10 de abril de 2015

Demasiada inteligencia

o por qué, quizá, la vida «inteligente» no abunde en el universo 
Somos, como ha dicho Edward Wilson, «una anormalidad ambiental». Las anormalidades no duran eternamente; al final desaparecen. «Es posible que estuviera previsto que otorgar inteligencia a la especie indebida fuera una combinación mortal para la biosfera», sugiere Wilson. «Puede que sea una ley de la evolución que la inteligencia tienda a extinguirse sola». Si no una «ley», tal vez sí una consecuencia habitual. 
Richard Leakey y Roger Lewin, 1995
Tusquets Editores, pág. 153. 

6 comentarios:

Loam dijo...

¿Y qué no es "una anormalidad"? O, planteado de otro modo, ¿qué es (lo) normal? ¿Y qué dura eternamente?...

"Una anormalidad ambiental"... ¡Valiente gilipollez! Le habrán salido canas de tan enorme esfuerzo cognitivo al Mr. Wilson este. En fin...

Salud!

Hugo dijo...

Je, je... Y yo que estaba ilusionado con la cita de hoy :P

Si entendemos anormalidad como dice el WordReference ("irregularidad, anomalía o falta de adecuación a lo que es habitual"), la aparición de una especie de relativo gran tamaño que esté detrás en tan poco tiempo de la sexta gran extinción de especies y del calentamiento global es poco habitual, o cuando menos no es el tipo de especie que uno esperaría encontrar en el registro fósil :P

Todo puede ser considerado fuera de lo normal dependiendo del referente (la vida en la Tierra sería anormal respecto al Sistema Solar). En este caso, en la historia natural conocida, los microorganismos son 3.000 millones de años más normales que nosotros, y lo "normal" sería que siguieran sobre la Tierra otro tanto. Comparado con ellos, somos bichos raros, unos recién llegados a una larga fiesta donde no es habitual encontrarse con monos armados hasta los dientes y dispuestos a comerse literalmente el mundo. Ahora bien, ¿quién dijo que ser raro fuera malo? :o)

O dicho al revés: todos somos anormales, pero unos más anormales que otros :P

Un abrazo.

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

No estamos en condiciones de afirmar con rotundidad que el fenómeno vida sea una anormalidad, pues conocemos un trozo minúsculo del universo.

Ahora bien, en lo que a nuestro trocito cósmico conocido se refiere, parece ser que sí es una anormalidad o excepcionalidad.

Pensemos que en nuestro sistema solar hay ocho o nueve planetas (se discute si Plutón debe considerarse planeta o no). Pues bien, sólo en uno de ellos hay vida. Con lo cual parece que los inhóspitos ganan 8 a 1.

Tampoco se ha encontrado vida, al menos con los medios de que disponemos (telescopios, sondas...), en otros sistemas solares próximos. Y es probable que, si hubiera vida inteligente desarrollada en otros sistemas, se habría hecho perceptible de algún modo.

Así que parece que sí, que la vida es más bien rara y atípica. Si se me permite el juego de palabras, podría decirse que la vida parece ser "contra natura".

En lo que discrepo totalmente es en que la inteligencia ha "elegido" la especie equivocada.

En realidad, cualquier mamífero que hubiera desarrollado inteligencia se habría encontrado en una tesitura similar a la humana: la dificultad de integrar la inteligencia racional con los instintos irracionales (particularmente el tribalismo y el territorialismo -instintos tribal y territorial-) procedentes de nuestra animalidad.

En los humanos estos instintos atávicos se traducen en nacionalismo y competencia entre Estados (colonialismos, imperialismos, expolios, dominación...), siendo éste el principal problema para la supervivencia, pues el factor estatal está obviamente en la génesis de las guerras, que es lo que ha estado a punto (y sigue estándolo) de destruir la humanidad.

Hugo dijo...

Coincido contigo tanto en que "la vida es más bien rara y atípica" como en que cualquier animal que hubiera desarrollado una inteligencia como la nuestra "se habría encontrado en una tesitura similar". Aunque, bien pensado, es posible que el mismo paquete de herramientas cognitivas que nosotros recibimos no tienda a desarrollarse con tanto éxito en otros medios o en otros cuerpos. Los delfines, por ejemplo, de quienes se habla incluso de metaconciencia, tienen harto complicado el desarrollo de una tecnología marítima.

Un abrazo y a seguir bien :o)

Loam dijo...

"Excepcionalidad" no es lo mismo que "anormalidad". Una cosa es la ley, y otra distinta la norma.
Y, lo siento, pero sigo pensando que lo de "anormalidad ambiental" es una gilipollez.

Salud!

Hugo dijo...

Pues una "excepcionalidad ambiental", y todos contentos. Y suena menos valorativo. De hecho, anormal es un insulto, mientras que excepcional un halago ;)

Un abrazo!