19 de agosto de 2017

Sobre el Corán

Hoy traigo a la memoria de este blog un antiguo post. Dado que han pasado siete años, lo escribí con veintidós, cambiaría alguna expresión y abundaría en algún argumento, la auto-crítica a Occidente por ejemplo, pero en lo fundamental me sigue pareciendo correcto y pertinente, de modo que dejo los cambios para otro momento. 

3 comentarios:

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

Hay algo extraño en estos sangrientos sucesos, y es la sensación de que los verdugos (dispuestos a morir o autoinmolarse) también son víctimas. Porque lo son. Víctimas del fanatismo que les han inculcado. Pero

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

(Se cortó el comentario)... Pero seguramente quienes les inculcaron o imbuyeron esas ideas eran también, a su vez, fanáticos a los que un día les educaron desde la infancia en esas convicciones y actitudes (guerra santa, justificación de la muerte ajena y propia al servicio del Islam...). Entonces es como una maldición histórica superior al intelecto, a la voluntad y a la consciencia libre de sus víctimas. ¿Cómo se rompería este fatal círculo, de qué forma podría salirse de él?

Hugo dijo...

En el mundo, incluido el occidental, incluido el animal, predomina la cultura del miedo y la voluntad de poder. En esencia, el islam es eso. El capitalismo también. Y todas las ideologías que han predominado alguna vez.

Aceptamos la autoridad del empresario, del político, del industrial, del militar, del religioso, del profesor y de los padres porque lo contrario, aceptar la igualdad y la empatía, requiere más esfuerzo. Más energía. Es la ley de la entropía. Lejos de lo que suele pensarse, "la anarquía es la máxima expresión del orden", dirá Reclus. De ahí su improbabilidad :o)

Y mientras los humanos no lo aprendan el mundo no se salva, como diría el poeta.