30 de septiembre de 2015

Lo que «no sirve para nada»

es precisamente lo que más sirve

Si hasta ahora la razón se ha mostrado tan débil para el logro de una sociedad más justa, no es porque no tengamos claro lo que deberíamos hacer, sino porque nuestro corazón no se ha implicado y, por tanto, carecemos de impulso para lograrlo. Este es, según Schiller, el error de la ilustración: se ha pasado por alto la educación de los sentimientos. Para mejorar el mundo debemos convertir a lo ético en el objeto de nuestros impulsos, debemos hacer que el comportamiento ético sea a la vez hermoso y placentero, de modo que no solo el pensamiento se vea satisfecho, sino también los sentidos. Mientras que la seriedad de un discurso moral hace a los demás huir de nosotros para no aburrirse, ese discurso será mucho más poderoso si se combina con el ocio y el juego.

(...) Tienen razón, dice Schiller, los que opinan que la belleza no sirve para nada concreto. Es verdad que el arte no nos aporta las instrucciones para realizar ningún deber, ni orienta en ningún sentido a nuestro carácter. La cultura estética no aporta ningún contenido ético específico. Sin embargo, matiza Schiller, la cultura estética logra algo fundamental para la ética: devuelve al ser humano la libertad para hacer de sí mismo lo que desee. La auténtica grandeza de la obra de arte no está en su contenido didáctico o moral, señala Schiller, sino en su capacidad de hacernos sentir libres y creativos.

2 comentarios:

ANTONIO RODA JORGE dijo...

"ante la estupidez los propios dioses luchan en vano". Shiller.
Buenos textos, Hugo. Un abrazo.

Hugo dijo...

¡En efecto! ;)

Te dejo un link que te puede gustar:

http://www.pepitas.net/libro/la-flor-mas-azul-del-mundo

Un abrazo, Antonio.