9 de septiembre de 2015

Apología del fascismo en el foro de Filosofía

o un caso de aristocratismo reaccionario

Llego tarde, pero no he podido evitar, cual Unamuno incapaz de reprimirse, acallar las voces del "anarco-marxista" aristófobo que se ha acercado a nos con la pretensión de desnudar, sesgos ideológicos mediante, la supuesta esencia malosa que subyacía en la intelectualidad liberal de la España en los albores del 36. Ejerceré de abogado defensor de los egregios Unamuno y Ortega y Gasset, como no podría ser de otra manera; y lo haré para rebatir, una vez más (y todas las que sean necesarias) a los cansinos defensores de pseudomorales eslavas, siempre obcecados en arremeter contra lo mejor y más excelente. Sin pretender recurrir a argumentos ad hominem, espero que sus señorías (público concurrente) se haya percatado de la fuente (rebelión.org) a la que recurre Hugo; un site donde pululan los dogmáticos anticapitalistas de siempre (Petras, Chomsky, Frabetti...) los cuales, por supuesto, ven "fachas" por todas partes.
Herrgoldmundo, 2015.

2 comentarios:

Loam dijo...

Hola Hugo. He leído lo que incluyo a continuación y me he acordado de ti.

"'Vivir en secreto': las revoluciones no existen. Sólo son una ilusión totalitaria, un mecanismo más de perpetuación de ese algo mucho más fundamental que lo que cualquier teoría política, filosófica o científica cree definir como verdad: la trampa de la ontología y la fisicalidad de lo real, el mundo de paredes de cristal, la cronotopía que cubre todo el espectro de la vida regulando el campo de lo concreto a lo abstracto, de lo micro a lo macro, de la vida a la muerte, del sistema y su alternativa revolucionaria, subversiva o como se le quiera llamar… La utopía es la regla iniciática y esotérica, la vida secreta gracias a la que podemos acceder a la espuma de la vida... Debe ser una comunidad de conspiradores que co-inspiran, que respiran en un universo inclusivo y centrípeto que genera otra dimensión distinta a la de lo real, heterogénea, más allá de los señuelos que éste le ofrece a fin de absorberla y como en los mitos antiguos convertirla en piedra, en estatua de sal, objetivarla a imagen de su materialidad e idealidad y asimilarla cuando aquélla se plantea erróneamente hacerle frente… La utopía sólo debe responder al sistema con su silencio, con su indiferencia, con el murmullo de su risa, su gozo y su juego rabioso y feliz..." Alberto Valero

Hugo dijo...

Muy benjaminiano, qué bien me conoces ;)

Revolución como renuncia aquí y ahora (renuncia a los símbolos dominantes, pero en lo posible también a sus plasmaciones físicas, materiales), como identificación de los fines con los medios (la libertad no es solo algo que se alcance, es sobre todo algo que se practica ahora o nunca), en lugar de revolución como salvación dejada para mañana, siempre mañana, ya sea a través de una dictadura del proletariado (mesianismo marxista), un quítate tú para ponerme yo, o de los famosos recortes, ajustes, reformas legislativas... (mesianismo liberal, keynesiano, etc.).

Te dejo con Eduardo Colombo, cuyo texto he extraído del libro del que te hablé (Los tiempos de la libertad):

"La idea de un presente innovador que interrumpe la continuidad de la historia debe ponerse en la perspectiva de una temporalidad diferente de la temporalidad lineal del historicismo y por consiguiente contraria a la noción de un progreso indefinido. El Progreso se instala en la comodidad de un devenir sin sorpresas, le basta ser para continuar. Se opone a todo cambio brusco que ponga en peligro un porvenir asegurado y sobre todo teme la Revolución, factor de desorden. El Progreso se aloja en la historia como un buen burgués".

Por cierto, la única pega que se me ocurriría ponerle al post de Valero, a no ser que las prisas me hayan llevado a no interpretarle del todo bien, es quizá un exceso de idealismo o simbolismo o intelectualismo (aunque él lo niega: "la utopía no debe ser materialista ni idealista, debe ser no productiva y no representativa"), es decir, su quizá excesiva desfundamentación de la verdad (la utopía "debe ser desenvuelta frente a cualquier verdad, pues ésta es un orden de fundamentación y por tanto aspira a crear un suelo, un lugar, un espacio; debe ser no racional, pues no debe caer en la trampa del discurso, los medios y los fines; debe ser acientífica, pues la ciencia está al servicio de la objetivación del mundo"). En otras palabras, su antidiscurso carecería en mi opinión de la necesaria concreción, prescripción y objetividad (carecería en definitiva del necesario marxismo, una vez limpiado de sus partes más cuestionables) para ayudar a crear las condiciones materiales si no utópicas o paradisíacas al menos sí de resistencia individual y a ser posible también colectiva (como ya insinué en aquel post de "Criticar con el ejemplo").

Dos ejemplos de prescripciones basadas en la evidencia (en lo Real, como dice el autor) serían los siguientes: si no quieres trabajar para otros sino simplemente trabajar con otros, entonces debes intentar crear un sistema físico de relaciones espaciales y temporales en el que no exista la propiedad privada de los medios de producción (anarcocomunismo) o en el que esta esté muy delimitada (distributismo); si quieres que tu voz cuente todo lo posible, entonces procura formar comunidades de pequeño tamaño (condición necesaria aunque no suficiente) y que no crezcan más allá de determinado límite (imposible a largo plazo, pero bueno, a largo plazo todos muertos, como decía Keynes, si bien en otro contexto). Y esto sería verdad para todo tiempo y lugar (una verdad contingente o a posteriori, como dicen los filósofos), igual que lo es la ley de la gravedad (al menos hasta que se demuestre lo contrario, que también puede ocurrir).

Un abrazo, Loam. No hace falta que me respondas a este rollo, je... Tenía ganas de escribir. Y gracias por acordarte de mí ;)