13 de enero de 2015

Por qué soy pesimista (V)

Algunos estudios indican que las personas pesimistas y desconfiadas son más sensibles a las amenazas potenciales y a la detección de posibles engaños.
Alfredo Oliva, 2014. 
Según diversas investigaciones, nuestro cerebro está construido con una tendencia a la negatividad. Los estímulos negativos producen más actividad neuronal que los estímulos positivos. Los sucesos negativos se guardan en la memoria a largo plazo de forma inmediata, mientras que los acontecimientos positivos requieren que pensemos en ellos de una manera activa durante un tiempo que va de los 5 a los 20 segundos para que queden archivados en la memoria a largo plazo. Además los acontecimientos negativos se recuperan de la memoria con más facilidad. (...) Tendemos a pensar que quien dice cosas negativas es más inteligente que quien dice cosas positivas (...). Por todas esas cosas el neuropsicólogo Rich Hanson ha afirmado que “nuestro cerebro es como el velcro para las experiencias negativas y como el teflón para las experiencias positivas”. Y no se puede culpar de todo eso a nuestra educación ni a la sociedad. Según investigaciones realizadas en niños de 3 meses de edad, estos procesan la negatividad de la misma manera que nosotros. ¿Por qué ocurre la predisposición a lo negativo? (...) Mi opinión es que es, como casi todo, una cuestión evolutiva. Durante toda la historia del ser humano, las cosas negativas o peligrosas han sido mucho más importantes que las positivas. Si yo fuera un hombre de las cavernas probando una baya silvestre y esa baya fuera sabrosa, la importancia de esa información sería relativa. Pero ¿y si descubriera que esa baya es venenosa y me puede hacer enfermar? El incentivo de recordar ese suceso sí sería muy grande. También sería más importante recordar en qué cueva hay un león que en que cueva no hay un león.
IvanC, 2013.

4 comentarios:

marga dijo...

las cosas negativas nos ponen en alerta porque somos conscientes del daño que pueden provocar, lo positivo lo disfrutamos nada más, creo que es así
abrazos

Hugo dijo...

Bienvenida, marga!

Tú lo has dicho. Por eso valoramos la salud cuando la perdemos. Mientras la tenemos, no le damos importancia. O por eso cuando la comida está buena, está buena y ya está. Pero cuando está mala, el culpable ya se puede ir preparando ;)

Un abrazo.

marga dijo...

y para lo malo siempre buscamos un culpable, algo o alguien a quién echarle la culpa

¡gracias, Hugo!, bienvenido tú también ;)

Hugo dijo...

Gracias a ti!