29 de febrero de 2016

Después del capitalismo, ¿qué?


En la misma línea que aquel texto de Anselm Jappe y aquel otro sobre una posible nueva Edad Media, me comenta mi amigo Silvanus en un correo electrónico lo siguiente (si estás leyendo esto, Silvanus, ¡espero que no te importe que lo haga público!):

(...). Otro punto problemático, y que hace de la persona que lo cree alguien paralizado, es creer en la necesidad social (casi como destino) de que el sistema capitalista terminará y con él caerá todo el sistema de vida contemporánea. Tal vez no sea así. Tal vez, antes de que eso ocurra, se colonizan, por ejemplo y aunque suene a ciencia-ficción, otros planetas (teoría que sostienen científicos, no ya por los problemas del cambio climático o del Capitalismo, sino porque la Tierra, en sí, tendrá un final dentro del Universo, como el Sol). ¿Y quién está en mejor disposición de sobrevivir en dicha posibilidad? Obviamente, los ricos, como ocurrió tras la caída de Roma (se siguió con los privilegios de familias romanas bajo el reino de godos, etc.). Puede que el Capitalismo caiga, y que sin embargo los mejor preparados para sobrevivir y, por tanto, para marcar el rumbo siguiente, sean los ricos y los poderosos mismos del Capitalismo. Y digo que paraliza creer en esa "necesaria caída del Capitalismo", porque postula una pura inercia: "haga lo que haga, aunque me quede en casa, el final llegará sin esfuerzo, solo debo esperar". 

Mi respuesta (he respetado en ambos casos la espontaneidad de los comentarios aunque eso suponga posibles matizaciones):

Efectivamente. Mientras exista el ser humano, existirá la opresión (incluso en una sociedad cazadora-recolectora; las cuales suelen ser patriarcales). Así pues, el marxista ortodoxo se engaña si piensa que el fin del capitalismo moderno supondrá nuestra salvación. Es perfectamente posible un poscapitalismo feudal, ecologista y decrecentista con siervos en lugar de asalariados. Mientras haya un mínimo de recursos sobre el planeta y personas armadas dispuestas a defenderlos, habrá ricos y pobres, en este planeta o en cualquier otro. En otras palabras, la injusticia fue, es y será. Por lo tanto, nada de escaquearse, nada de quedarse a verlas venir. Estoy de acuerdo.