10 de octubre de 2014

¿Quién ganará las próximas elecciones?

Duelo a garrotazos (1820) de Goya

El último artículo de Félix Rodrigo Mora me ha recordado el siempre popular -aunque en el fondo totalitario y por ende antipopular- tema de las elecciones. Para este autor, con quien coincido tanto en el diagnóstico como en el tratamiento aunque tal vez no en el pronóstico, "es muy probable que Podemos gane las elecciones generales de finales de 2015". ¿Cómo de probable es eso? Es difícil saberlo con seguridad. Las últimas encuestas de intención de voto son entre optimistas y muy optimistas, y que las gane es matemáticamente posible, pero hoy por hoy -a ver qué opino dentro de unos meses- sigo pensando que el PP ganará no solo las generales de 2015 sino puede que también las de 2019, lo que arrojaría un resultado de tres victorias consecutivas hasta 2023 -quemándose por el camino, eso sí-, momento en el cual sería más factible una victoria de Podemos o de un PSOE «regenerado» con un discurso más escorado a la izquierda (estoy pensando por ejemplo en Tapias, Talegón, etc.), partidos que si quieren competir con la derecha tendrán que evolucionar probablemente en la misma o similar dirección que el partido SYRIZA en Grecia.

No obstante, si durante el supuesto segundo mandato del PP, o incluso antes, tuviera lugar otra recesión (o algún otro fenómeno disruptivo más imprevisible como un aumento significativo de infectados por el virus del Ébola) y dicho partido no pudiera negarla como sí tuvo la oportunidad de hacerlo el PSOE previamente a las elecciones de 2008, los plazos podrían verse acortados y la izquierda podría llegar al Palacio de La Moncloa antes de lo esperado, dando al traste con los tradicionales ciclos partitocráticos: desde que existe la «democracia» en España, todos los partidos han gobernado un mínimo de dos veces consecutivas. El declive energético, la contracción de los Estados y la creciente incertidumbre podrían alterar los antiguos patrones políticos hacia mandatos más inestables, así como hacer desaparecer, al menos temporalmente y como ya estamos viendo, el bipartidismo: bajan PP y PSOE y suben Podemos, IU y UPyD, renovando de esa manera un sistema parlamentario que admitirá cualquier cambio «radical» con tal de perpetuarse. A largo plazo tampoco sería descartable que el PP u otro partido de derechas -de la misma manera que una parte de la política ya se estaría escorando hacia nuevas formas de comunismo autoritario en nombre de la gente- se acercara a posiciones neofascistas o lepenistas en nombre de la patria, retomando cien años después un panorama institucional similar al de los años 30. De cualquier modo, y a pesar de mi afición a la especulación, la futurología ni es ni puede ser una ciencia exacta, toda vez que la historia, aun cuando es cierto que se repite, lo hace con variaciones, intervalos y puntos de inflexión difícilmente predecibles.
PD. En cuanto a que "el proyecto y programa de revolución integral, probablemente, logre éxitos y avances notables en los próximos años" (la cursiva es mía), lamento no ser tan optimista. En cualquier caso, para reducir al máximo la posibilidad de que mi pesimismo se convierta en una profecía autocumplida, añado que sería bonito verlo y que, independientemente de lo que ocurra en los siguientes años, el camino a seguir sin duda es ese o parecido a ese. Cada uno y cada una en lo que mejor sabe hacer.

10 comentarios:

Loam dijo...

La cuestión de fondo es que el sistema financiero ha decidido deshacerse de la vieja clase política, incapaz de gobernar de acuerdo a las exigencias "técnicas" de los nuevos tiempos. No se trata de demoler los grandes almacenes, eso no lo permitirán, se trata de cambiar los escaparates, agilizar las "ventas" y renovar la mercancía. Guy Debord sigue vigente, más vigente que nunca diría yo. Y eso lo sabe, sin duda mucho mejor que los sastres del PSOE, el astuto Pablo Iglesias. El alcance y la intensidad de la renovación que de algún modo ya ha comenzado, dependerá en gran medida de ciertos acontecimientos externos a los que el Estado español tendrá que ajustarse sí o sí. En fin, como ya sucedió antaño: que todo cambie para que todo siga igual. Il Gatopardo.

Un cambio drástico y real, aunque no fuera inmediato, exigiría necesariamente una sociedad cohesionada, consciente y culta, en el mejor sentido del término, pero estamos en el "¡gol!" más que el "Goal", de modo que, yo también soy pesimista (pero, ojo, no derrotista).

Salud!

Hugo dijo...

Gran película ;o)

Sobre pesimismo versus derrotismo, según Bobbio "pesimista es el que teme, derrotista el que espera lo peor. No sería posible imaginar dos enfoques más antitéticos. El pesimista teme lo peor justamente porque desea ardientemente lo mejor; el lema del derrotista es cuanto peor, mejor". En ese sentido, yo tampoco soy derrotista. Cuanto peor, peor.

Ahora bien, si derrotista es 1) creer que la derrota es mucho más probable que la victoria y 2) comunicárselo a los demás con la esperanza de que al menos algunos aprendan a convivir con un mal inmemorial y para que tomen decisiones más realistas, entonces soy un derrotista como la copa de un pino! :P

Un abrazo y gracias por comentar.

Cristobal dijo...

Pues sobre futuribles que me comen la cabeza, siguen comiéndomela ahora que tengo empleo precario y cuando estaba en paro, quería comentar yo. La cuestión es cuando gobernará la izquierda real en este país y cuando se romperá definitivamente el bipartidismo y con ella el cambio de la ominosa ley electoral entre otras muchas cosas. Creo que los cambios dependen más de factores externos que de imprescindibles alianzas de partidos como Podemos y la Izquierda Plural en nuestro país.
Que Grecia salga del € me parece una condición casi imprescindible para que haya un autentico terremoto político, social y económico aquí en nuestro país y por contagio inmediato a Portugal e Italia. Quiero decir que es una condición necesaria para que esto ocurra rápidamente y la situación no se pudra durante un montón de años como comentas tú. Pero hay que ver si es posible, si realmente Syryza tiene lo que que hay que tener para analizar la situación y dar el paso, llegar a la conclusión que es demasiado complicado y difícil generar un cambio de perspectiva económica dentro del núcleo duro del € y no hay finalmente más alternativa que salir. Tendrá el valor suficiente o hincarán la rodilla ante la Troika? A la mitad de los griegos les vuelve a entrar el miedo cuando hay elecciones y eso que los han machacado a base de bien... Hay una posible solución "light" a este dramático desastre sin salir del €?
Yo creo que no... Al tiempo.

Hugo dijo...

Bienvenido, Cristobal. Interesante comentario :)

Sobre si Syriza o Podemos tendrán "lo que hay que tener" para decidir salir voluntariamente del euro, yo pienso que no, sobre todo porque ambos partidos no quieren renunciar a la idea de crecimiento (ningún partido, de hecho), y si quieren crecer y competir con los demás países, tendrán que aceptar las reglas que les impongan desde fuera. Si decidiesen jugar por su cuenta (que yo aplaudiría, aunque no les votaría por razones libertarias), les ocurriría probablemente algo similar a lo de Cuba. A no ser, claro, que la mayoría de países siguiese el mismo camino, pero la historia parece demostrar que nanai de la China :P

Si uno quiere crecer, crear puestos de trabajo competitivos, entonces tiene que pactar con el diablo, creando así mayor desigualdad. Pero si lo que uno quiere es autonomía, entonces tiene que aceptar el decrecimiento y la buena pobreza, creando así mayor igualdad. El problema, para mí, es que la izquierda nos pide el voto para traernos al mismo tiempo riqueza y libertad, lo cual es demagógico e imposible.

Un saludo, Cristóbal. Vuelve cuando quieras!

Loam dijo...

El hecho mismo de que plantees la cuestión en términos positivos -"Quién ganará...?"- contradice en cierto modo tu pesimismo y la ilustración que acompaña tu reflexión. Siguiendo la hispánica estela de dicha ilustración ¿no sería más adecuado plantearlo en términos negativos: ¿Quién perderá las próximas elecciones?

Salud!

Hugo dijo...

Je, je... pues sí. A no ser que consideremos el verbo "ganar" (codiciar, según cierto origen germano de la palabra) como algo negativo. Su victoria sería nuestra derrota.

Un abrazo desde el bando de los vencidos!

PD. Por cierto, buscando etimologías he buscado la de Hugo y me sale que también es de origen germano, y significa "perspicaz". Ahí lo dejo :P

Mabel B. Granata dijo...

EL QUE MÁS MIENTA.... A LA MAYORÍA DE LOS CRÉDULOS.
Un abrazo, amigo

Hugo dijo...

¡Exacto! El más maquiavélico (por el bien de la gente, eso sí) :D

Un abrazo, amiga.

Anónimo dijo...

Pues yo creo que estaria bien que no ganara PP por supuesto y tampoco PSOE, mas que nada porque ya cansan. Estaria bien dar la oportunidad a otros con mas ganas de hacer polita y menos de robar y joder al pueblo. Pero para eso el pueblo debe ser valiente y arriesgarse, al fin y al cabo los de siempre nos estan machacando, votar a alguno nuevo no puede ser peor.

Hugo dijo...

Gracias por comentar.

El tiempo dirá. Personalmente preferiría que no ganara nadie para que pudiéramos ganar todos ;)