3 de marzo de 2016

Contra la hipocresía

de uno mismo

Si el sol, por tu recato diligente,
no ve, ¡oh Licas!, horribles tus locuras,
es argumento de vivir a escuras;
pero no de que vives inocente.

Abona la ignorancia de la gente
tu astucia, sí, no tus costumbres duras,
cuando no parecer malo procuras,
y serlo, si es posible, juntamente.

No dejas la maldad, y la retiras;
eres prisión de culpas y venenos;
son tus virtudes pálidas mentiras.

Cubrir los vicios no los hace ajenos;
pocos son malos, si a testigos miras;
si a la consciencia, pocos son los buenos.

Francisco de Quevedo, 1648
El Parnaso español.