27 de mayo de 2016

Los no libres

o el eterno discurso del Poder

El orden eclesiástico forma un solo cuerpo, pero la división de la sociedad comprende tres órdenes, pues la ley humana, en efecto, distingue otras dos condiciones: el noble y el no libre, que no son gobernados por una ley idéntica. Los nobles son los guerreros, los protectores de las iglesias. Defienden a todos los hombres del pueblo, grandes y modestos y, por tal hecho, se protegen a ellos mismos. La otra clase es la de los no libres. Esta desdichada raza nada posee sin sufrimiento. Provisiones y vestimentas son suministradas para todos por los no libres, pues ningún hombre libre es capaz de vivir sin ellas. Por tanto, la ciudad de Dios, que se cree una sola, está dividida en tres órdenes: algunos oran, otros combaten y otros trabajan. Estos tres órdenes viven juntos y no soportarían una separación. Los servicios de uno de ellos permiten los trabajos de los otros dos. Cada uno, alternativamente, presta su apoyo a todos. 

Adalberón de Laon, siglo X, Francia,
en La condición femenina en la Edad Media (Bellido, 2010)



2 comentarios:

Loam dijo...

"Cada uno, alternativamente, presta su apoyo a todos." Su "apoyo", dice. A la fuerza ahorcan.

Buen día, doctor Hugo. :-)

Hugo dijo...

Ayer el eufemismo podía ser "apoyo"; hoy, "libertad de contratación", pero tanto monta, monta tanto.

Bonito refrán el que traes esta noche, por cierto. Y muy oportuno. Me lo apunto. Bon dissabte. Firmado, il dottore ;)