7 de noviembre de 2014

Sobre la inevitabilidad de la guerra a largo plazo

Cada vez tengo más claro que los ejércitos son imprescindibles para una sociedad democrática. (...) Supongo que es una evolución del propio antimilitarismo, que te hace darte cuenta de que precisamente para garantizar la paz es fundamental que haya hombres y mujeres profesionales armados, con un compromiso cívico y democrático.
Pablo Iglesias, 2014. 

Gracias a otro correo de Álex, aprovecho la oportunidad para publicar algo al respecto. Mi postura en este tema es similar a la de Aldous Huxley en La isla (los habitantes de Pala deciden no tener ningún tipo de defensa, aun sabiendo que pueden ser invadidos por su petróleo), o como mucho, según el ethos del invasor, a la de quienes apoyan la autodefensa, siempre y cuando sea llevada a cabo por uno mismo y por la pequeña comunidad a la que pertenece, sin formar parte de grandes columnas al mando de no se sabe quién, en nombre de qué y con qué intención. Matar en nombre de uno mismo y de los suyos es algo malo, pero matar en nombre de otros es aún peor.

En cualquier caso, a la larga, la invención y aprovisionamiento de armas incluso para el mejor de los fines parece conducir a su expansión y mal uso, convirtiendo el mundo en un polvorín cuando lo que queríamos evitar era precisamente eso. Por un lado creemos conveniente defendernos a nosotros mismos y a nuestras familias con armas si determinados valores van a ser vulnerados, entre ellos la vida y cierto grado de libertad, pero también sabemos que las consecuencias de su utilización son incontrolables. La misma técnica que ayuda a una persona y a su familia a salvar la vida, tarde o temprano será la causa de grandes matanzas. Elijamos lo que elijamos, a largo plazo es jaque mate.


11 comentarios:

Albert A.H. dijo...

En todo caso, aunque la dominación o esclavización sean por medios violentos como la guerra, el sumiso se convierte en tal cuando obedece las ordenes del dominador a riesgo por ejemplo de ser asesinado, aquí prevalece la voluntad de poder en el hombre, y el dominador y el dominado acaban por ser las dos caras de la misma moneda.

La pregunta más concreta sería:
¿Qué harías en tal caso?

1- Dejarte esclavizar o someter.
2- Luchar por tu vida y la de tuyos, y aceptar las consecuencias que traería consigo.

En este caso, no encuentro mas opciones.


Salut

Albert A.H. dijo...

Pongamos un ejemplo como el de un campo de concentración.

Albert A.H. dijo...

El problema de fondo no deja de ser este, cuando aceptas o obedeces te acabas convirtiendo en un sumiso o ser dependiente, con lo cual por necesidad u obligación perpetuas el sistema en el que interactúas.

La guerra no deja de ser un problema secundario, ya que si no participaras en el sistema por ejemplo desobedeciendo, el dominador no podría ejercer la violencia para subyugar.

La fuerza del dominador reside en la coerción por medio de la violencia, en este caso no a un solo hombre, sino más bien a un grupo de individuos, porque en este contexto podría intimidar al resto del grupo haciendo uso de la violencia a un solo individuo o a una parte del grupo.

Hugo dijo...

Muy interesante, Albert. Da que pensar.

Personalmente, entre obedecer y desobedecer tiendo a elegir lo primero, je... Solo hace falta ver el tipo de vida que llevo, luchando contra la dominación pero desde la teoría y la no violencia, con sus limitaciones, indignidades e incoherencias. Es decir, aceptando la violencia del Estado hasta donde puedo aguantarla. El precio (familiar, social, individual, etc.) de una gran desobediencia siempre es alto, y yo no tengo madera de mártir :P

Ahora bien, la situación de los judíos en el corto periodo de la Europa nazi es especialmente grave, de modo que no sé hasta qué punto sería capaz de obedecer en sus mismas circunstancias.

Un abrazo, Albert. Seguiré pensando sobre lo que has dicho.

Mabel B. Granata dijo...

En cuanto tenga un momento..lo leeré... un abrazote, Huguito.

Albert A.H. dijo...

En cualquier caso, en la inmensa mayoría de las ocasiones,- sino en casi todas, salvando algunas excepciones - prevalece el instinto de conservación al instinto de libertad, o dicho de otro modo, el que proporciona seguridad al libre albedrío.

Las circunstancias acaban determinando nuestra voluntad y nos someten a los designios de aquellos que las crean.

Hugo dijo...

Sabias palabras, Albert, y algo inquietantes también. Saludos!

Hola, Mabel! Me gusta tu foto, je... Aquí estaré ;)

Mabel B. Granata dijo...

Es inevitable. Se formó una "metástasis" de intereses creados, heredados, firmados entre distintas potencias, además el Presupuesto Nacional (de las grandes potencias) necesitan las guerras...
“La maldad es algo innato al ser humano y lo que hemos hecho hasta la fecha ha sido tratar de anularla, someterla, dominarla. En ocasiones se ha conseguido totalmente, pero en muchas otras no, y en ciertos contextos favorables aparece de nuevo esa faceta horrible que todos tenemos, que pensábamos borrada para siempre”. Esto pertenece a un libro que estoy leyendo "Los malos de la Historia de España" de Gabriel Cardona y Juan Carlos Losada. La frase es APLICABLE a todos los países del mundo.
Y "la faceta horrible" se está haciendo cada vez más frecuente y nos estamos, de alguna manera a acostumbrarnos a ella. ALLÍ es donde tenemos que decir BASTA..!!! EMPEZANDO POR LOS GOBIERNOS "ARLEQUINES" alrededor del Gran Hermano.... (y ahora, con los Republicanos en el Congreso... ya se verán, aun más, las nefastas consecuencias mundiales) Un abrazo Huguito, gracias por el cumplido..Ágata te lo agradece también :P

Hugo dijo...

Gran comentario! Y muy interesante el libro que citas. Precisamente vengo de leer algo de él. Me ha picado la curiosidad.

Saludos para Ágata y en general para todos los buenos de la historia de España y del mundo entero ;)

Un fuerte abrazo, Mabel!

Polarizador dijo...

Algernon Sidney, padre intelectual de Lock, decía en 1650, y
con gran aceptación, es que la mera existencia de un ejercito
ya es una tantación a usarlo. Por eso us seguidores,
entre los que se incluyen, divertidamente, a los padres fundadores
de USA, rechazaban los ejercitos permanentes. (Si había necidad
de uno, se armaría cuando hiciera falta y luego de lo desarmaria)
Es más, esto se consideraba indispensable para la existencia de
la democracia republicana. Hoy estas ideas nadie las recuerda.

En realidad, no estamos hablando de otra cosa que del
dilema del prisionero, cuya moraleja es esta:
incluso cuando todos los agentes actuen racionalmente a escala
individual, el resultado global puede ser irracional. Ni hablar
cuando los agentes son irracionales...

Un abrazo.

Hugo dijo...

En efecto! De ahí que Jefferson dijese aquello de "creo sinceramente (...) que los establecimientos bancarios son más peligrosos que los ejércitos permanentes". ¡Y ahora casi nadie duda ni de lo uno ni de lo otro!

Me gusta la referencia que haces al dilema del prisionero. Precisamente estoy trabajando en un texto sobre un tema similar y puede venirme bien relacionarlo con la teoría de juegos.

Un abrazo, y un placer leerte ;)