20 de diciembre de 2016

En verdad, usted no es un fanático

o el violento cósmico que encendía los corazones

En verdad, Vd. no es un fanático, como me había sido descrito: yo le podría definir mejor como lo contrario del fanático. El fanático excita los espíritus; usted enciende los corazones. El fanático quiere persuadir; Vd. quiere convencer, solamente convencer –y es por lo que usted tendrá éxito… Tiene delante una tarea enorme, pero a pesar de su fuerza de voluntad, no le considero a Vd. un hombre violento. Ya sabe la distinción que hace Goethe entre violencia y violencia. Hay una violencia que viene del caos, y que conduce al caos, y hay una violencia cuya esencia es formar el cosmos, y él decía de ésta: «Trabaja ordenando toda forma, e incluso a gran escala no es violencia». Es en esta significación cósmica que yo le sitúo entre los hombres que construyen y no entre los violentos.
Carta de Houston Stewart Chamberlain a Adolf Hitler en 1923.


Pérez Maseda, Eduardo. 1983. El Wagner de las ideologías (evolución intelectual y pirueta política). Nietzsche – Wagner, Ministerio de Cultura, Madrid. 

4 comentarios:

Loam dijo...

«La corrupción de la sangre y la influencia desmoralizadora del judeocristianismo, he aquí las causas principales de nuestros fracasos». Houston Stewart Chamberlain

La historia de los nacionalismos europeos está plagada de afirmaciones de tan vergonzosa índole. Historia que ha sido escrita por las sucesivas castas y clases dominantes, y siempre circunscrita a los caprichos y peripecias de estas. La "corrupción de la sangre", a la que alude el pétreo y vetusto Stewart (mayordomo), lleva en sí misma una secular carga elitista, un tanto paradójica si tenemos en cuenta que dicha sangre, la muy monárquica y muy endogámica, ha protagonizado, con terribles y evidentes consecuencias, las más pestilentes putrefacciones que hayan existido en este agitado lar llamado Europa. ¡Pobre Stewart! ¡Pobre burgués delirante! Puesto que los prometéicos ensueños que mecieron su cuna y colmaron su estrecha mente de escudos y espadones, de tronos y de princesas no se cumplieron, acude desesperado en busca de "su" sangre a una de las más fétidas cloacas que ha engendrado Alemania. Y en ella hociquea su debilitada y decadente retórica, en cuclillas ante el advenedizo carnicero que marcaba a su reses con la candente esvástica, mientras los Rothschild, los Krupp, los Bayer, los Thyssen y los Siemens movían los hilos de la histérica marioneta. ¡La corrupción de la sangre...! Pobre y estúpido iluso.

Salud!, mi querido Hugo.

Hugo dijo...

Amigo mío, tu comentario bien merece un post, y algo más ;)

Un placer leerte.

PD. Como ves, sigo con Nietzsche. Cada vez más seguro de mis conclusiones iniciales, pero presisamente por eso, por estar cada vez "más cerca", también más desconfiado de mi capacidad para plasmarlo con el rigor que se merece. En fin, va para largo. Incluso apartando los otros dos libros que tenía entre manos, no creo que tenga un borrador aceptable antes de 2018. Son tantas las lecturas pendientes... al menos ya he contado y reunido sesenta, incluyendo solo libros, y la lista crece exponencialmente. ¡Y luego está el poner todo eso en orden, y que se lea fácil, y que aporte algo... etc., etc.! Por cierto, Bataille caerá esta semana, cortesía de la biblioteca municipal :o)

Loam dijo...

Preparar el barco antes de la travesía forma parte del placer y de las vicisitudes de la misma. ¡Disfruta! (es casi una orden ;)). Respecto a tu capacidad, de la cual estoy convencido, sólo decirte que, es más fuerte quien no cree en su impotencia, que aquel que cree en su fuerza.

Un abrazo... y que los vientos te sean propicios.

Hugo dijo...

Je... sí, a veces uno se olvida de disfrutar del viaje. Pero es que es tan largo... y tan solitario y antiremunerado, incluso quizá "antinatural", que hacen faltas varias curas mensuales para mantener el ego y la salud mental a punto ;)

Un abrazo, Loam. Que pases unos buenos días en familia. Es la mejor medicina.