3 de abril de 2015

El optimismo filosófico como ideología política

o la idea de progreso como expresión de los intereses de la clase privilegiada

Un insigne optimista:
Yo veo el mayor peligro precisamente en el pesimismo, esto es, en la continua pretensión de decirles a los jóvenes que están viviendo en un mundo malo. Eso es lo que yo considero el mayor peligro de nuestro tiempo; mayor incluso que la bomba atómica. Hacer creer a la gente que vivimos en un mundo malo, en un mundo hipócrita y no sé cuántas cosas más. Desde un punto de vista histórico vivimos, a mi juicio, en el mejor mundo que ha existido nunca. Naturalmente que es un mundo malo, porque hay otro mejor y porque la vida nos incita a buscar mejores mundos. Y a nosotros nos toca continuar esa búsqueda de un mundo mejor. Pero ello no significa que el nuestro sea malo. (...) Nuestras democracias occidentales constituyen el ordenamiento social más justo que ha habido a lo largo de la historia; y lo son porque constituyen el ordenamiento social más predispuesto a la reforma y más autocrítico que existe. Por supuesto que todos desearíamos mejorarlas aún más. Los que la consideran algo malo, no saben cómo son las alternativas. Son víctimas de la propaganda que pretende atraernos a un tipo de sociedad mucho menos libre y justa, y que, por tanto, pinta a nuestras sociedades como algo malo.
Karl Popper, 1983.
El porvenir está abierto (1992).

Mi opinión provisional, aquíaquí y aquí.