12 de octubre de 2015

El Jardín contra la República

Este jardín funciona como una antirrepública de Platón. De hecho, Jardín y República, más allá de la historia, actúan como dos personajes históricos transhistóricos; por un lado, la microcomunidad resistente, la sociedad que se separa de la sociedad en la sociedad; por otro lado, la máquina, el Leviatán alimentado por individualidades, subjetividades, particularidades que producen una colectividad en la cual se ahogan las singularidades. Epicuro o Platón, ¡la alternativa sigue siendo actual! (…) Epicuro propone una comunidad filosófica construida sobre la amistad: la filosofía no es exclusividad del gobierno de los otros, sino de quien solo aspira al imperio sobre sí mismo. No un poder sobre los otros, sino una potencia sobre la construcción de sí mismo mediante la cual también se realiza el grupo. Los hombres se codean con las mujeres, los ricos se mezclan con los pobres, los jóvenes frecuentan a los viejos, los ciudadanos filosofan con los metecos, los hombres libres comparten el tiempo y el espacio con los esclavos: no puede haber comunidad más igualitaria y libertaria... En la República, el individuo existe por la colectividad; en el Jardín, la comunidad solo existe por y para él.

Michel Onfray, 2004
Editorial Gedisa, Barcelona, pág. 23.


Editado: aprovecho para actualizar el texto "¿Es posible la anarquía?".

2 comentarios:

ANTONIO RODA JORGE dijo...

Mi apreciado Onfray...... Buenas letras, colega.
Por cierto, hablar sobre libros, de libros, en favor o en contra, siempre aviva el intelecto. Nada mejor que las cavilaciones en torno al pensamiento. Es difícil hoy en día, así que comprendo las tertulias asépticas. Dogmas y pragmatismos conllevan semejante cuestión.
Salud y tercera república, amigo Hugo. Cuando quieras contertuliamos.... ¿se dice así?

Hugo dijo...

Je... lo mismo digo! Cuando quieras ;)

En mi caso conocí a Onfray gracias a un amigo murciano hará unos cinco o seis años. Me regaló "Tratado de ateología". Y yo, a su vez, para que el contagio no se quedara ahí, le pase el "virus" a mi tío Víctor, regalándole "Política del rebelde". Eso sí, primero lo leí, intentando no arrugar mucho las páginas para que el libro siguiera pareciendo como nuevo ;)

Por cierto, ahora estoy leyendo varias cosas a la vez del marxista Terry Eagleton. Si no lo conoces, o no mucho, te recomiendo empezar por "El portero: memorias". Me ha hecho reír y todo, je... No obstante, su libro "El sentido de la vida"... no sé, a ese no le he encontrado mucho sentido, y a "Por qué Marx tenía razón" me gustaría echarle el guante, para ver hasta qué punto mi concepción del marxismo se ajusta o difiere de la suya, aunque creo que puedo adelantar que la mía es menos benévola!

Salud y anarquía, amigo Antonio :P