11 de marzo de 2015

¿Es el «anti-sexismo» la solución al machismo?

La línea general de la propuesta que nos hace Blai (¿Es el feminismo la solución al sexismo?) no puedo menos que compartirla: 
"Conviene que captemos y reconozcamos lo mejor que podemos encontrar en el anarquismo, el socialismo, el decrecentismo, el humanismo, el ecologismo... y naturalmente, en el feminismo; pero también debemos ser capaces de superar todos estos planteamientos para lograr un enfoque más integral e integrador (…). El problema del sexismo no está aislado del conjunto de los problemas contemporáneos; está estrechamente imbricado con la tendencia general de la Civilización actual, a saber: la tendencia hacia la degradación y la destrucción de la Vida. El fin del sexismo sólo es posible a través del fin de la Civilización Antivital (capitalista, estatista, ecocida, egoísta, etc.) hoy establecida".
Ahora bien, una cosa son los fines y otra distinta los medios y los diagnósticos. Si bien en los primeros puede haber un acuerdo generalizado, es en estos últimos donde el desacuerdo puede llegar a ser más pronunciado, no solo en esta ocasión sino generalmente en todas las que se nos ocurran. Vaya por delante, para evitar desacuerdos innecesarios, que la vía represiva y penalista no me parece la mejor vía para solucionar el problema de la violencia machista, ni ningún otro problema, pero a falta de alternativas libertarias, autogestionarias, comunitarias y prevencionistas de amplia implantación, no seré yo quien niegue el importante papel que juegan en este preciso instante determinadas instituciones del Poder. Es decir, el acto de denunciar, enjuiciar y encarcelar es un fracaso como sociedad, pero mientras construimos ese mundo ideal que siempre está por llegar, ¿cómo negarle la ayuda policial y judicial, por alienante que esta sea, a quien esta misma mañana necesita que alguien vaya a su domicilio y medie con relativa eficacia en el conflicto? Me consta que en esto podemos estar casi todos/as de acuerdo.

Aclarado lo anterior, paso ahora a comentar algunas de las tesis más interesantes de Blai. El primer desacuerdo relativamente importante quizá esté en la utilización genérica de la palabra «sexismo» en lugar de la palabra «machismo» como forma particular y predominante de sexismo, que en mi opinión sería más adecuado dado que el hembrismo, que sería la otra forma de sexismo aparte de la que se ejerce contra las personas transexuales e intersexuales, apenas ha tenido algún impacto en la sociedad. De manera que si bien «sexista» es más inclusivo que «machista», la utilización de aquella corre el riesgo no solo de ocultar y minimizar la responsabilidad -que no la culpa- del género masculino en la historia, sino también, y quizá más importante, de olvidar que la mayoría de las instituciones sociales que gobiernan nuestras vidas han sido modeladas por y para hombres (esta es, por cierto, otra de las tesis principales de mi argumentación en la que probablemente haya un mayor desacuerdo), por lo que ya no se trataría, como defiende implícitamente el feminismo mainstream o de la igualdad, de que las mujeres se igualen a nosotros integrándose en esas mismas instituciones de origen varonil (el Ejército sería un buen ejemplo de ello, donde la obediencia -un tipo de violencia- es más importante que el diálogo), sino de ir más lejos y considerar que el hombre, dadas unas condiciones materiales y ambientales determinadas (disponibilidad de armas, escasez de recursos, sistemas jerárquicos, etc.), siempre tenderá a reproducir el poder y la violencia con más facilidad que la mujer (al menos hasta ahora siempre lo ha hecho), y de que si no nos percatamos lo suficiente de que esas instituciones no son neutrales en cuanto al género, sino que han fomentado ciegamente el lado menos amable del género masculino en una suerte de retroalimentación entre el individuo biológico y la estructura social, estaremos en peores condiciones de combatirlas.

Como dice Charo Altable, "no se trata de reivindicar una igualdad dentro de un orden patriarcal sino de cambiar el orden patriarcal que genera violencia y dominio a todos los niveles, tanto en las relaciones privadas como en las públicas, en hombres y mujeres, aunque más aún en las mujeres". O como dice Juana Gallego en su libro Eva devuelve la costilla (pág. 24), "quizás sea el momento de retomar la discusión donde la dejaron las feministas de la diferencia en los años ochenta, o acercarnos a sus producciones actuales con más seriedad y respeto, con la intención de dar un nuevo impulso al cambio social, sin que ello signifique renunciar a las conquistas logradas por el feminismo de la igualdad. Quizás, después de todo, estas dos concepciones del feminismo no sean sino dos fases necesarias de un mismo anhelo: aquel que tiene como objetivo mejorar la vida de hombres y mujeres en la sociedad".
"Tanto los hombres como las mujeres han participado históricamente en la reproducción y perpetuación del sexismo, así como en los esfuerzos para su supresión y superación".
Como he dicho antes y en otras ocasiones (1 y 2), la responsabilidad de unos y de otras no es totalmente antagónica pero tampoco del todo equiparable. Y en el caso de "los esfuerzos para su supresión y superación", creo que la historiografía contemporánea demuestra que son primero las mujeres y secundariamente los hombres quienes han liderado la vindicación de sus derechos. Recordemos sin ir más lejos que incluso las revoluciones liberales y «emancipadoras» de los siglos XVIII y XIX seguían siendo fundamentalmente machistas, así como la mayoría de sus integrantes.
"La palabra feminismo hace referencia a la tendencia a poner el sexo femenino en el centro de atención, para articular el pensamiento y la acción en su defensa y promoción".
A diferencia de Blai, yo sí estoy a favor de “poner el sexo femenino en el centro de atención” no solo porque, como se suele argumentar, es de esperar que la lucha por la igualdad se geste en mayor medida en el interior de aquellos colectivos que precisamente están siendo oprimidos o infravalorados (movimiento negro, movimiento indígena, movimiento homosexual, movimiento feminista, etc.), sino sobre todo porque los valores en parte tradicionalmente y en parte naturalmente femeninos aunque no exclusivos de su sexo, es decir, no solamente biológicos pero tampoco totalmente creados por convenciones sociales (ej. ética del cuidado, crianza, mayor interés por las relaciones personales, resolución de conflictos mediante la comunicación, hincapié en el ámbito familiar, inteligencia emocional, empatía, mayor formación académica, etc.), me parecen más importantes que los valores típicamente masculinos, sobre todo en estos tiempos que corren de desenfreno y precolapso. En otras palabras, si algo demuestra la antropología, al menos tal como yo la he entendido, es que las sociedades que giran alrededor de las mujeres (matriarcados), lejos de ser sexistas y desiguales, son las sociedades más igualitarias y pacíficas que hemos conocido. La teoría de género parcialmente inherentista o esencialista que defiendo, así pues, es que no es tanto la igualdad en abstracto lo que tenemos que buscar sino un tipo de igualdad más concreto y medible: igualarnos en aquellas virtudes que se encuentran más comúnmente en las mujeres. Feminizar la sociedad, en definitiva. Y de ahí que el concepto de feminismo me parezca doblemente adecuado, aunque no creo que haya que sacralizarlo ni tampoco creer que ese -ismo ni ningún otro puede dar cuenta de todo.
"Por supuesto, no conviene ignorar las realidades históricas; sin embargo, para actuar en el presente y para superar las miserias del pasado, ¿conviene mantener un cierto resentimiento histórico?"
Más que "resentimiento", como también lo calificó Bloom en un sentido similar, yo lo llamaría justicia y recuperación de lo ocurrido, tanto más importante cuanto más grave haya sido, como es el caso por ejemplo de la llamada «memoria histórica». Como diría Reyes Mate a propósito de la injusticia en la historia, "frente a todas esas teorías amnésicas, lo que aquí se defiende es que la memoria es justicia y el olvido, injusticia". Creo que si no se asumen ciertas responsabilidades, especialmente por parte de los hombres y en general por parte de toda la sociedad, no solo las del pasado sino sobre todo las del día a día, estaremos eludiendo un deber y desperdiciando la oportunidad de ser intelectualmente generosos, sin lo cual las bases óptimas de la reconciliación y de la complementariedad entre los sexos estarán mal asentadas. O como dice Juana Gallego (pág. 196): "A mi juicio Eva ha devuelto la deuda que tenía contraída con Adán. Le ha devuelto, con creces, la costilla. Ahora es Adán quien tiene que empezar a devolver los intereses que ha cobrado de más".
"Hoy es el Día de la Mujer, una efeméride que, en sí misma, podemos considerar muy positiva. Sin embargo, esta celebración está siendo fuertemente promovida por instituciones del sistema establecido, mientras que, en cambio, el Día del Hombre (19 de noviembre) casi nadie lo conoce ni celebra. ¿Es que la masculinidad no merece ser reconocida y celebrada al igual que la feminidad? ¿Acaso debemos generar un movimiento masculinista a tal efecto?"
Como dice Miguel Lorente, “la masculinidad no necesita un día internacional para reconocer lo de siempre, ya lo conoce y lo oculta bajo la «normalidad» a lo largo de los 365 días del año”. Es decir, si aceptamos la difícil tesis de que este es un mundo predominantemente de hombres, como decía aquella canción preciosa pero misógina de James Brown, celebrar el día del hombre tanto como el de la mujer podría ser visto como una forma de recochineo, al igual que celebrar el día del hombre blanco y civilizado podría ser visto como un acto de reafirmación de su hegemonía mundial en lugar de como un mero acto igualitario. Por eso he dicho antes lo de la generosidad intelectual. No se trata de defender la supremacía femenina al estilo que se ha defendido la supremacía masculina, sino de ofrecer nuestro tiempo y nuestro conocimiento a quienes se encuentran en una situación más desfavorable, incluso de ocupar un segundo lugar en sus reivindicaciones, como cuando en un acto feminista se le da más protagonismo a las mujeres participantes que a sus homólogos masculinos. Además, como decía François Poullain de La Barre, "todo cuanto han escrito los hombres sobre las mujeres debe ser sospechoso, pues son a un tiempo juez y parte".
"Por obra del feminismo dominante, en los territorios de España, muchísimas personas están sufriendo las nefastas consecuencias de una legislación (la Ley General de Violencia de Género) que se implementó en el año 2004 presentándose como «progresista» pero que, en realidad, entre otros despropósitos, conculca descaradamente los postulados más elementales y los requerimientos más importantes de la jurisprudencia, como son la presunción de inocencia y la igualdad de las personas ante la ley, instaurando una legislación discriminatoria, amenazante y agresiva contra el sexo masculino". 
Mi postura en este sentido creo que la dejé bastante clara en aquel post, así que de momento no insistiré en ello.
"Se está poniendo muchísima más atención pública en la violencia que reciben las mujeres en el marco de las relaciones sexo-afectivas que no la análoga que sufren los hombres, o los niños y niñas en ámbitos familiares, o las personas en el ámbito laboral". 
Lo primero parece lógico, si damos por cierto que la violencia de género se da en mucha mayor medida en su forma machista que en otras formas. Sobre lo otro, la solución no pasa por restarle atención al maltrato machista (igualando por abajo) sino por aumentar la atención en esos otros temas que también nos preocupan (igualando por arriba). De hecho, soy de los que piensan que los niños y las niñas son un colectivo social bastante ninguneado. ¿Qué es en primer lugar la escuela sino la institucionalización de su supuesta inferioridad? Creo que a nuestra sociedad le iría mucho mejor si los niños, las mujeres y los animales no humanos pasaran a ser el centro de nuestra atención. De hecho, la democracia que yo anhelo no solo pasa por ser asamblearia sino por incluir la voz de los más pequeños, haciendo mía esa idea anti-edadista de que los niños poseen un tipo de sabiduría que los adultos apenas poseen ya, como creía Peter Pan. En cualquier caso, el número de mujeres asesinadas por sus parejas es mayor que el número de hijos asesinados, y de ahí en parte que sea comprensible una mayor atención al fenómeno que más sobresale, aparte de que las mujeres tienen una capacidad de movilización que los niños o los animales no humanos no tienen, desgraciadamente.
"Varios fenómenos (como la desconfianza, los celos, el maltrato, etc. en las relaciones sexoafectivas) son causados por una multiplicidad de factores diversos y (...), en no pocas ocasiones, el sexismo o bien no está presente o bien no es el factor más profundo y determinante".
En eso también discrepo. La dominación en la pareja, cuando se da, es mucho más frecuente en una dirección que en otra, lo que nos pone sobre la pista de que el prejuicio machista (lo masculino es más valioso que lo femenino, por definirlo brevemente) es cuando menos uno de los factores más importantes que están detrás de ello, aunque seguramente no el único. Si fuera principalmente una cuestión de celos y otras actitudes dominantes en ambas direcciones, entonces cabría esperar una reducción en el número de maltratos hacia las mujeres y un aumento en el número de maltratos hacia los hombres hasta igualarse prácticamente. Pero a falta de estudios que den cuenta de esa inversión estadística, tiendo a creer lo que me resulta más accesible a los sentidos, que es una clara desigualdad en detrimento de la mujer. Aunque esta pueda ser tanto o más celosa que el hombre, el potencial de maltrato físico y psicológico siempre será mayor en aquel miembro de la pareja que sea más fuerte físicamente y cuya visión del mundo esté más legitimada por el orden vigente.
"El hombre también ha sido víctima del sexismo por el hecho de haber sido forzado por los Estados a participar en las guerras y los servicios militares, es decir, en conflagraciones aberrantes, injustas y sanguinarias".
Si bien eso es innegable, y es de agradecer que se diga que ni los malos son tan malos ni los buenos son tan buenos, en primer lugar el sexismo que recaía sobre los soldados no provenía de mujeres sino de otros hombres situados más arriba en la cadena de mando, y en segundo lugar tampoco provenía de sus superiores porque los consideraran un sexo inferior, como sí les ocurría y les sigue ocurriendo a las mujeres en otros ámbitos, sino porque los consideraban socialmente inferiores dada una concepción muy particular de lo que debía ser una buena sociedad. Es decir, más que sexismo, que también, en este caso yo pondría el acento causal en el clasismo y otras formas de discriminación social, y ello debido sobre todo a que quienes más salían ganando de ese sexismo entre hombres en términos de estatus social, poder político y económico, aun con todos los inconvenientes que ello conllevaba, eran los propios hombres, incluso los más pobres, y en mucha menor medida las mujeres. En otras palabras, el problema no es tanto un sexismo impersonal sino más bien una determinada visión masculina de la vida lo que en realidad e irónicamente está detrás de las consecuencias que sufren los propios hombres. Y de ahí mi interés en hablar de machismo, patriarcado y clasismo -tres conceptos muy relacionados- en lugar de hablar únicamente de sexismo, pues el machismo no solo consiste en discriminar a la mujer considerándola inferior sino que, al hacerlo, automáticamente repercute en el malestar de todos, hombres incluido. En ese sentido, es cierto, "el «patriarcado» no sería tan sólo el sistema de opresión milenario imaginado por la segunda oleada de feministas, sino (...) la «forma en que hombres muy poderosos controlan tanto a las mujeres como a otros hombres, además de los recursos no humanos»”.
"Afortunadamente, cada vez más personas se están dando cuenta de algunos de los elementos negativos inherentes al feminismo dominante y se están oponiendo a buena parte de sus tesis ideológicas y medidas políticas. Es el caso, por ejemplo, del sitio web "Mujeres contra el feminismo", una iniciativa que da visibilidad a mujeres de diversas tendencias ideológicas y de diversos lugares del mundo que quieren manifestar públicamente su desacuerdo con el feminismo tal como se entiende y se desarrolla generalmente en la actualidad. Son mujeres anti-sexistas, pero no feministas".
Ahora sin duda resulta fácil decir, sobre todo en algunas partes del planeta, que ya no necesitamos ser feministas, pero afirmar eso no solamente me parece un poco precipitado, por aquello que se suele argumentar de que les debemos a las personas feministas del pasado parte de la libertad que hoy disfrutamos para decir precisamente cosas como esa, sino también porque la visión femenina de la historia aún tiene mucho que aportar. Mucho más de lo que ya ha aportado, de hecho. Lo conseguido, en mi opinión, tan solo es la punta del iceberg.



Conclusión provisional:

Tal vez peque de exagerado o incluso de conservador, y si es así, espero darme cuenta pronto, pero creo que algunos colectivos que podríamos llamar revolucionarios o de liberación -y digo colectivos en general en lugar de personas en particular porque así la crítica es más fácil y menos injusta-, en su sana ambición por cuestionárselo todo, quizá se estén pasando un poco de rosca al coquetear con ciertos grados o variantes del negacionismo. En estos últimos meses me he encontrado navegando por Internet con algunas personas afines al ideal ácrata que dudan seriamente del cambio climático, de la importancia epistemológica e incluso moral del método científico, de la medicina, del patriarcado, de la violencia machista, de la historia académica e incluso en una ocasión del holocausto judío, si bien no todas dudan de todo al mismo tiempo, y cada una de ellas con una intensidad diferente. Sin duda todos esos temas pueden llegar a ser cuestionables o matizables en algunos de sus supuestos, pero de lo que yo hablo más bien es del rechazo casi en bloque y sin apenas pruebas de toda una serie de estudios y trabajos de investigación que, por el hecho de ser respaldados y promovidos por el Poder en general y por las instituciones universitarias en particular, son descartados en gran medida por quienes, con razón, no desean hacerle el juego a los poderes instituidos, especialmente al Estado y al sistema económico capitalista.  

13 comentarios:

Blai Dalmau dijo...

Querido Hugo:

Agradezco de corazón que hayas expuesto tu opinión en relación a mi comunicado y celebro tus ganas de discutir la cuestión. Por disponer de un tiempo limitado, me ceñiré a responder, de momento, solo a algunos de tus argumentos.

Empiezas con una defensa de los medios policiales-judiciales-carcelarios como si fueran ostensiblemente el único método inmediato y realista de solventar los conflictos interpersonales violentos en el ámbito de las relaciones sexaoafectivas. Das por supuesto que la intervención del sistema policial-judicial ES verdaderamente una ayuda generalmente, tesis que me parece bastante dudosa. Ivan Illich ya puso de manifiesto hace algunas décadas que el sistema médico alòpatico hegemónico es realmente una ayuda en un porcentaje bastante bajo de los casos, y que en muchísimos casos ocasiona mas perjuicios y daños que verdaderas curas y remedios; así creo que sucede también con el sistema judicial-policial-carcelario establecido: hace más mal que bien. Y la idea de que no existen otros métodos de resolución de conflictos e injusticias aplicables en la actualidad, es completamente erronea. No hace falta, tal como supones, esperar a una “sociedad ideal” para encontrar mejores métodos de solucionar los problemas interpersonales: estos métodos existen y se pueden empezar a aplicar AQUÍ Y AHORA, solo hace falta voluntad familiar, personal y política, y eso ayudaria tanto a solucionar los problemas inmeditaos como a avanzar hacia la sociedad ideal que queremos. Sin embargo, tu apoyo a los métodos más violentos, superficiales y simplistas que existen (los métodos policiales-carcelarios), bajo el falso pretexto de ser el “mal menor”, ignorando la existencia y la potencial utilidad inmediata de otros métodos, no ayuda a que avancemos en el buen sentido, sinó que refuerza la idea de que “no hay alternativa” al sistema establecido y sus nefastos métodos.

Blai Dalmau dijo...

Por otro lado, al inclinarte hacia el uso de la palabra machismo en lugar de sexismo estás incurriendo también en una negativa tendència dominante en la sociedad contemporánea: la tendencia hacia el reduccionismo, el culpabilismo, el simplismo, el superficialismo y el pensamiento lineal. La palabra sexismo es mejor que machismo porque la primera hace referencia a un problema general de enfernatimento-dominación-discriminación en relación a los sexos, un problema que no necessariament va siempre en una misma dirección (el hombre opresor de la mujer) sino que es más complejo. Hablar de sexismo facilita reconocer el HECHO de que todo el mundo participa de una manera u otra y en el cual todo el mundo es víctima y verdugo, en distintos grados y maneras. Esta visión es mucho más amplia y profunda, y por ello nos permite acercarnos a la cuestión con mayor perspectiva y radicalidad, sin caer en los trillados simplismos, reduccionismos y culpabilismos de “hombre malvado, mujer pobrecita”. En general, los conceptos que nos encierran en lo pequeño, en la estrechez, en lo concreto, en la unidirecccionalidad, deben ser tratados como menos importantes, más secundarios, que los conceptos que nos permiten una visión general, compleja, profunda y amplia. Una buena teoría debe empezar por lo general, amplio, profundo y complejo e irse acercando hacia lo concreto, estrecho, superficial y sencillo. Así pues, para abordar bien el tema del sexismo, a mi juicio, debemos empezar por entender y utilizar el concepto de antivitalidad, tal como proponemos con el Vitalismo Integral (www.pro-vital.org), después, dentro del marco general de la antivitalidad de la Civilización actual, podemos utilizar correctamente el concepto de sexismo y, finalmente, dentro del marco general del sexismo, en la medida en que realmente sea necessario y util, podemos utilizar correctamente los conceptos de machismo y hembrismo, patriarcado y matriarcado, etc. Solo así lograremos analisis que no sean prejuciosos, ni reduccionisas, superficiales, estrechos y simplistas.

Finalmente, procedo a responder una tercera tesis de tu articulo, que me parece bastante preocupante, a saber: la idea de que la masculindad es malvada y que no hace falta celebrarla porque ya ha tenido mucho protagonismo histórico, etc. Aqui estás confundiendo la parte con el todo. La masculinidad és sencillamente un hecho natural, el hecho de que la naturaleza hace que la mitad de las personas sean hombres. Eso, de por si, me parece que debe ser celebrado, como tantos hechos naturales que seria bueno celebrar con consciencia: los arboles, la lluvia, etc. El hecho de que haya existido una forma de masculinidad antivital (és decir, basada en la falsedad, la dominiación, la competencia, el odio y la separación) a lo largo de la historia no es obstaculo para practicar, concebir y revindicar una masculinidad provital. De hecho, es una buena razón para ello ya que para el surgimiento de una masculinidad provital, es importante que se deje de lado esta confusión de la parte por el todo y que se revindique y reflexione la masculinidad como algo que no necessariamente es antivital, sinó que puede ser perfectamente provital y que, de hecho, así ha sido en muchos momentos, en muchas personas. Por ello, la inclusión de un Dia del Hombre en nuestras agendas haria tanto bien como el Dia de la Mujer. Quizás incluso más, pues en los últimas decadas, de la mano de ciertos feminismos a mi juicio muy equivocados y repudiables, se ha vilipendiado mucho más la masculinidad que no de la feminidad, diciendo que la primera es esencialmente negativa y malvada, cosa que es absolutamente falso, y llegando al extremo de propugnar la exterminación del sexo masculino (véase el manifiesto SCUM).

Bien, lo dejo aquí por ahora.

Un abrazo,

Blai

Hugo dijo...

¡Hola, Blai! Me alegra verte por aquí, dispuesto a debatir ;)

Empiezo por el final. Por supuesto, lo masculino puede definirse y practicarse de varias maneras. Precisamente en este post propongo una masculinidad que rechace "su lado menos amable", que ha sido el más influyente en la historia y en la mayoría de los pueblos de hoy día, incluido los forrajeros, siempre según mi interpretación de los hechos. Y como la mujer no ha solido desarrollar lo peor del hombre (que es, a su vez, lo peor del ser humano) y el hombre no ha solido desarrollar lo mejor de la mujer (que es, a su vez, lo mejor del ser humano) en casi ningún momento de la historia salvo cuando lo han hecho a la zaga, no me parece descabellado afirmar que los hombres nacemos con una cierta desventaja potencial (insisto, potencial) respecto a las mujeres, ya sea principalmente biológica o ambiental, aunque yo me inclino más por la segunda. Una desventaja que aparece sobre todo, por decirlo incompletamente, de la posibilidad que tienen los hombres de salir a cazar o a lanzar bombas por ahí cuando ellas, sin embargo, se ven naturalmente obligadas a dedicarle entre unos meses y dos años mínimo a la crianza de los hijos.

Esto puede ser considerado hembrismo o misandria, pero yo solo intento basarme en hechos empíricos, con lo arriesgado que es, lo reconozco, y en cualquier caso no defiendo en el plano ético que se discrimine a ninguna persona en función de su sexo o de su biología por el mero hecho de haber nacido con pene o jugar a la pelota, je... sino que se premien en mayor medida aquellas conductas que más apreciamos en las mujeres y con las que algunos hombres nos sentimos más identificados. Ahora pasa lo contrario, al menos en ciertos lugares. Ya no se discrimina tanto en función del sexo (de la apariencia externa, digamos), pues una mujer puede ser soldado o directiva, pero siguen premiándose las conductas típicamente masculinas (competitividad, egoísmo, mercadeo, agresividad, etc.). La igualdad de hoy día es igualdad respecto a lo masculino. En fin, esos son hoy por hoy mis principios, pero si no te gustan, llegado el caso puedo buscar otros :P

Sobre el segundo punto que planteas, machismo versus sexismo, creo que de momento no tengo mucho más que aportar en ese sentido. En cualquier caso, prometo revisarlo más adelante. Valga de momento mi insistencia en que ese “finalmente, dentro del marco general del sexismo, en la medida en que realmente sea necesario y útil, podemos utilizar correctamente los conceptos de machismo…” me parece demasiado finalmente, je… Yo preferiría que fuera primeramente, pero creo que eso ya lo he dejado bastante claro en el texto. A partir de aquí solo queda esperar a que el tiempo o bien acabe acercando nuestras posturas o bien nos retemos a un duelo a machete oxidado, lo que ocurra primero :P

Hugo dijo...

Respecto a lo primero, que es donde veo más vehemencia en tus palabras, je… Creo que en realidad estamos de acuerdo, lo que ocurre es que no me he debido de expresar bien. Lamento el encono que te haya podido causar, si ese fuera el caso. A ver, yo gasto mi tiempo en ir creando esa alternativa, al igual que tú, y no en prepararme para opositar a tal o cual puesto de trabajo o en hacer apología de la cárcel (más bien lo contrario, como digo en el borrador del libro), y como yo actúo, creo que debería actuar todo el mundo (en eso soy un kantiano bastante plasta), pero de mi acción particular y de mi deseo no se deduce desgraciadamente que hoy mismo haya el número suficiente de personas “aquí y ahora” con “voluntad familiar, personal y política” como para impedir que un hombre que vive tres barrios más arriba que el mío agreda esta tarde (insisto, esta misma tarde) a su mujer y a sus hijos. En otras palabras, a falta de que ella, su familia o yo que ni la conozco ni sé de su existencia estemos en situación de hacerle frente hoy a ese escenario relativamente tan frecuente y repetitivo, ¿qué tipo de persona sería yo si estableciese como un juicio absoluto que la policía no debe acudir a su casa, o que la mujer no debe llamar a la policía, cuando hoy por hoy ninguno de los dos sabe hacer otra cosa y tampoco ninguno de sus vecinos o familiares? ¿Entiendes a qué me refiero? En ningún caso pienso que no haya alternativa. Lo que digo es que para la mayoría no la hay en estos momentos, no porque no exista, sino porque todavía no se lo han planetado en la teoría y por tanto no se han generalizado en la práctica las necesarias redes de asistencia alternativa. ¡Creo que le estás dando a un hombre de paja, amigo mío! O no, y entonces estarías delante de un fantoche con un blog igualmente fantoche, en sus distintas acepciones, je... ¿Quién si no le pondría a su blog el nombre "Los monos también curan"? :P

Un abrazo, Blai. Siempre es un placer.

Hugo dijo...

Comento rápidamente otra cosa que me dejé en el tintero. Dices que doy "por supuesto que la intervención del sistema policial-judicial ES verdaderamente una ayuda generalmente, tesis que me parece bastante dudosa", y lo cierto es que a mí también me parece bastante dudosa. Puede que hayas dado por supuesto que yo lo he dado por supuesto, je... Quizá lo indeterminado de mi frase tenga parte de la culpa: "no seré yo quien niegue el importante papel que juegan en este preciso instante determinadas instituciones del Poder". Aclaro: el sistema "policial-judicial" me resulta perjudicial en general, al menos comparado con otros sistemas posibles y parcialmente ya existentes, lo que no quita que no valore a corto plazo algunas de sus funciones. Te pongo un ejemplo (los hay más dramáticos y por ello más útiles a mi argumentación, pero tampoco es cuestión de dramatizar por dramatizar, je...): hace unos años a mi padre le robaron el coche. Sin la actuación de la policía, mi padre difícilmente lo hubiera recuperado, y habría sido una faena de las gordas (terminar de pagarlo en caso de no tenerlo asegurado a tal efecto, comprarse otro, etc.). ¿Hubiera sido mejor haberlo econtrado por su cuenta o por cuenta de una comunidad de vecinos intercomarcal bien organizada en lugar de haber dependido de la policía? Por supuesto, pero eso no era posible en ese momento, y de ahí un dilema moral que difícilmente puede ser resuelto con máximas absolutas: pedir ayuda a una institución que consideramos estructuralmente problemática, o renunciar a volver a conducir ese coche, con la pérdida económica e incluso ligeramente psicológica que eso supone.

:o)

Hugo dijo...

Y respecto a la salud pública (recordemos que el maltrato entraría dentro de esta categoría), tres cuartos de lo mismo. Aparte del caso del Sistema de Salud Pública de la Cooperativa Integral Catalana, bien encaminado aunque, hasta donde yo sé, con importantes lagunas respecto a la ayuda a las víctimas de violencia machista pero en cualquier caso comprensibles dado su tamaño y su reciente nacimiento, el 99% de las mujeres de hoy en día no saben a dónde dirigirse si no es a una comisaría. ¿Me gusta? Claro que no, pero... menos es nada, y nada es muy poco para quien lo está pasando mal hoy mismo ;)

De momento doy por terminado el monólogo :P

Blai Dalmau dijo...

¡Hola Hugo!

Para mi también es siempre un placer dialogar y discutir contigo. Me gustaria responder a tus argumentos y alegatos en cierto detalle, pero por ahora no dispongo del tiempo para seguir; sólo decirte que me alegro de tu apertura, de tu capacidad de suspender el jucio por lo que se refiere al uso de los terminos machismo/sexismo; y también me alegro de que matices tu opinión con respecto a las vias de resolución de conflictos interpersonales: ahora estoy más de acuerdo contigo, aunque creo que deberias poner más enfasis en que las alternativas existen y su desarrollo es, en gran parte, una cuestión de que las personas como tu y como yo adoptemos la actitud de no dar por hecho que ese 99% de personas no pueden hacer otra cosa que acudir al sistema hegemónico.

Seguiremos. ;)

Un abrazo,

Blai

Hugo dijo...

Pues el placer es mutuo, entonces ;)

Desde luego, hay que partir de la base de que todo el mundo, al menos potencialmente, puede cambiar su destino, por así decir, y replantearse muchas cosas hasta el punto de llevar otro tipo de vida. Pero, tal vez por deformación profesional, me gusta insistir en ese lado determinista de la realidad, je... ese que nos dice a) que la sabiduría es una cualidad infrecuente en el ser humano, y b) los cambios de mentalidad individuales pueden llevar desde meses hasta años, y eso en el mejor de los casos, razón por la cual soy de los que opinan que no sería justo ni compasivo juzgar severamente a quienes hoy a las 16:30 van a actuar de determinada manera dado que aún no han leído los libros adecuados, no se han parado a reflexionar lo suficiente, no han nacido en una familia estable o cualquier otra razón que se nos ocurra. Creo que el pensamiento revolucionario no es incompatible con el determinismo, aunque a priori pudiera parecer que lo uno obstaculiza lo otro, pero bueno, de eso ya he hablado en otros posts y no quisiera enrollarme más de la cuenta ;)

En otras palabras, todo el mundo es libre en términos individuales, y así debemos tratarnos (por eso Sartre hablaba de la "mala fe" cuando individualmente nos excusamos de nuestras malas acciones apelando a causas externas o determinismos estructurales), pero a un nivel más colectivo e histórico, como población o como especie, cuanto más leo más evidente me resulta que el pensamiento revolucionario puede llegar a pecar de excesivo voluntarismo y antropocentrismo (en definitiva, humanismo), es decir, de creer que la voluntad personal es lo primero y el motor principal de la historia. No solo me parece que el estudio de la historia y de la sociología lo desmiente, sino que además me parece una postura moral en algún sentido insensible y reduccionista, toda vez que puede fomentar en quien la sostiene cierta sensación de superioridad moral y, al mismo tiempo, cierta desconsideración moral hacia quienes aún no han abierto los ojos, por así decir, ya que se supone que si no lo han hecho es simplemente porque no han querido (una actitud parecida la he vivido en primera persona, y tal vez por ello cree el ladrón que todos son de su condición, je...).

En fin, dije que no me iba a enrollar pero... uno no puede renunciar a su cansinismo así como así :P

Un abrazo, Blai, y hasta la próxima!

patilles dijo...

juas juas juas el paradigma provital del gurú Blai! "Oiga, que yo he venido a hablar de mi libro" jajajaja... A veure Blai: quina és la resposta concreta i real que es podria donar ara mateix en casos de violència, que no sigui trucar a la policia (posem per cas per a qualsevol dona que s'atreveixi o pugui fer-ho en qualsevol barri de qualsevol ciutat)? Ets un dogmàtic dels bons xaval. Recordes el que et dic des de fa molt de temps? Aterra, milita de veritat, comparteix amb la penya (però no a la teva manera de socialitzar les teves hores aïllades d'estudi), construeix coneixement sabent què s'està fent i dient arran de terra, i llavors potser després comprendràs alguna cosa. És que no tinc ni ganes de rebatir-te. Només dir-te, per acabar, que frases com "La masculinidad és sencillamente un hecho natural, el hecho de que la naturaleza hace que la mitad de las personas sean hombres" mereixen donar-te d'hòsties, simplement, per veure si reacciones (o per veure si així deixes de reaccionar, en el sentit reaccionari).

Anónimo dijo...

No estic d'acord amb Patilles. Crec que el millor és que aquest home es dediqui a escriure blogs i no a militar en ens nostres espais. Pot ser no sempre ho hem fet bé, pero crec que no ens mereixem un càstic com aquest...

Salut!

Blai Dalmau dijo...


Bones patilles!

Com ja et vaig dir fa un any, quan vulguis fem un debat sobre aquests temes, un debat públic o privat, gravat o no, com vulguis, però un debat racional, és a dir, amb idees i arguments, i no amb desqualificacions "per la patilla". Ja saps que jo no m'hi posaré en aquest nivell tan baix.

En aquest comentari, entre una allau d'exabruptes, almenys em fas una pregunta concreta i racional. Bé, doncs responc a la teva pregunta concreta i racional: una persona de qualsevol barri de BCN, posem per cas, que sofreixi violència passional pot fer moltes coses a part de trucar a la policia; la qual cosa no significa que, potser, certament, la millor opció real que té en certa situació pugui ser trucar a la policia; però des dels moviments transformadors i alternatius hauríem de treballar per a crear i trobar altres solucions, més coherents amb les idees de solidaritat, empatia, anti-estatisme, autonomia... En aquest sentit, trobo que és evident que si la persona afectada té un bon cercle d'amistat, família i companyonia, estarà força més protegida i recolzada i és possible que no li calgui trucar a la policia i que aquesta opció, des d'un punt de vista general, no sigui pas la millor. Està clar, crec, que si hi haguessin "Grups de Suport Antisexista" (per dir-ho d'alguna manera) en cada barri, aquest grups podrien, potser, fer coses força positives en aquests casos, començant per tractar a l'agressor d'una manera més compassiva, transformadora i radical que no la manera incomprensiva i superficial del sistema legal-polícial-feminista establert.

Per cert, fixa't que he dit una PERSONA afectada per VIOLÈNCIA PASSIONAL; no he dit una DONA afectada per VIOLÈNCIA DE GÈNERE. Resulta que hi ha moltes persones de sexe masculí afectades per violència passional, i resulta que hi ha molts casos de violència passional en els quals el factor sexista no és el principal, o fins i tot, és inexistent. Per tot això, penso que no és correcte aplicar per sistema les categories de VÍCTIMA=DONA i de VIOLÈNCIA=PATRIARCAT: tot i que siguin equivalències força habituals, no funcionen sempre i, per tant, són defectuoses. En fi, això donaria per tot un article... o per un debat cara a cara.

Bé, aquestes són les meves opinions, que poden estar equivocades, naturalment; i que si estan equivocades i algú em critica de forma constructiva per a fer-m'ho veure, ho celebraré i li estaré agraït. Però si algú es dedica a "treure foc pels queixals" davant dels arguments racionals dels altres, no puc fer més que compadir-me'n.

Espero que algun dia puguem parlar de forma tranquil·la i racional de tot això, estimat Pablo Patillas.

Vinga, que vagi bé!

Blai

Anónimo dijo...

Primer de tot, deixa de dir-me "estimat" perquè jo no t'estimo i no ens veiem MAI. Jo només estimo a la gent que tinc a prop i amb la que comparteixo, amb la que tinc i cultivo una amistat REAL. I aquest és el teu problema: molt de discurs i molt de bla-bla-bla. És per això que només dius que bejenades, perquè estàs allunyat de la realitat. La mateixa raó per la que dius que compartim lluita i que m'estimes i tens molts bons desitjos, perquè estàs allunyat de la realitat. És la mateixa raó per la que parles de violència sexista en general i equipares feminisme i sistema judicial, despreciant així una lluita de dècades "de un plumazo"... És obscé i insultant.

Tu segueix amb les teves estupideses neo-masclistes i el teu llengatge grandilocuent, pedant i de gurú, fes el que vulguis, però no te m'apropis, no te'ns apropis. Al cap i a la fi si no ho has fet fins ara, tampoc no ho faràs ara. Millor així.

Blai Dalmau dijo...

Doncs penso que seria bo que comencessis a cultivar formes d'estimar que vagin més enllà del teu cercle d'afinitat i amistat més pròxim, Patillas... Et sonen, per exemple, les nocions de ahimsa o de agapé? Doncs trobo que seria bo que cultivis aquestes formes d'amor, company.

Ets tu el que has vingut a mi, Patillas, interpel·lant-me en comentaris i enviant-me missatges per correu-e. Si no tens ganes de tenir contacte amb mi ho tens molt fàcil, senzillament no segueixis enviant-me mails i escrivint comentaris en referència a mi. Jo, per respecte cap a tu, i perquè t'estimo de certa manera (evidentment, no t'estimo com a un amic, però sí a la forma d'ahimsa o agape), t'he respost.

I sí, és clar, segurament ens trobarem en debats, xerrades, manis, etc. ja que, en línies generals, lluitem per les mateixes idees. I és per això que lamento que no comprenguis, que no respectis, formes d'actuar, de pensar i de parlar diferents de les teves, però que provenen de companys. Per cultivar la democràcia i la cooperació, tal com propugnem en molts dels nostres discursos, cal començar per saber escoltar i dialogar racionalment amb els que, en determinat moment, sobre determinades qüestions, no pensen com nosaltres. Altrament, anem aviats...

Finalment, dir-te que estic tan immers en la realitat com tu, Patillas. La realitat és molt diversa, company, no és només la teva visió i la teva experiència. Hi ha molts territoris, moltes dimensions, moltes persones... tot forma part de la realitat, evidentment.

En fi. Seguirem parlant quan vulguis. I si no vols, cap problema. Però si no vols tenir debats oberts, públics i racionals sobre aquestes qüestions, crec que, més aviat, el que s'intenta escapolir de la realitat ets tu...

Salut!