2 de marzo de 2017

Anarcopopulismo

o no soy racista, soy ordenado

Quienes rechazan la emigración, presentándola como lo que es, el gran recurso para que el capitalismo occidental se reinvente tras su gran crisis y casi colapso de 2008-2014, son linchados sin contemplaciones, con procedimientos de una brutalidad que va a más. Sobre ellos llueven los insultos: racistas, xenófobos, extrema derecha, etc., la censura y la exclusión, con procedimientos específicamente fascistas. La violencia contra los anticapitalistas y, en consecuencia, contrarios a la inmigración, proviene de un bloque unido poderosísimo, en el que militan agrupados la derecha europea, las instituciones de la UE, los Estados, el Vaticano con el clero católico, el poder mediático, la intelectualidad, la gran patronal y la izquierda, que en todas las cuestiones de primera necesidad para el capital está a la vanguardia.

Félix Rodrigo Mora, 11 de febrero de 2017.

7 comentarios:

Loam dijo...

¿Y qué no es hoy en día "recurso capitalista", si hasta lo humano se ha vuelto "recurso"? Este, el de la inmigración, es un asunto demasiado complejo como para despacharlo con unos cuantos y gruesos brochazos ideológicos. Posicionarse a favor o en contra de la inmigración es como posicionarse a favor o en contra de las olas, tan inútil como absurdo. Abundando en la metáfora marina. Se ha construido un espigón en el puerto de Ibiza que sirve de atraque a grandes cruceros de recreo, lo que supondrá un negocio para las navieras y las empresas dedicadas a eso tan espantoso denominado turismo. Pero hete aquí que dicho espigón, construido, claro está, con tanta prisa como mercantil avidez, ha trastornado el curso natural de las corrientes que durante miles de años dieron su forma al enclave, de tal manera que ahora, amén del daño perpetrado sobre el eco sistema marino, el agua, que recorría la ensenada saneándola, no sólo ha dejado de cumplir tan conveniente función, sino que, además, está erosionando gravemente las faldas del montículo sobre el que se yergue la Ciutadella y buen número de viviendas. ¿Tendrán que sufragar los ibicencos e ibicencas las carísimas obras destinadas a paliar el disparate? ¿Dónde está entonces la ganancia y para qué (y para quienes) ha servido el espigón? Para lo único que ha servido es para canalizar las ganancias hacia las cuentas corrientes de quienes ordenaron su construcción, ¿nos suena de algo? Con seguridad, ese espigón habrá atraído "mano de obra" inmigrante, tan necesaria como necesitada... y barata. ¿Estaremos por ello contra la inmigración? No, estamos contra la explotación impuesta por el capitalismo, que nos convierte a todas en inmigrantes en nuestro propio planeta. No estamos contra las olas ni contra las corrientes, sino a favor de comprender su funcionamiento y actuar en sabia simbiosis con ellas, pues los movimientos migratorios han existido y existirán, afortunadamente, siempre. En nuestras manos está que no se produzcan a causa del hambre, de la guerra y de la codicia. No hay muro más dañino que las fronteras: nos convierte a todas en inmigrantes.

Un abrazo

Pablo Heraklio dijo...

Hay mucho peligro en citar textos de Mora, y sobre todo sacarlos de contexto. En este por ejemplo él critica a los Mass Media y a todos los que creen que precisamente la caterva mencionada son algo parecido a anticapitalistas. La prensa los ha transformado en anticapitalistas por oponerse a la inmigración >DDD. Se observa el sofismo.
Salud!

Hugo dijo...

Algo así quería decir yo, pero solo me salió un título y un chiste malo ;)

Un placer leerte, Loam. Siempre tan didáctico y acertado.

PD. Hay anticapitalismos que esconden racismos. Tiran al bebé con el agua sucia. Tanto color de piel tienes, tanto vales. Dime de dónde vienes y te diré dónde has de vivir. Y en algunos puntos son más reaccionarios y nacionalistas que el lepenismo, puesto que este no está en contra de los inmigrantes pobres en sí ("el Frente Nacional francés está en contra únicamente de la emigración desregulada" o masiva), mientras que cierto anarcopopulismo made in iberia, y en auge, sí lo está. La ideología abstracta, el terruño y los europeos primero ("la gente pobre europea") antes que las personas de carne y hueso. Europe first, seems to be. Lo interesante es que, según ese nuevo anarcopopulismo y a diferencia de otros populismos de derechas, no solo no existe superpoblación en España, sino que esta sigue estando despoblada, haciendo falta todavía un incremento poblacional de al menos varios millones de habitantes. Pero en los planes de ese neonatalismo no entran los inmigrantes, solo producto local.

Hugo dijo...

Hola, Pablo! Un placer verte por aquí también.

A menudo se dice que las personas solemos sacar las cosas de contexto, pero, en mi opinión, sacar las cosas de contexto es más difícil e improbable de lo que parece, pues no hay contextos cerrados, y a veces hay expresiones, tonos y sentimientos que hablan por sí mismos.

Como dije en otro post, creo "que un mínimo de racismo o xenofobia debe de haber en su obra cuando en 'Confesionales y anticlericales dicen lo mismo sobre la inmigración' y en 'El racismo de la izquierda ayer y hoy' llama racistas a quienes se preocupan por las minorías, en este caso inmigrantes -'todos son racistas de facto, yo no'-, achacándoles sin el necesario fundamento teórico -una acusación extraordinaria requiere como mínimo una fundamentación ordinaria- de 'alentar' la inmigración, de 'convertir a los inmigrantes en víctimas', de conminar a las mujeres 'a mantener relaciones sexuales con gentes de otras razas', de denigrar -valga la contradicción etimológica- a 'la raza blanca para exaltar a otras razas, en particular a la negra' y de considerar 'al inmigrante como un sujeto con sólo derechos, sin deberes ni obligaciones, alguien que por su pretendida situación de pobreza extrema (...) puede hacer lo que le venga en gana, y al que nunca se les pueden exigir responsabilidades en el trato con sus iguales'." Para Félix, "la tarea de los inmigrantes es hacer la revolución en su propio país, no emigrar a los países ricos. (...) Si son sujetos con conciencia quienes están aquí han de considerarse autocríticamente y volver a su país de origen para sumarse a la acción revolucionaria allí". Para mí, eso es racismo, un tipo de cosificación que consiste en reducir a una persona a su lugar de nacimiento, en valorarlas no por lo que hacen sino por el lugar del que provienen.

http://losmonostambiencuran.blogspot.com.es/2015/01/hasta-que-punto-es-sexista-la-obra-de.html

Un abrazo.

Loam dijo...

Pablo. Estoy de acuerdo con lo que has expuesto.

Hugo (PD). Ser anticapitalista es simplemente estar en contra de un sistema económico. Se puede ser anticapitalista y, sin embargo, machista, homófobo, misogino etc. Ningún "ismo" garantiza per se la completa ausencia de arbitrarios prejuicios. No obstante, cuestionar el capitalismo ya es un buen punto de partida desde el que cuestionar las demás taras sociales. Acertada o no, mi humilde postura personal es la de enfocar el ataque sobre la raíz de los males que nos aquejan. Antes de pintar la barca hay que calafatearla, de lo contrario corremos el riesgo de naufragar en la apariencia. A menudo me encuentro en la calle con inmigrantes de muy diversa procedencia, sobre todo subsaharianos, con los que suelo conversar y a los que ayudo en la medida de mis posibilidades, que son bien escasas para un pensionista como yo. ¿Tendría yo que negar a estas personas el pan y la sal por el hecho de que formen involuntariamente parte de una, por así decir, intencionada conjura del capital? Porque, de ser así, esta misma reticencia debería yo aplicarla a todo el mundo, dado que todo el mundo forma parte de dicha conjura... ¿o no? De modo que, ¡a la raíz, a la raíz!, que es el capital, la herramienta que el Poder utiliza para desplazarnos, no sólo a los inmigrantes, sino a todos en todos los ámbitos de nuestras vidas, no sólo geográficos.

Salud!

Hugo dijo...

Amén, Loam, amén :o)

Loam dijo...

Sin pecado concebida $ü$