8 de julio de 2015

Empatía


Se preguntaba si no moriría de empatía.
-¿Acabará conmigo este dolor suyo, ahora también mío?-.
En ese momento quería ser de hielo,
haber nacido psicópata,
no tener compasión
ni haber conocido el amor.
-Padecer con el otro, ¡qué gran invento!-.

Nunca antes arcadas ajenas le habían dolido como propias,
pero ¿qué más podía hacer, aparte de cuidar y llorar?
-La esperanza es lo penúltimo que se pierde;
lo último, descartado el milagro, es el cuidado-,
reflexionaba para sí mismo, aunque bien lo sabía:
solo el adiós, el definitivo, podría liberar a ambos
de todo cuanto es malo y de todo cuanto es bueno,
pero eso, también lo sabía, le sumiría en el mayor de los vacíos.
¿Cómo soportarlo?
¿Cómo amurallar... el corazón?

He ahí la desigual lucha de contrarios:
dos cerebros sintientes que todo lo sienten
contra una demoledora marcha
que aplasta huesos al tiempo que vomita sueños.
-Perros de paja, no somos más que perros de paja...-,
decía el humano en voz baja,
como tratando de encontrarle un sentido al Sinsentido.


13 de mayo de 2015











5 comentarios:

ANTONIO RODA JORGE dijo...

muy bueno..... genial,.... a veces escribir con el corazón en un puño demuestra lo difícil del oficio: vivir, sentir...., contarlo. Un abrazo.

marga dijo...

Hugo, ¿está bien Chulo?
Me inquietó un poco este post, espero que no sea por nada malo.

Ando un poco ausente del blog este verano, bueno, un poco no, bastante, pero no me olvido de vosotros.
Ojalá estés bien, y Chulo también.

Muchos abrazos.

Hugo dijo...

Hola, Antonio. Hola, Marga.

Quería haberos respondido antes pero... no es fácil. Esta es la tercera vez que lo intento. Sacrificamos a Chulo el jueves a las 14:00, después de una muy mala semana. Este "poema" lo escribí el martes 7 al mediodía, cuando la esperanza y lo que más me importa en esta vida comenzaban a derrumbarse para siempre.

Me alegra veros por aquí y sentir vuestro afecto, pero ahora mismo solo puede pensar en una cosa. Volveré cuando deje de sentirme tan incompleto y cuando hablar sobre ello no me duela tanto.

Un abrazo.

marga dijo...

No sabes cuánto me duele leer esto, Hugo.
Lo siento muchísimo...
Sé que no hay consuelo para lo que sientes, y que de poco sirve lo que yo o cualquier otra persona te diga.
Se fuerte, ¿vale? Se fuerte...
Ojalá vuelvas pronto, y si no fuera así, tómate el tiempo que necesites, que aquí seguiremos estando, esperándote.
Un abrazo grande para ti.
Y para Chulo, donde esté, otro.
Ánimo.

Hugo dijo...

Acabo de publicar un post en su honor. Es lo mínimo que puedo hacer. Me alivia ver sus fotos. Solo siento pena cuando dejo de verlas.

Un fuerte abrazo, Marga. No te merezco.