4 de enero de 2016

El Poder los cría y ellos se juntan


Pese a que el reformismo político de Adolf Tobeña no contempla la posibilidad de que la jerarquía o el Poder posean una "maldad intrínseca", de modo que lo político se reduciría únicamente a "ir creando mecanismos, en democracia, que atenúen la tendencia «natural» a la fagocitación del gobierno por parte de tahúres de distintos pelajes y sus compinches" (Fukuyama estaría de acuerdo, y junto a él, la mayor parte del pensamiento occidental contemporáneo), creo sin embargo que, al igual que aquel texto del profesor Fernando Broncano, dice bien cuando dice que:

La biología humana impone que en el trayecto para alcanzar cotas altas de poder político resulten primados quienes reúnen condiciones para el bandidaje parasitario y embriagador. Los individuos astutos, dominantes, crueles, persuasivos, falsos, manipuladores y audaces son óptimos candidatos para situarse en posiciones de ventaja en las luchas por el poder. (...).
Entre los políticos de relumbrón, y también entre los de segunda y tercera fila, hay una desmesurada proporción de delincuentes y paradelincuentes estupendamente disfrazados de servidores de la comunidad. En todas partes va así: en la profesión política hay una sobrerrepresentación de granujas ataviados con traje impecable, escoltas y coche oficial, que sólo emerge, de vez en cuando, al quedar al descubierto los casos de corrupción más desaforada. Ello es así, y continuará siendo así. Todo el mundo lo sabe. Todo quisque es perfectamente consciente de ello. Quienes ocupan lugares preeminentes en el gobierno de las gentes no suelen ser los más sabios, ni los más imaginativos, ni los más prudentes, ni los más generosos, ni los más esforzados, ni los más responsables, ni los más bondadosos. Al contrario, los mandamases suelen ser individuos avispados, cínicos y farsantes que se aprovechan de la necesidad acuciante de conducción, por un lado, y del prurito de alimentar ilusiones de futuro, por otro, que sienten los humanos. 

Adolf Tobeña, 2008
Cerebro y poder: política, bandidaje y erótica del mando
La Esfera de los libros, Madrid, págs. 247-248.