21 de julio de 2016

El negacionismo de Pérez-Reverte

Aquí.

36 comentarios:

dr. ramsés dijo...

¿Negacionista? Recuerdo aquel comentario en que utilicé el término revanchista, pues ciertas actitudes (ahora levantando la voz en Podemos, antes típicas en IU) me lo parecen. Negacionista parece ser su contra-parte. Si la 'derecha' usa a veces el franquismo la 'izquierda' no deja de usar la guerra civil como argumento legitimador. Creo que Pérez-Reverte pretende cerrar la herida, la 'izquierda' española evidentemente no, porque vive de ella y pretende ser reconocida como vencedora moral de la guerra cuando en realidad la ha perdido dos veces por sus propios errores y va camino de una tercera derrota... Se dirá que Pérez-Reverte es un 'facha' y asunto zanjado, todos contentos y cada uno a su parroquia, seguimos en lo mismo de siempre.

En esto sí que no nos ponemos de acuerdo y pienso que apostabas a que no me iba a poder contener e iba a saltar :-) un abrazo.

Hugo dijo...

¡Esaúl, amigo mío, al final te voy a coger cariño! :o)

Ahora me voy a comer a casa de mi abuela, pero prometo responder a la vuelta, con el buche lleno y a ser posible también con un buen argumento que justifique el empleo del término "negacionista".

Un abrazo.

Hugo dijo...

Ya estoy aquí ;)

A ver, el argumento que traigo no es nada nuevo, pero ahí va, como buen parroquiano. Reducir, como hacen Pérez-Reverte y los historiadores posfranquistas, la Guerra Civil Española a una guerra entre hermanos es como reducir, también, la Segunda Guerra Mundial a una guerra entre hermanos (europeos). En ese sentido, los nazis no serían peores que los aliados, sino simplemente distintos, y por tanto, iguales. Es decir, daría igual quién hubiese ganado, daría igual quién hubiese sido el primero en invadir o en dar un golpe de Estado. Por eso digo que esa igualación no puede ser sino una negación, en concreto, una negación de las diferencias, así como una negación de las causas históricas que están detrás de la guerra, entre ellas, una lucha entre dos modelos distintos de concebir la sociedad: uno poco igualitarista frente a otro directamente antiigualitarista.

En Europa se cerraron las heridas porque quienes (en mayor medida) las habían provocado perdieron, incluso sus líderes murieron. En España no, de ahí ese doble rasero de los analistas posfranquistas, que condenan a las Potencias del Eje en Europa y no a sus homólogos en España.

Loam dijo...

Vaya, ahora va a resultar que las medidas legales tomadas por la Alemania de posguerra contra el nazismo son revanchistas. O que el clamor que demanda justicia y reparación en la castigada América del sur (con sus ejecuciones masivas y sus desaparecidos) son también revanchismo. O que la legítima exigencia de los familiares y allegados de las víctimas del franquismo, que aún yacen en las cunetas de España, la exigencia, digo, de que dichas víctimas sean exhumadas y se les de sepultura con la dignidad que merecen, es revanchismo. Calificar de revanchismo la exigencia de justicia por parte de las víctimas es tanto como cargar la culpa del crimen sobre el asesinado. Estoy de acuerdo con el argumento de Hugo.

Loam dijo...

Respecto a Pérez-Reverte... es... un tipo muy fotogénico.

Hugo dijo...

Je... Lo es, lo es. Incluso una vez me cayó bien en una entrevista que le hicieron ;)

Sobre la teoría del revanchismo puede verse aquel primer debate que tuvimos, si bien breve:

http://losmonostambiencuran.blogspot.com.es/2016/04/la-republica-como-impulso.html

Pero como decía o insinuaba antes, igualar a la víctima con el verdugo (a pesar de que, claro está y como dice el adagio popular, ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos) no solo es profundamente injusto, sino peligroso en tanto que el día de mañana, que vendrá, la historia nos volverá a poner en la misma tesitura, y si hoy no hemos sido capaces de diferenciar, no cabe duda de que mañana, con más nubes que ahora, tampoco. El posfranquismo de hoy, con su claudicación ante los poderosos de ayer, será el fascismo del futuro.

Y ocurrirá, tan seguro como que ahora tengo un calor de tres pares de calcetines. Porque no se trata solamente de un negacionismo aislado. Es toda una manera de pensar, es toda una moral, un "ethos". Unos pueden negar el holocausto (germen de futuros y peores antisemitismos), otros el cambio climático (germen de futuros ecototalitarismos), otros el pico del petróleo (germen de futuros y peores terrorismos), otros la dictadura de los mercados (germen de futuras y peores crisis económicas), otros el patriarcado (germen de futuros y peores patriarcados), otros el "holocausto" animal (germen de futuras y peores granjas de concentración), pero todos ellos responden a ese lado del ser humano que no logra, o no quiere, ponerse del lado del "perdedor", si se me permite la expresión.

Esa es una de las razones, entre otras, por las que estoy interesado en mostrar y desactivar al Nietzsche más problemático, el cual está, parcialmente y junto a otros, en el origen cutlural del fascismo (esta afirmación, lo sé, requiere una demostración por mi parte), así como estará, de manera más indirecta y si no lo vemos venir a tiempo, en el origen de futuros fascismos.

Un abrazo a los dos y perdón por la chapa ;)

Loam dijo...

Brillante e impecable argumentación (¡y con un calor de "tres pares de calcetines"!)

Respecto a Nietzsche, Bataille, en su ensayo sobre el mismo, trató de demostrar lo mismo que tú, pero en sentido inverso. Y no lo hizo mal. Veremos cuál de las dos versiones me resulta más convincente, aunque, a juzgar por la lucidez que se desprende de tus comentarios, Georges lo va ha tener difícil ;)

Un abrazo a los tres (me quiero tanto...) y ¡más "chapas" de esta índole!

Hugo dijo...

¿Sabes lo que estaría genial? Que el libro de Bataille me hiciese cambiar tanto de opinión que me viese obligado a renunciar a mi tesis. Un completo giro en el guión, ¡como en las buenas películas! Hace años que no me pasa algo así. Cambiar tanto de opinión respecto a algo. Y echo de menos esa sensación de... ¿grandeza? No sé cómo llamarlo. Es un estado que dura varios meses. Empieza por una pequeña duda, tal vez motivada por el comentario de algún amigo, o incluso de algún "adversario". Y termina con la renuncia a una creencia que creíamos indubitable. Me pasó, por ejemplo, cuando entré en el mundo teórico de los derechos animales. Siempre recordaré a un vegano, David (ojalá me estuviera leyendo ahora), que me dijo que el asesinato era la peor forma de maltrato que existe. Claro, yo por entonces era bienestarista (estaba en contra del maltrato animal, pero no del asesinato). Pero tuve que actualizar mis principios (que hoy apenas sigo, por cierto). En otra ocasión yo estaba en contra de que las chicas llevaran velo en el colegio (algún día hablaremos de cierto pasado mío, y no tan pasado quizá, de "derechas"). Mi argumento me parecía imbatible (ya sabes, el velo es discriminatorio, cómo vamos a dejar que los chavales perpetúen esa costumbre en las mismas aulas en las que se supone que enseñamos...), hasta que Manu, un viejo comentarista de entonces e incluso de algún modo un viejo amigo, insistió en que lo pensara detenidamente: "A veces la libertad debe estar por encima de lo que consideramos correcto", vino a decir. Pues bien, me equivocara o no, cambié de opinión. Y me gustó. Esa sensación de libertad, de poder virar, de poder cagarse en uno mismo si hace falta, es psicológicamente muy placentera, una vez se ha superado la primera fase de negación.

En fin, no sé por qué cuento todo esto. No quisiera dar la imagen de "el hombre más flexible y autocrítico del mundo, ¡pasen y vean!" Supongo que me lo has recordado con lo de Bataille. Ojalá esté a su altura, y a la tuya. Antes de "publicar" el librito (mi editorial es Dropbox, je...), mucho antes a ser posible, me leeré su libro (y alguno más en la misma dirección: Deleuze, Nehamas, etc.). Es una promesa. Y un deber. Si al final meto la pata, que no se diga al menos que no intenté evitarlo. Ya se sabe, contra la estupidez los propios dioses...

En cuanto a que mi comentario anterior haya sido "brillante e impacable", ya sabes que, tanto si resultara ser cierto como si no, me encanta que me lo digan :P

Un abrazo y nos leemos pronto.

PD. Chapa doble!

Loam dijo...

Pienso, luego rectifico (que diría el sabio llegado el caso). Interesante tu reto, lo seguiré atentamente.

¿Sabes?, hay algo en mi admirado Nietzsche que siempre me ha inquietado, algo que, de algún modo, deforma su discurso, algo descomunal (¿inhumano?), excrecente, desmesurado (este último, tal vez, sea el término más adecuado)... Recuerdo que, hace muchos años, mi amigo y pintor Bonifacio me dijo refiriéndose al tamaño de sus cuadros (cito de memoria): "El límite que impongo a mis cuadros viene dado por el espacio que, con mis brazos abiertos y extendidos, puedo abarcar. Más allá de esta medida comienza el exceso". Y pienso que mi desazón ante Nietzsche guarda relación con este principio que Bonifacio aplicaba a su quehacer pictórico.

Un enorme placer leerte. ¡Viva Chiapas y tus chapas! (si dobles, mejor que mejor)

PD. Nos leemos y alentamos, para que el cristal-testigo se empañe. ;-)

Hugo dijo...

Coincido completamente contigo. En mi caso, esa desmesura de Nietzsche es quizá lo que me tiene más atrapado, en sentido negativo, es decir, lo que más ocupa mis pensamientos cuando pienso en su obra, en lugar de pensar en ella de una manera quizá más equilibrada, viendo también sus luces, y no solo sus sombras. Comentarios y recomendaciones de lectura como las tuyas pueden hacerme, si no cambiar de opinión, al menos sí matizarla, que no es poco :)

Saludos a Bonifacio, esté donde esté, y a todos los "pintores" de todas las clases. Algún día me compraré un pincel.

Un abrazo.

Silvanus dijo...

Buenas,

Respecto al problema del velo y lo que dijo el tal Manu, a saber: "A veces la libertad debe estar por encima de lo que consideramos correcto". Claro, pero se olvida de una cosa: el derecho del pueblo a ser pueblo, ese pueblo concreto y no otro.

Si se asunme que, como personas, tenemos una cultura, una esencia que nos traspasa y dice lo que somos, también cada pueblo posee unos rasgos que lo caracterizan: tiene derecho a ser España, a ser Alemania, lo que sea. De ahí que, en lugares públicos, deba mandar esa cultura nacional concreta, que nosotros nos hemos dado a nosostros mismos. En los colegios públicos de España, por ejemplo, se debería prohibir el velo. De lo contrario, se corre el peligro de la alienación y, sobre todo, de la pérdida de un horizonte común, de unos principios comunes.

Y si alguien puede convencerme de algo diferente, yo también cambiaré de opinión ;)

Saludos, Hugo.

Hugo dijo...

Me alegra verte por aquí ;)

Lo cierto es que en este punto nunca ha sido fácil convencernos los unos a los otros. Al final todo depende de en qué abstracción o en qué sujeto hagamos más hincapié cuando entran en conflicto dos derechos. Los anarquistas, aun con sus diferencias, suelen valorar antes el derecho de la persona que el del pueblo, el de la nación o el de la cultura, por cuanto es más fácil de medir y respecto al cual es más fácil empatizar.

El que con esa postura "se corra el peligro de (...) la pérdida de un horizonte común" es algo que el anarquismo (al menos el mío) tiene en cuenta, pero concluye que el precio de mantener ese horizonte, en este caso y usando esos medios, es muy alto para tan poco beneficio, y que para "horizonte común" y para "principios comunes" los que él propone. Básicamente: desplazar el concepto de autoridad desde el exterior (Estado, Pueblo, Iglesia, Empresa, etc.) hacia el interior de la persona, aumentando así su auto-nomía, es decir, la libertad para otorgarse sus propias normas. Obviamente esto, por fuerza, ha de tener sus límites. Uno puede ponerse la norma de dominar a los demás, de verter residuos en el río, pero en ese caso, en ese conflicto de derechos, el del individuo y el de la comunidad, no queda otra que hacer prevalecer el derecho de esta última y, por ende, el del resto de individuos. En el caso del velo (y su simbología actual) hay muchas y mejores maneras de hacer que caiga en desuso (educación, redistribución del poder, igualdad, etc.) sin necesidad de recurrir a lo fácil, esto es, a la ley, la multa, la orden, etc. Llegado el caso y si las consecuencias para el resto son graves, no habría más remedio que recurrir a la coacción física, pero no creo que sea ese el caso del velo.

Un abrazo y a seguir que son dos días.

Larrun dijo...

¿Y cuál es esa cultura nacional concreta que nosotros (entiendo que dices que como pueblo español) nos hemos dado a nosotros mismos? ¿Cuál es el mecanismo mediante el cuál el pueblo -y hay que ver también el papel que juegan sus élites- concreta su cultura? ¿Qué más cosas debieran prohibirse en su nombre? ¿Tal vez algún idioma que algún iluminado decida que no forma parte del horizonte común de los españoles?

Segundo: El catolicismo no se lo ha dado el pueblo español a sí mismo. Se lo impusieron las élites. Ya sabéis; "cuius regio, eius religio". Por mi parte, que los centros de enseñanza públicos no favorezcan ningún credo, que eduquen en el pensamiento crítico y autónomo, pero que tampoco generen conflictos personales -conflictos que además pueden llegar a ser altamente contraproducentes- a los individuos que los practiquen.

Tercero: Incluso aceptando la premisa del horizonte común queda en el aire otra cuestión. ¿Por qué la defensa de la libertad no puede formar parte del horizonte y los principios comunes?

Cuarto: El tema de la tradición cultural que nos define como pueblo es muy curioso. A menudo se presenta como algo puro y atemporal, con características tipicamente esencialistas, cuando en realidad la tradición de hoy tiene orígenes concretos en el pasado, y es muy típico que su nacimiento se produzca por modificaciones en la conducta fruto del contacto con culturas diferentes, sean gastronómicas, musicales, arquitéctonicas, etc, que son asimiladas y agregadas a las ya preexistentes dando lugar a algo nuevo.

Besarkada haundi bat guztioi.

Loam dijo...

Larrun-ekin ados nago.

Besarkada, eta askatasuna.

Hugo dijo...

Yo no lo habría dicho mejor. Ongietorri ;)

Me quedo especialmente con la pregunta sobre "el mecanismo mediante el cual el pueblo (...) concreta su cultura". Por eso decía antes lo de que es más fácil medir la identidad de un individuo concreto y presencial que la identidad de todo un pueblo abstracto y a distancia. Para lo primero basta con preguntárselo a la persona, para lo segundo ya es más complicado: está la cuestión de las elites, como bien dices, así como la diversidad de identidades y de interpretaciones que conviven en una misma región. Podríamos legislar a golpe de encuestas nacionales, y que las costumbres de la mayoría fuesen las costumbres de todos, pero eso obviamente está en contra del precepto moral de que las costumbres de las minorías deben ser protegidas siempre y cuando no tengan un impacto muy negativo, como es el caso verdaderamente grave de las costumbres de los empresarios, los políticos, los obispos, los generales, etc., je, je...

Un saludo a todos y un placer leeros.

Silvanus dijo...

Buenas,

No me gusta hacer de esto un foro, pobre Hugo. Aún así, ya que preguntas, pues respondo.

1) Al igual que tenemos un sustrato genético, unos padres, etc., poseemos un sustrato histórico-temporal. Así, en nuestras lenguas, pertenecemos al tronco europeo, el latín, el griego, etc. Sería estúpido prohibir una lengua cuya raíz es común. Habría que protegerla y que posea los mismos derechos que las demás, en este caso igual que la lengua común, que es el español. En el caso del vasco, lleva siglos perteneciendo a ese horizonte común.

2) ¿A qué te refieres con que "no se lo ha dado el pueblo"? ¿Cuándo se puede hablar de pueblo? A pesar de ello, la Historia demuestra que España, como nación, se fue formando en contra del Islam y de los musulmanes asentados en la Península. El catolicismo fue vehicular y en sí mismo formativo de identidad. Antes de Reyes había creencia.No fue "impuesto por las élites", porque no había ningún plan.

3)¡Claro que la libertad debe ser defendida! Pero una pregunta: si se está desangrando tu madre y un desconocido y sólo puedes salvar a uno, ¿a quién salvas? Hay que defender primero la libertad para el propio pueblo, luego para los demás que quieran vivir bajo las leyes y la comunidad de ese pueblo-nación.

4) Bueno, me parece muy bien. Pero lo mismo para la genética, y sin embargo llamas a tu madre madre y a tu padre padre. Es decir, sabes de dónde vienes, de dónde saliste, etc. Y te has formado con esa cultura parental, a pesar de que, tal vez, tengas un tatatarabuelo musulmán, por decir algo.

Comunismo-Nacionalista, o Comunismo-Bolchevique.

Saludos.

Hugo dijo...

"No me gusta hacer de esto un foro, pobre Hugo". Je, je... De algo hay que morir, ¿no? :P

No sé si Larrun va a volver. Mientras tanto, hago un poco de telonero.

En el fondo, la necesidad de unos "padres culturales", por así decir, depende más de las ganas de seguridad que de la Historia con mayúsculas, de lo empírico y de lo dado. Es decir, se debe más a una elección moral (problemática, cuando menos) que a un descubrimiento fáctico. En ese sentido, "que España, como nación, se fue formando en contra del Islam" se trataría más de una elección personal (algunos dirían etnocéntrica, por decirlo suavemente, je...) que de un hecho histórico.

Por otro lado, un "comunismo-nacionalista" o "bolchevique" corre el riesgo de ocurrirle lo mismo que al sorelismo, que al sintetizar partes del marxismo con partes del nietzscheanismo acabó derivando, cuando la coyuntura histórica así lo propició, en fascismo.

Un abrazo.

Loam dijo...

Pocas cosas tan artificiales, desde el punto de vista antropológico, y tan efímeras, desde el punto de vista histórico-cronológico, como la nación. Podríamos prescindir de su opresivo envoltorio y lo fundamental quedaría tan intacto como esclarecido. La nación es al pueblo, lo que el matrimonio a la pareja: un accesorio innecesario e impuesto (y muy costoso).

Un humilde telonero del telonero. ;-)

Silvanus dijo...

Más allá de cierta ideología nihilista, no habéis contestado a nada. Me pedís que crea vuestras palabras.

¿Cómo se puede afirmar que se trata de una elección personal? ¡Leed el Cancionero Viejo, por favor!

España se formó contra el Islam como Europa se formó contra España siglos después.

Y el paralelismo entre nación y matrimonio, y decir que es impuesto, en fin, dejémoslo estar.

¡Que vaya bien!

Loam dijo...

Silvanus, amigo, yo no te he pedido ni te pediría que creyeras en mis palabras, ni tampoco en las convicciones que, mal que bien, me sirven de guía en este azaroso mundo. No tengo la más mínima vocación apostólica.

Supongo, pues no soy historiador ni experto en la materia, que España se formó por muy diversos motivos y avatares. Tal vez la lucha de los cristianos por imponerse, venciendo a musulmanes y judíos, haya contribuido de manera determinante a "una" concepción nacional excluyente e impuesta a sangre y fuego por la nobleza y la jerarquía eclesiástica, concepción, eso sí, tan arraigada en la clase dominante española, que se prolonga hasta nuestros días. Pero, todo hay que decirlo: a la fuerza ahorcan, pues no todos los habitantes de esta hermosa península se sienten pertenecientes a "esa" España.

El paralelismo, tal vez poco acertado, entre nación y matrimonio me parece a mí no obstante pertinente, por cuanto son la ley y la costumbre las que, situadas por encima de la libertad, fuerzan en ambos casos el compromiso o contrato.

¡Que nos vaya bien!... que nos entendamos.

Larrun dijo...

Hay una diferencia compañero. El sustrato genético varía muy lentamente. Se puede decir que a día de hoy nuestro sustrato genético es idéntico al que teníamos hace 5000 años. Sin embargo, nuestro sustrato histórico-temporal, por usar tu terminología, varía mucho más rápidamente. De hecho hace 5000 años ni siquiera existían ni el cristianismo ni el islam. Que hace 500 años se quemara a las brujas en la hoguera no quiere decir que a día de hoy haya que seguir haciéndolo, porque nuestra cultura cambia notablemente en el mismo período en que la variación genética es insignificante. Por cierto, si quieres defender que el euskera forma parte del horizonte común español y que por ello debe poseer los mismos derechos que el castellano, pues me parece muy bien, pero no utilices el argumento de la raíz común porque el castellano, el griego y el latín son indoeuropeos y el euskera no. Que yo no le daría importancia, no creo que esto tenga que condicionar nada, pero como es el argumento que has usado...



Sí que me parece muy pertinente esta pregunta: “¿Cuándo se puede hablar de pueblo?” De hecho cada vez que en una argumentación me parece apropiado introducir ese vocablo no termino de sentirme cómodo. Pero por otra parte, me resulta curiosos que seas tú el que pongas esa objeción cuando en este caso concreto si he usado la palabra pueblo ha sido, ni más ni menos, por que tú lo habías hecho con antelación: “Claro, pero se olvida de una cosa: el derecho del pueblo a ser pueblo, ese pueblo concreto y no otro”. Parece ser que sólo se puede hablar de pueblo cuando a ti te interesa que se pueda hablar de pueblo. De hecho en el párrafo 3 utilizas con soltura el concepto pueblo-nación, que no soluciona el problema sino que todavía lo complica más.

Eso sí, la Historia demuestra… que antes de reyes había creencias; correcto. Creencias animistas, cristianas, musulmanas, judías… No fue impuesto porque no había ningún plan; incorrecto. Vamos a ver, seamos serios. ¿Por qué los reyes católicos se llaman católicos? Porque persiguieron las creencias que no eran “correctas”. No sólo las musulmanas. Y ojo, que las élites tuvieran su importancia en la formación de la identidad española, no quiere decir que esta se formara exclusivamente por la voluntad de estos. Eso también es evidente. Pero negar que las élites tuvieron su influencia -y añado que no pequeña- tampoco me parece serio.

Si se desangra mi madre y un desconocido y sólo puedo salvar a uno pues salvo a mi madre. ¿Y? Entiendo que intentas establecer algún tipo de paralelismo, pero la confusión entre la madre y la nación y su cultura no sirve para responder a nada, solo sirve para enredar las cosas.
Como bien dices en el último punto mi tatarabuelo, por decir algo, -o incluso mi tatarabuela, añado yo- podría ser musulmán, y eso no implica que ni mi abuela ni mi madre tengan que serlo, ni por ende yo; ya que si mi madre se desangra la salvaría antes que a un desconocido, aclaro.

Oye Hugo, ¿de verdad creías que ibas a ser el telonero? Ja ja ja. Qué ingenuo eres. ;-)

Hugo dijo...

Me quedo con una frase que dice un amigo mío de internete: "Solo se comprende cuando se deja de obedecer" ;o)

Hipótesis: las personas no solemos ponernos de acuerdo debido a que accedemos al conocimiento por vías o pulsiones diferentes, o en grados diferentes, para ser más exactos. En ese sentido, nunca hará la misma historia, la misma ciencia, la misma ética, una persona muy sensible a la injusticia o a la autoridad que una persona muy sensible a la inseguridad o al desorden. Esto no es relativismo, creo, sino más y mejor objetivismo. Desde la raíz hasta la superficie. ¿Queremos debatir sobre "España", sobre Nietzsche, sobre...? De acuerdo, pero no confundamos nuestras pulsiones con las de nuestro interlocutor. Antes de lanzarnos al ruedo de los argumentos, averigüemos en qué nos diferenciamos, qué fines nos mueven, pues es la única manera de respetarnos y empezar a debatir desde bases sólidas y compartidas.

Y con este sermón de buenas noches acabo. Me voy a leer un rato. A ver si me termino entre hoy y mañana "El crepúsculo de los ídolos". Si Nietzsche levantara la cabeza... ;)

Un placer leeros.

Silvanus dijo...

Mucho telonero, pero la banda final me ha desilusionado :(

Lo cierto es que hay que aprender a leer como el que aprende a bailar. Y lentamente. Sólo voy a volver a explicar el primer punto, porque me aburro ya.

Genética como base al igual que lo histórico-temporal: en efecto, porque no puedes hacer nada por cambiarlo. Estés en el siglo donde matan brujas o estés en Euskadi rabiando porque no te gusta pertenecer a España, lo cierto es que heredas una base histórico-temporal, igual que heredas una genética. ¿Puedes mejorar tu genética? Sí, alimentándote mejor, por ejemplo. ¿Puedes memejorar o derivar tu herencia histórico-temporal? Sí, pero desde ella, no negándola o falseándola. No entra nada del tiempo como medida, compañero.

En fin, a seguir ensayando...

Saludos.

Larrun dijo...

Lamento, Silvanus, haberte molestado y aburrido. No era mi intención. Que podría mejorar mi comprensión lectora es algo evidente que tengo asumido de antemano. También debería mejorar mis habilidades comunicativas dado que de mis comentarios presupones ideas y rabias que no tengo. Aún así no es fácil que no haya malentendidos en un intercambio de opiniones, sobre todo cuando partimos de bases historico-temporales diversas a pesar de ser ambos españoles, y cuando el compromiso con la brevedad entra en conflicto con el compromiso con la precisión. Paciencia y respeto.

Solo dos aclaraciones. La primera es que en ningún caso discuto -¡cómo podría hacerlo!- que el ambiente, o el contexto cultural, o el sustrato histórico-temporal tenga importancia a la hora de conformar los valores, creencias, ética o visión del mundo del individuo. Y dos, a pesar de mi incapacidad lectora, no he escrito el párrafo del: “Hay una diferencia compañero[...]” porque tú hubieras escrtio algo del tiempo como medida. Era simplemente un añadido adicional que me parecía interesante -y que a mi me parezca interesante no es garantía de que realmetne lo sea, por supuesto- para dejar claro que los procesos biológicos y los sociológicos tienen raíces diferentes y por ello, también sus procesos de variación lo son y por lo tanto el paralelismo puede no resultar demasiado productivo. Y por supuesto esto es solo una opinión. También tú has introducido a madres que se desangran sin que nadie con anterioridad las hubiera mencionado.
Y por cierto, la genética no se modifica con la alimentación. Pero sí que se puede modificar la herencia histórico-temporal, y por eso no tiene sentido hablar de determinismos culturales ni de horizontes comunes predeterminados de antemano ante los que hay que postrarse religiosamente. Además, esta herencia histórico-temporal, que dices tú, no se puede medir de manera precisa. Estará siempre abierta a debate y no es malo que así sea. Cuando se acaba el debate es cuando realmente hay problemas.
Agur bero bat.

Hugo dijo...

Gracias, Larrun. ¿"Buenos pastos"? Me gusta ;)

Silvanus dijo...

Lorram, estimado, no sigas haciendo el ridículo.

Y lee, lee algo más que a Marx y a los antropólogos:
http://www.dadamo.com/B2blogs/blogs/index.php/2011/12/03/genetica-y-nutricion-van-de-la-mano-1?blog=10

Nutrigenómica. Para tu desgracia, no todo es opinable.

Con Dios.

Lorram el Ridículo: former Larrun ;) dijo...

La nutrigenómica es una rama de lo que se conoce como interacciones genambientes, y lo que trata de explicar es cómo el genoma individual afecta a la manera en que nosotros respondemos a los nutrientes, para a partir de ahí ser capaces de personalizar la nutrición para una mejora de la salud. Insisto, lo que estudia esta disciplina es la expresión de los genes en relación con la nutrición. La nutrición forma parte de los factores ambientales y NO es capaz de modificar la secuencia de ADN de los genes. Dicho de otra manera; la nutrición puede llegar a modificar la actividad del ADN pero sin modificar su secuencia. ¿Quiere esto decir que la nutrición modifica la genética? Pues vale, si es tan importante para ti aceptemos pulpo como animal de compañía.

Y sé que no tiene ningún interés, pero ahora mismo me estoy leyendo “Why I am not a muslim” de Ibn Warraq (no confundir con Ibn al-Warraq), y “Conciencia y psiquismo” de Pedro Rocamora García-Valls. Que no serán los mejores libros pero no han sido escritos por Marx ni por ningún antropólogo.

Un placer.

Silvanus dijo...

Vuelvo a repetir, hay que atinar en la lectura. Da igual. Estás obcecado y no te vas a bajar de la nube.

Me alegra que te compres libros. Pero no hacía falta que intentases valorizarte a ti mismo.

Hasta otra.

Larrun, The Return dijo...

¡Hasta otra Silvanus!

Pues no me queda más remedio que darte la razón. No puedo evitar que los sesgos condicionen mi comprensión lectora. Ahora bien, mucho me temo que este es un rasgo humano, demasiado humano. Es curiosa la facilidad con la que nos acomodamos en la nube de nuestros prejuicios.


¡Salud y buen humor!

Loam dijo...

"El orgullo lleva consigo un castigo, la necedad". Sófocles

Silvanus dijo...

El problema último es que la conversación de marras, esto es, el tema del nacionalismo y la libertad, aquí está claro que es imposible asumirlo. Parece como si saliesen reacciones alérgicas.

Partiendo de la base de que se simplifica tantísimo hasta reducir el Cristianismo a una máquina de crear muerte y dolor. ¿Con quién estoy tratando?

Y yo no he faltado al respeto a nadie. Hay una gran diferencia entre hacer el ridículo y ser ridículo. Pero supongo que son los típicos subterfugios para velar el fondo: tomarse todo como un acto violento o de orgullo.

Con Dios.

Hugo dijo...

Por si sirve para futuras intervenciones en otros sitios web, o por si me sirve a mí, que no es poco: en tus tres primeros comentarios, Silvanus, te has mantenido dentro de unos límites que yo llamaría de cortesía, esto es, un límite en el que no se va más allá de defender unas ideas (más o menos acertadas, con más o menos orgullo, con más o menos prejuicios, etc., como humanos que somos y como nos pasa a todos). Pero a partir de ahí ha habido un salto, un "conradismo", je... por así decir, el cual consiste en pasar de una defensa exclusivamente de ideas (esto es, una defensa más o menos impersonal) a una defensa con alusiones directas y personales e incluso en ocasiones impositivas y despectivas hacia tus interlocutores (esto es, una defensa de tipo más personalista, de tipo ad hominem, más de vencer al otro que de vencer a las ideas del otro). Cuando se da ese salto (y se da en la mayoría de los casos) es cuando empieza, o empieza a manifestarse más claramente, lo que yo he llamado "violencia", y como gran practicador y receptor de ella en mis ocho vidas reencarnadas, creo saber detectarla y valorarla en su justa importancia: su uso daña a las personas que nos rodean, nos daña a nosotros mismos y, lo que tal vez nos interese más aquí, nos aleja de la verdad, en la medida en que esta exista y se pueda alcanzar. En resumen, y si estoy en lo cierto, la violencia empobrece nuestras relaciones al mismo tiempo que nuestra inteligencia. Ambas cosas estarían relacionadas (algo así defendí en "Lloro, luego existo").

Te pongo algunos ejemplos de expresiones que has utilizado con nosotros, y nosotros contigo no, y que de poco nos han servido:

"Más allá de cierta ideología nihilista, no habéis contestado a nada. Me pedís que crea vuestras palabras. (...) ¡Leed el Cancionero Viejo, por favor! (...) en fin, dejémoslo estar. (...) Mucho telonero, pero la banda final me ha desilusionado. (...) Lo cierto es que hay que aprender a leer como el que aprende a bailar. Y lentamente. (...) Sólo voy a volver a explicar el primer punto, porque me aburro ya. (...) En fin, a seguir ensayando (...). Lorram, estimado, no sigas haciendo el ridículo. (...) Para tu desgracia, no todo es opinable. (...) Vuelvo a repetir, hay que atinar en la lectura. Da igual. Estás obcecado y no te vas a bajar de la nube. Me alegra que te compres libros. Pero no hacía falta que intentases valorizarte a ti mismo. (...) Parece como si saliesen reacciones alérgicas. (...) ¿Con quién estoy tratando? Y yo no he faltado al respeto a nadie. (...) Con Dios".

Creo que un observador imparcial (aunque esta afirmación tal vez no sea en sí misma imparcial) o una persona habituada a tratar con reacciones emocionales (un psicólogo, se diría ahora) concluiría que en esas expresiones hay un problema, el más importante en mi opinión, tanto si el que las pronuncia tiene la razón de su parte como si no, pues al fin y al cabo no se nos mide (yo al menos no) por nuestra acumulación de verdades sino por nuestra moral (aunque esta también sea un tipo de verdad, y quizá la más decisiva).

PD. Y como te dije hace poco por correo, las personas no solemos cambiar en lo fundamental, de modo que lo mejor para todos es que no respondas a este comentario, porque en el noventa y nueve por ciento de los casos va a peor, al igual que pasa en violencia doméstica y en violencia machista (de las que también tengo algo de experiencia práctica y teórica, aunque no lo digo como argumento de autoridad, sino para que no se crea que hago una comparación alegre y arbitraria con esas otras violencias). Un abrazo.

Loam dijo...

No me equivoqué ni un pelo al suscribir este blog.

Un abrazo enorme, Hugo.

Hugo dijo...

Cuando Dios habla, todo es luz :P

Je... Un abrazo, amigo mío.

Ricardo Vega dijo...

sorprendido al poder leer tanta brillantez. muchas gracias.

Hugo dijo...

Se agradece (^_^)

Y bienvenido.