30 de julio de 2015

La lucha química como último recurso



Si en una plantación de melocotoneros nada más observar la presencia del pulgón Myzus persicae (...) nos entra la «psicosis de tratar», lo podemos hacer, mas... a los 15-20 días nos sorprenderemos al ver nuevamente otro rebrote de pulgones, tal vez superior al primero.
Nos veremos por tanto obligados a realizar un segundo tratamiento y, de nuevo, a los 20-25 días estará infectada la plantación por el malhadado pulgón y nos extrañaremos de que, en campos próximos no tratados no tengan ni la mitad de pulgones que el doblemente tratado nuestro.
¿Qué ha pasado? La explicación es que los pocos áfidos que sobrevivieron a los tratamientos se han podido desarrollar libremente y sin competencia alguna al haber sucumbido la totalidad de insectos útiles que frenaban la expansión de la plaga. 
Si nos obcecamos y volvemos a realizar un tercer tratamiento, obtendremos los mismos resultados, y cada vez nuestra plantación estará peor que la vecina sin tratar. ¿A qué es debido este comportamiento? Hemos subestimado la inmejorable acción denso-dependiente de los insectos útiles (parasitoides y depredadores) que la naturaleza de manera gratuita pone a nuestra disposición, y de nuevo la ¡soberbia humana! ha creído poder vencer a la naturaleza.

José Mª Carrero y Silverio Planes, 2008
Plagas del campo (13ª edición), págs. 251-252.


Control integrado, Susi Gómez


PD. Si bien el manejo integrado de plagas es similar a la permacultura (a.k.a. agricultura regenerativa), lo cierto es que esta, contraria al economicismo y al productivismo, va más allá y prescinde de plaguicidas sintéticos y del arado con volteo.