19 de febrero de 2015

En deuda con el marxismo

No seré yo quien enarbole la bandera del marxismo ni de ningún otro -ismo, pues existen en mi caso algunas discrepancias seguramente insalvables con esa corriente filosófica, también con las subcorrientes más heterodoxas -si acaso puedo estar de acuerdo con el «marxismo» de Walter Benjamin-, pero justo es reconocer y solidarizarse -más aún cuando llamarse marxista está tan mal visto en la actualidad, por mucho que "la actual e interminable crisis capitalista" haya "reavivado el interés en Marx"- con la labor de quienes nos han estado diciendo durante tanto tiempo no pocas verdades como puños, empezando por el propio Karl Marx:  
Marx fue el primero en identificar ese objeto histórico conocido como capitalismo: el primero en mostrarnos cómo surgió, por qué leyes se regía y cómo podría ponérsele fin. Si Newton descubrió las fuerzas invisibles que llamamos leyes de la gravedad y Freud dejó al descubierto el funcionamiento de un fenómeno invisible como el inconsciente, Marx desenmascaró nuestra vida cotidiana y desveló la hasta entonces imperceptible entidad que denominó modo capitalista de producción. (...) La alienación, la «mercantilización» de la vida social, la cultura de la codicia, la agresividad, el hedonismo sin sentido y el nihilismo creciente, la constante hemorragia de sentido y de valor que padece la existencia humana: cuesta dar con un análisis inteligente de estas cuestiones que no esté sensiblemente en deuda con la tradición marxista. 

8 comentarios:

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

A todos nos emocionaron Marx (y Engels) de jóvenes, con su "Manifiesto comunista" entre otros libros. Hay, no obstante, en su doctrina dos fallos fundamentales que la historia se ha ocupado de demostrar.

El primero es no haber tenido en cuenta que una sociedad colectivista elimina los estímulos personales y los esfuerzos individuales (y de ahí el atraso económico de la URSS y los países del telón de acero, que al final provocó su caída). El refranero español, siempre tan sabio, ya advertía desde hace muchos siglos que "Lo que es del común, no es de ningún".

El segundo fallo del marxismo es su defensa de la "dictadura del proletariado" como paso intermedio entre la revolución comunista y el comunismo real (que no llega nunca). Esa "dictadura del proletariado", que según Marx sería una fase transitoria, se ha convertido (allí donde se ha implantado) en una situación prácticamente perenne (o con tendencia a la eternidad).

Así, a los dirigentes del PCUS (o sea, la gerontocracia del Politburó soviético) no había quien los sacase del Kremlin, y ello por no hablar de los terribles crímenes, purgas y Gulag del sátrapa Stalin.

Otro tanto cabe decir de la dictadura cubana de los hermanos Castro (uno sucede a otro: todo se queda en la familia) o de la "monarquía hereditaria" que oprime a Corea del Norte, que es como una ópera bufa últimamente parodiada en una película.

También se dice que el comunismo es, o ha sido, un buen guión en manos de pésimos directores. Pero también cabe plantearse, ante esta coincidencia universal, si no será el guión quien provoca la mala calidad de la dirección.

Marx era una persona bien intencionada, pero sus planteamientos estaban alejados de la realidad. No obstante, queda su deseo de justicia y su denuncia de la explotación del proletariado, realidad (y lucha necesaria) éstas que hoy día hay que plantear con otros enfoques.

Hugo dijo...

Muy buena crítica. La comparto prácticamente en su totalidad. Eso del mal guión es muy cierto.

Solo una salvedad, importante a mi juicio: es preciso advertir que el colectivismo tipo comunismo autoritario no es lo mismo que decir "lo que es del común, no es de ningún", puesto que en esas sociedades nada era ni es del común, sino de una élite totalitaria (promovida intelectualmente por Marx cuando dijo aquello de la dictadura del proletariado). Es decir, el problema de esas sociedades no es tanto un supuesto exceso de igualdad sino, en mi opinión, más bien lo contrario: una extrema desigualdad e incluso división de clases en neocastas (Corea del Norte es un buen ejemplo de ello, donde cuanto más afín es uno al partido mayor es su posición social, su poder político y adquisitivo).

Para ser iguales debemos ser libres, y para ser libres debemos ser iguales, puesto que la historia demuestra que las diferencias económicas y de propiedad son el factor que más determina la dominación de unos sobre otros y por ende la limitación de sus libertades.

Un abrazo y siempre es un placer leerte ;)

PD. A mí, a decir verdad, nunca me llegó a emocionar Marx, je... Tengo el Manifiesto comunista en casa desde hace diez años pero lo tengo más por curiosidad que por afinidad.

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...


Cuando me refiero a la emoción, destaco sobre todo eso tan subyugante de "Proletarios de todos los países, uníos".

Me llama la atención que la izquierda en España siempre haya sido favorable al nacionalismo, cuando el nacionalismo es lo más anti-izquierdista que hay.

Una persona de izquierdas nunca podrá ser nacionalista (a menos que sea un embaucador), pues el nacionalismo es contrario a la igualdad, ya que pretende discriminar por razón de nacimiento y territorio. (En el caso de Cataluña, para no compartir su riqueza con otros pueblos menos favorecidos por la geografía o la climatología).

Tan malo es discriminar por el territorio como hacerlo por la clase social o por el género de las personas.

Es mentira que Esquerra Republicana de Catalunya sea de "esquerra" (izquierdas), pues nacionalismo e izquierda son un perfecto oxímoron. Es como decir "guerra santa" o "inteligencia militar". Una contradicción en sus propios términos.

Las personas de izquierdas (las de verdad) no quieren discriminación por ningún motivo, tampoco por la pertenencia a un determinado fragmento del planeta Tierra. La izquierda ha de ser internacionalista, pues lo contrario es opuesto, antitético a la igualdad.

Por eso digo que me sorprende que la izquierda en España siempre ande con el lastre nacionalista y el pseudoderecho a la autodeterminación (o sea, a la secesión o fragmentación territorial), que tanto la empequeñece.

"Proletarios de todos los países, uníos". A mí me sigue emocionando.

Hugo dijo...

Hay que reconocer que la frase es contagiosa ;)

En cuanto al nacionalismo de izquierdas, es sin duda un fenómeno curioso. No obstante, y como digo brevemente en el libro, la crítica al nacionalismo periférico viene muchas veces desde un nacionalismo español y un centralismo político no confesados. A mí que la península se descentralice en unidades políticas más pequeñas y autónomas (a ser posible sin renunciar a la cooperación entre ellas) me parece bastante sano en términos democráticos. Preferiría que no se agitase tanto la bandera de la identidad, pero si un territorio no puede autodeterminarse, ¡apaga y vámonos! ¿De qué libertad se vanagloria entonces nuestra cultura? La libertad, tal como yo la concibo, va mucho más lejos que la libertad defendida por el liberalismo. Para que exista genuina igualdad y solidaridad entre territorios no puede haber un agente político, en este caso el Estado español, que diga autoritariamente quién tiene derecho a fragmentar lo que no es suyo y quién tiene la obligación de contribuir con sus impuestos donde quiera que esté y opine lo que opine.

Un abrazo.

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

Es frecuente que a quienes cuestionamos el nacionalismo secesionista (por ejemplo, en relación con Cataluña) se nos acuse de "nacionalistas españoles", pero creo que es muy injusto pues en mi caso, al menos, yo deseo que España desaparezca fusionada en una unidad política europea y, posteriormente, en una organización planetaria.

Creo que lo lógico es que exista una organización política mundial, o sea, de toda la Tierra. Una Humanidad = un Estado.

A la larga tendrá que ser así si no queremos llegar a una situación de grave riesgo de autodestrucción planetaria (¿o ya estamos en ella?).

En este recorrido puede irse más deprisa o más despacio. Por ejemplo, el proceso integrador político de la U.E. camina a paso de tortuga, pero poco a poco va ampliándose (últimamente hacia el Este) y pronto, quizá, hacia el mundo mediterráneo musulmán (Marruecos, Turquía...). Es un avance.

Pero hay algo peor que ir a paso de tortuga, y es ir a paso de cangrejo. O sea, hacia atrás, creando nuevas fronteras y divisiones territoriales, como sucede con el independentismo fragmentador de Mas y ERC (partido éste que, en mi opinión, de izquierdas sólo tiene la letra "E" de sus siglas).

SANDRA SUÁREZ

Hugo dijo...

Pero en el fondo es sustituir el viejo nacionalismo por un nacionalismo de más largo alcance, europeo primero y mundial después. Un Estado global completamente alejado de lo local. Y lejos de ser una mejora (Russell también quería algo así), me parece un empeoramiento sustancial. Que dicten cómo he de vivir desde Madrid no me gusta, pero aún menos desde Alemania o cualquier otra sede si cabe más global y centralista (aunque lo cierto es que el poder de las multinacionales no está tan localizado y es igual de influyente). La alienación del individuo y de los pueblos sería todavía mayor, y el poder del Estado más totalitario que nunca (entendido como el poder que se ejerce sobre la totalidad del planeta por una extremada minoría). Eso es, a mi juicio, la antítesis de la libertad y de la democracia directa (la única que merece llamarse así). Ese nacionalismo e incluso etnocentrismo disfrazado de mundialismo sería el mayor acto conocido de dominación de unos pocos sobre el resto (léase al respecto Nueva visita a un mundo feliz, de Huxley). Tal como lo veo, difícilmente puede defenderse eso desde el amor a la autonomía, el apoyo mutuo y la democracia.

En cuanto a la autodestrucción planetaria, creo que esta viene más por el auge del centralismo que por una supuesta y excesiva división territorial. Al menos la historia es bastante clara en ese sentido: cuanto más grandes son los Estados (cuanto más se concentra el poder), más perniciosos para el planeta y sus habitantes. ¿Acaso un Estado planetario, de ser posible mediante medidas fuertemente restrictivas y adoctrinadoras, no se cargaría su propia casa? Lo dudo.

Yo también estoy por la universalización de los fines, pero creo que debemos tener más cuidado con la universalización de los medios ;)

Te dejo una parte de lo dicho en otro sitio, algo provisional:

"El nacionalismo puede definirse, si bien parcialmente, como el deseo de posesión y territorialidad llevado a su máxima exponencia. Al humano medio actual, más posesivo y avaricioso que su predecesor, ya no le basta con poseer una casa, una familia y un entorno con que satisfacer sus necesidades elementales, sino que en cierta medida también desea como suyos territorios que ni siquiera llegará a ver o pisar, y menos aún necesitar en sentido estricto. En nuestro caso, el nacionalismo español es “un nacionalismo oficialmente inexistente, pero (…) es el nacionalismo más virulento y manipulador que existe en estos momentos (…). La manipulación más evidente que se asocia con este nacionalismo es la de que no existe o de que, como mucho, aparece en ciertos grupos marginales de la política actual” . El nacionalista español, no contento con sentirse simbólicamente en posesión de su ciudad o de su comunidad autónoma (tipos de ordenamiento del territorio que por su gran extensión, comparado con el tamaño de unas tierras de labor, jamás poseerá ni habitará completamente), también quiere que queden bajo su control, en parte figurado y en parte real (el aparato estatal es el brazo ejecutor y la realización práctica de su ideología), comunidades tales como la catalana, la valenciana, la vasca o la gallega."

Un abrazo, Sandra.

PD. Disculpa si me he expresado con cierta brusquedad, sin matices, etc. Después de seis años se me ha vuelto a reproducir el sinus pilonidal y ahora mismo estoy escribiendo de pie y con un dolor de la hos*** :P

Anónimo dijo...

He vivido 40 años mas allá de telón...
Chaval, justificado esto de "chaval" .. créeme que no sabes gran cosa. La miseria moral, después de casi 40 años de "marxismo" era tremenda. Por encima casi nadie podría salir de aquel infierno. Para que entiendas mejor, busca gente que puede contar experiencias de primera mano.Deja los sueños húmedos..

Hugo dijo...

Aunque creo que no has entendido bien el post y has dado por sentado ciertas cosas sobre mí (como hacen los comunistas, paradójicamente), te doy la razón en eso de que, en general, no sé gran cosa. Gracias por recordármelo :P