24 de enero de 2017

Hacerse antólogo


Tantos poemarios y tan poco tiempo, 
o lo que es lo mismo, tantas personas... 
Síndrome de Diógenes en dos o más sentidos.

La soledad del coleccionista, y sin embargo, 
la recolección como anhelo de comunión. 

Leer poemas: querer saber cómo les va a los demás.

2 comentarios:

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

Sí: saber cómo les va a los otros. Es una buena razón para leer poemas. Poeta, puedes (debes) mirarte al ombligo, siempre que lo hagas descarnadamente y hasta el fondo (en verdad se trata de eso). Y tú, lector: Si no te hace vibrar, entonces eso que lees no es poesía.

Hugo dijo...

Tú lo has dicho :o)

Un placer verte por aquí de nuevo.

PD. En honor a toda la verdad, también leo poemas para encontrar aquello que quiero oír y que me gustaría poder decir yo. Búsqueda sesgada la mía. Me cuesta empatizar con la mayoría de los poemas. Si digo que apenas los comprendo, invisibles a mi radar, me quedo corto. ¿O tal vez sea mejor decir que no "los necesito"? Por cada antología de quinientas páginas que pasa por mis manos, apenas me quedo con unos cuantos :(

Leer es abrirse, reunirse, pero ¿también cerrarse, "encontrarse"?

Ahora estoy con Futuralgia, de Riechmann. En este caso, a veces su música logra atravesar mi sordera.