7 de mayo de 2016

Elogio de los pájaros


En los días, los guía el sol. En la noche, las estrellas. No pagan pasaje, y viajan sin pasaporte y sin llenar formularios de aduana ni de migración. Los pájaros, los únicos libres en este mundo habitado por prisioneros, vuelan sin combustible, de polo a polo, por el rumbo que eligen y a la hora que quieren, sin pedir permiso a los gobiernos que se creen dueños del cielo.
Eduardo Galeano, 2016
"Los libres", El cazador de historias.





La creación de las aves (1958) de Remedios Varo


En La creación de las aves (...), la figura central está creando pájaros filtrando cuidadosamente los tibios rayos solares sobre trazos de pintura fresca que milagrosamente cobran vida e inician el vuelo. Si este ser nos recuerda alguna criatura del Jardín de las delicias del Bosco, también es cierto que nos sugiere imágenes frecuentemente representadas en la cultura mexica. Los sentimientos "maternales" que inspira la pintura, inmediatamente orientan al espectador hacia la suposición de que se trata de un personaje de género femenino, pero una observación más atenta de la pintura de Varo nos revela que este ser con cara de lechuza no es masculino ni femenino, sino ambos a la vez: la distinción de género no es importante para la pintora. A diferencia de la cultura cristiana europea que está marcada por una rígida separación de sexos, las tradiciones mexicanas incluyen deidades que son duales en naturaleza y género. 
La mujer en el arte español (VV.AA)

6 comentarios:

Loam dijo...

"...marcada por una rígida separación de sexos", y una reglada extirpación de alas.
"El gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, es la ilusión del conocimiento". Stephen Hawking

Salud y vuelo!, no importa si son altos o bajitos, pero que sean largos y dichosos.

Hugo dijo...

Eso me recuerda a una frase que leí hace poco que decía algo así como que la sabiduría no consiste en saber muchas cosas, o no solamente, sino más bien en saber diferenciar cuándo sabemos de verdad algo y cuándo lo ignoramos. Parecido a la "plegaria de la serenidad".

Lo mismo te deseo, amigo mío. Salud y alas.

Silvanus dijo...

Permitidme ser aquí un contrapunto a lo que habéis escrito. Y es que la diferenciación que ha sostenido el Cristianismo puede que tenga una dimensión más que necesaria, a saber: nos individualiza, nos da una parte de nuestra identidad, en confrontación con un otro diferente (no por ello ha de ser negado, pues eso nos llevaría a otro punto).

Escribe Kieerkegard:
" Imaginemos a un pajarillo: por ejemplo, una golondrina enamorada de una jovencita. La golondrina podría, por lo tanto, conocer a la muchacha (por ser diferente a todas las demás), pero la joven no podría distinguir a la golondrina entre cien mil. Imaginad su tormento cuando, a su retorno en primavera, ella dijera: Soy yo, y la joven le respondiera: No puedo reconocerte. En efecto, la golondrina carece de individualidad. De ahí se deduce que la individualidad es el presupuesto básico para amar, la diferencia de la distinción. De ahí se deduce también que la mayoría no puede amar de veras, porque la diferencia de sus propias individualidades es demasiado insignificante. Cuanto mayor es la diferencia, mayor es la individualidad, mayores son los caracteres distintivos y mayores los rasgos reconocibles. En este profundo sentido se comprende el significado del hebreo: conocer a su mujer, refiriéndose a la unión matrimonial; pero cobra un sentido más profundo en lo que se refiere al alma, al carácter distintivo de la individualidad."

Y en otro orden de cosas, me parece mucho más interesante la androginia en la cultura griega (Diana la cazadora, Apolo y Dionisio con rasgos femeninos, etc.).

Gracias.

Hugo dijo...

Me encantan los contrapuntos ;)

Y como síntesis provisional podríamos decir: diferenciación sí (como en las culturas monoteístas, y en Kierkegaard), pero flexible (como en otras culturas, entre ellas la griega y la nuestra actual, que, sin renunciar a los dos polos, es más diversa e inclusiva cada día que pasa).

Tengo que leer más sobre la androginia en el mundo clásico. En principio me da que estamos ante una androginia un tanto androcéntrica o por y para hombres (a diferencia tal vez de la de Remedios Varo), pero aún estoy empezando. A ver si antes de que acabe este mes tengo terminado el siguiente libro, que de momento he titulado "Una breve historia del arte para feministas" ;)

Un abrazo.

Camino a Gaia dijo...

Pues sí. El sexo mancha y es una asquerosidad. Pero qué le vamos a hacer. Sarna con gusto no pica.

Un saludo

Hugo dijo...

Je... Eso digo yo :)