirse en tiempo real. Cuanto más nos acercamos a la perfección de la imagen, más se pierde su poder de ilusión."
(Duelo: Jean Baudrillard)

"Adaptarse a la técnica sería como que el cuerpo se adaptase al vestido. Entonces serían los sastres los que fijarían las medidas." (Ernst Jünger, RADIACIONES II, 1943-45)

Dos citas más -que no serán las últimas- relacionadas con la técnica y la tecnología que espero sean de tú interés y del de los posibles lectores. En cualquier caso, contribuirán al ascenso de la "gráfica otoñal". ;)

Hugo dijo...

Je, je... La verdad es que una parte de mí estaba deseando ese descenso en la gráfica. Quiero popularidad, por así decir, pero cuando la tengo, ya no la quiero, me agobia. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad :P

En cuanto a las citas, estoy pensando en añadir alguna de las tuyas al apartado del libro "Medios de comunicación", ahora que voy a tener más tiempo.

https://es.scribd.com/doc/157647033/Ave-Progressus-50-razones-que-contradicen-el-progreso-de-la-humanidad#page=219

Gracias, Loam, y hasta la próxima!

Loam dijo...

Espléndida cita la que encabeza tu libro:
"Cerca de este lugar reposan los restos de quien poseyó belleza sin vanidad, fuerza sin insolencia, valentía sin ferocidad, y todas las virtudes del hombre sin sus vicios. Este elogio sería un halago sin sentido si fuera grabado sobre cenizas humanas. Pero es un justo tributo a la memoria de Contramaestre, un perro."
Lord Byron, 1808.

Me ha extrañado no encontrar "anarquía" en el índice.
Lo iré leyendo.

Salud!

Hugo dijo...

Gracias! Es mi pequeño tributo a mi perro, que aquí sigue con nosotros el campeón, a pesar de su insuficiencia renal. El año que viene cumplirá 13, si los dioses están de nuestro lado :P

En cuanto a lo que comentas, de hecho durante el primer año o así el apartado que ahora se titula solamente Estado se titulaba Estado y anarquía. Y así otros tantos. Crecimiento y decrecimiento. Libertad y esclavitud, etc. Pero decidí reducirlos todos a una sola palabra para no marear (sobre todo porque antes el libro se titulaba "Diccionario crítico del mundo occidental", y aún permanece ese espíritu), y entre Estado y anarquía preferí Estado porque realmente en cada apartado intento centrarme en analizar el problema y menos en desarrollar la solución, como sería la anarquía en este caso. Mi intención es que la gente vea cualquier palabra del índice y piense: "a ver qué crítica tiene sobre esto el autor".

En cualquier caso, creo que el apartado sobre el Estado te gustará. Inlcuso menciono la palabra anarquismo y todo :P

Lo tienes también de manera independiente con el título "Las comunidades libres frente al Estado", aquí en el blog y en Scribd.

Un abrazo y a seguir bien.

PD. Cualquier crítica o comentario que quisieras hacerme al respecto más adelante, no lo dudes, soy todo ojos ;o)

Loam dijo...

Tal vez sea de tu interés (pdf):

http://www.espaciocritico.com/sites/all/files/artcls/a0047_sjg-a01.pdf

Saludos libertarios.

Hugo dijo...

Lo es, sin duda. Gracias por pasármelo. Ahora estoy algo desconectado (estoy yendo a la biblioteca para ponerme al día con la fitoterapia, botánica, etc.) pero en cuanto vuelva será lo primero que lea.

Un abrazo, Loam. Salud y libertad, en la medida en que podamos conseguirlas :P