27 de abril de 2015

Difícil autogestión

o, de nuevo, la improbabilidad del bien:
Hay aquí otro tema también muy evidente del que no puede ser un tabú hablar: los límites de la autogestión. El tiempo es limitado, la supervivencia material exige demasiado de todos y cada uno de nosotros, la vida misma está llena de problemas personales al margen de las cuestiones de la política, la gente todavía tiene su felicidad en alta estima y el socialismo, como decía Oscar Wilde,  requiere muchas tardes libres. Por todo esto, y por el fuerte componente de absorción y responsabilidad que implica, la militancia es una actividad muy difícil, que suele conllevar un profundo estrés y un severo desgaste personal, lo que dado sus magros resultados objetivos es la antesala de fases más o menos seguras de frustración.

2 comentarios:

Mabel B. Granata dijo...

y... Muiño tiene razón...!! y aun con el severo desgaste personal, nosotros, los "de a pié" no podemos cambiar ningún sistema. Ya se pasó la época de ATILA FRENTE A ROMA...Ya no hay más ATILAS, ni Romas, ni nada, todo es virtual y encima nos asfixian con MANDATOS dados por seres virtuales bien parapetados detrás de barreras infranqueables ¡FANTASMAS MODERNOS! Un ABRAZOTE, amigo...

Hugo dijo...

Es lo que yo llamo el mito del conocimiento. Al parecer, el conocimiento apenas sirve para cambiar la historia, y además no da la felicidad. Puede hacernos felices por un tiempo, pero en general cuanto más sabemos más sufrimos (el niño sufre menos que el adulto). Y sin embargo, henos aquí queriendo más conocimiento, aunque nos dé más digustos que alegrías. ¿Por qué lo hacemos entonces? Tal vez porque la felicidad no es el único que importa en la vida. Si nos fuera dado vivir una vida feliz en un mundo injusto, ¿nos conformaríamos? Yo diría que no :P

Un abrazo, amiga mía. Te tengo presente.