22 de junio de 2016

Ramiro de Maeztu

o del liberalismo al fascismo, y viceversa, solo hay un paso


De cuando un Ramiro liberal de veinticinco años, algo «progresista», adoraba al dios Dinero:

Cuando sobre la espada del militar, sobre la cruz del religioso y sobre la balanza del juez, ha triunfado el dinero es porque entraña una fuerza superior, una grandeza más intensa que ninguno de esos otros artefactos. ¡Torpe quien no lo vea! Cantemos al oro; el oro vil transformará la amarillenta y seca faz de nuestro suelo en juvenil semblante: ¡el oro vil irá haciendo la otra España!
Hacia otra España, 1899


De cuando un Ramiro fascista de sesenta años, ya en retroceso, adoraba al dios España:

La raíz de la revolución en España, allá en los comienzos del siglo XVIII, ha de buscarse únicamente en nuestra admiración del extranjero. No brotó de nuestro ser, sino de nuestro no ser. Por eso, sin propósito de ofensa para nadie, la podemos llamar la Antipatria, lo que explica su esterilidad (...). Estos doscientos años son los de la Revolución. ¿Concibe nadie que Sancho Panza quiera sublevarse contra Don Quijote? El hombre inferior admira y sigue al superior, cuando no está maleado, para que le dirija y le proteja. El hidalgo de nuestros siglos XVI y XVII recibía en su niñez, adolescencia y juventud una educación tan dura, disciplinada y espinosa, que el pueblo reconocía de buena gana su superioridad. (...) ¿Qué ácido corroyó las virtudes antiguas?


2 comentarios:

Camino a Gaia dijo...

¡He visto a tantos!

Un saludo

Hugo dijo...

Y los que veremos ;)

Saludos!