25 de septiembre de 2017

¿Es posible “una crisis hitleriana en el siglo XXI”?

Carl Amery creía que sí (Auschwitz, ¿comienza el siglo XXI? Hitler como precursor). Y nietzscheana, añado yo. Cómo de probable, es otra cuestión. Pero una cosa es cierta: tanto más probable cuanto menos logremos averiguar y desactivar sus causas. Todas, materiales y no materiales. De hecho, los síntomas ya estarían aquí, o tal vez siempre estuvieron aquí. Entre ellos, y según Nicolás González Varela, “una nueva «Festung» Europa dirigida por una aristocracia natural, la reducción del hombre a su biología, la interpretación étnica del delito” (Nicholas Wade es una referencia en este punto)  “y de la geopolítica, la reducción del conocimiento y la ciencia a su rentabilidad, el desprecio de la razón por impulsos emocionales e intuitivos, la justificación de la superioridad moral-racial de Occidente, formas de dandysme cultural, reivindicación y recurso al mito (y a referencias teológicas), nuevas formas de esclavitud laboral…”  (Nietzsche contra la democracia). ¿Qué son Donald Trump en Estados Unidos, Marine Le Pen en Francia, Norbert Hofer en Austria y Frauke Petry en Alemania sino posibles síntomas de algo peor que está por venir?


Hitler pertenecía al final de una época, y fue derrotado, después –por algún tiempo- la civilización burguesa ha sido restaurada (…). Pero si la civilización occidental se desvanece y amenaza con derrumbarse, aguardan dos peligros en el futuro. Durante una creciente inundación de barbarie su reputación puede crecer a ojos de la gente de orden, que le verían como una especie de Diocleciano, el estricto arquitecto de un último orden imperial. Al mismo tiempo, podría ser reverenciado por algunos de los nuevos bárbaros. Pero este libro es obra de un historiador, no de un profeta.

John Lukacs, 1997
El Hitler de la Historia.

No hay comentarios: